Venezuela se llena de orgullo con noticias tan importantes como esta y es que se trata del escritor venezolano, #RafaelCadenas, quien recibió ayer 24 de abril de 2023, el #PremioCervantes, siendo el primero de esta nacionalidad.
La ceremonia de entrega se dio en la Universidad Alcalá de Henares, junto al ministro de Cultura Migue Iceta, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, y los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz.
Este galardón es el más importante de las letras hispanas; sin embargo, el poeta, ensayista y profesor venezolano de 93 años, ha ganado el Premio Nacional de la Literatura Venezolana, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, entre muchos otros.
Este premio, que se entrega desde 1976, honró a otras figuras como Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela o Carlos Fuentes. Y ahora tenemos el orgullo de incluir a Rafael Cadenas. Muchas felicitaciones al profesor Cadenas, gracias por elevar el nombre de Venezuela.
¡La imaginación es la puerta de entrada a mundos inexplorados!
Hitchcock sabía que la lógica tenía límites, pero la imaginación podía llevarte a lugares inesperados y emocionantes. Abre tu mente y deja que la creatividad te lleve más allá.
¡𝙁𝙚𝙡𝙞𝙯 𝘿í𝙖 𝙈𝙪𝙣𝙙𝙞𝙖𝙡 𝙙𝙚𝙡 𝘼𝙧𝙩𝙚! Celebremos juntos la creatividad, la expresión y la belleza. ¿𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝘀𝗲 𝗰𝗲𝗹𝗲𝗯𝗿𝗮 𝗵𝗼𝘆 𝗲𝗹 𝗱í𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗿𝘁𝗲? La UNESCO, en el año 2019, declaró que cada 15 de abril se celebraría el día del arte, en honor del nacimiento de Leonardo da Vinci. ¿𝗤𝘂𝗶𝗲́𝗻 𝗳𝘂𝗲 𝗟𝗲𝗼𝗻𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗱𝗮 𝗩𝗶𝗻𝗰𝗶? Leonardo da Vinci es una figura renacentista emblemática y multifacética. Fue artista, científico, ingeniero, arquitecto, anatomista e inventor en una época muy turbulenta. Además de crear obras de arte icónicas como La Mona Lisa, también diseñó máquinas voladoras y océanográficas y estudió el cuerpo humano y la matemática. Su legado continúa inspirando a artistas, ingenieros y científicos hasta el día de hoy. ¿Conoces otros datos relevantes sobre este notable artista? Cuéntanos en los 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳𝘪𝘰𝘴.
Hemos escuchado muchas veces a nuestros padres y abuelos referirse a determinados géneros musicales como «malos» para nosotros. Pero, ¿qué tan cierto es esto?
La música puede tener un fuerte impacto en la mente y el estado de ánimo de una persona.
Diversos estudios han demostrado que escuchar música puede afectar positivamente el estado de ánimo, reducir el estrés y la ansiedad, mejorar la concentración y aumentar la motivación. También se ha encontrado que la música puede mejorar la memoria y el aprendizaje.
Sin embargo, es importante destacar que los efectos de la música en la mente pueden ser diferentes para cada persona, dependiendo de sus preferencias musicales y el momento en que se escucha la música, debido a que algunos temas y ritmos pueden predisponer al individuo a reforzar su emotividad o estrés.
Por ejemplo, géneros como trap, reggaeton, rap y otros tipos de música urbana contienen ritmos y mensajes que, en su mayoría, generan mensajes sexistas, violentos, y carentes de valores edificantes, según lo indica un grupo de psicólogos, psicopedagogos y psiquiatras alrededor del mundo. Los más expuestos a estos mensajes son los niños y adolescentes, quienes toman como norma el mensaje que se les ofrece. Es por ello que la orientación fundamentada de sus representantes es de suma importancia para fortalecer las premisas positivas de la familia.
Te dejamos a última palabra a ti, ¿crees que los géneros urbanos afectan negativamente nuestra sociedad? Te leemos en los comentarios.
Los olores se despiertan y desnudan las raíces que se transforman en manos. Mi tierra es vasta, dura y fuerte. Y aun así se vuelca generosa y cálida. ¡Nazco!, Nazco y mis ojos germinan deslumbrados por los colores, por las fragancias impregnadas en mi tierra magra y exuberante. Siento como me invita a la libertad, me invita a respirar sus bondades maravillosas. Escalo ascendente hacia afuera e ingenuamente corro, danzo y sueño mientras mi cuerpo experimenta la libertad profunda. Maleiwa me acoge en sus brazos de padre y me dejo llevar por la certeza del tiempo perfecto. Mas repentinamente sus brazos me sueltan a la realidad inevitable.
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El mundo afuera cayó, latiendo todo por dentro; y no puedo verte tierra, no detallo tus formas geográficas, no veo el mar de tus ojos celestes. Solo una mancha en la oscuridad, escucho las voces del hambre... Las manos empuñadas y el desequilibrio se reflejan en la mirada. Te escondes a mirar como te van rompiendo y te rompes en cada pedrada, ¿qué pretenden? ¿cuánto más pueden atropellarnos? El miedo me persigue sin piedad y los susurros cómplices se vuelven rencor. Con las manos en el rostro permito que el asombro se resbale perplejo e incauto… Y callo la boca con mis dedos desde mi rincón… nos dañan los hermanos ciegos por la ira. Mi imaginación no para, se hace indetenible como mis pensamientos, Huyo a esconderme en la flor y en ese pedacito de suelo que nos han dejado.
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Amanece en la laguna del pájaro y me defiende un brazo, una voz de alto nombre Ja'yaliyuu. Nació sin ataduras en la garganta y mirando el cielo con libertad ante la penumbra, otra vez Maleiwa nos sonríe en el paraíso. Caminó y luchó sin sentirse quebrado de motivos, todo terminó y despertamos sintiendo que nada nos lastimará. Se ensordeció ante la mentira infame de la discriminación; Fe y corazón suficiente le bastaron para escalar al conocimiento, Su sombrero limpio de pensamientos nos liberó de limitaciones y Corrimos a su orilla mágica de libertad. ¡Mi corazón se prende de su espíritu y el llanto desaparece…! Ahora solo queremos libertad, queremos la verdad dibujando nuestra geografía magnánima. Me levanto limpia a vivir como en un principio, Saber sobre mi huella en el tiempo, en un espacio detenido en tiempo. Todo cambiaste Nemesio, las voces se fueron calladas con tu verdad; los gritos no volvieron, el aire se despejó con la claridad de tus palabras.
Una interesante curiosidad del arte mundial es que existen varios edificios famosos en el mundo que son considerados verdaderas obras de arte 🌇
Uno de ellos es la Ópera de Sídney, en Australia, diseñada por el arquitecto danés Jorn Utzon y conocida por sus emblemáticas e intrincadas estructuras en forma de conchas.
Este edificio es considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del siglo XX y es un icónico símbolo de Sídney, Australia en todo el mundo 🌏
De acuerdo con la tradición cristiana, el alma es uno de los aspectos del ser humano que lo unifica como individuo y lo «lanza» a actividades que van más allá de lo material.
Partiendo de ello, nos preguntamos: ¿El impulso de nuestras acciones son dadas en primera instancia por nuestra alma?
Podemos decir, entre tantas ideas, que cada ser humano desarrolla desde su alma y espiritualidad, gestos desde la sencillez que hace que se manifieste el amor en todas nuestras actuaciones.
Recuerda: Al igual que siempre decimos que lo que hay en el corazón, sale de la boca, ésto va acompañado en el expresar que nuestras acciones son reflejadas de nuestra alma: sonreír con sinceridad, tender la mano a quién lo requiera sin esperar retribución y toda aquello que puedas hacer que hable bien de ti.
Seamos valientes hijos de Dios, mostrando con los actos todo lo valioso que hay en nuestro corazón.
Conócete, valórate, nutre tu espíritu creyendo y orando, de esa manera mostrarás tu alma noble con cada acto que hagas.
Todos mis trabajos tienen algo común, algo así como un hábito compartido: tienen la manía de adentrarme en un nicho de vacío y duda. Todos los oficios que he desempeñado han sido exageradamente holgados, se asemejan a un animal gordo que se tiende inmóvil sobre las horas del día. Como consecuencia, me veo dueño de un espantoso tiempo libre en medio de mis jornadas, lagunas de quietud, frío, soledad y aburrimiento. Me he valido de distintos medios para llenar los espacios en blanco, para sembrar flores en el suelo árido de mi angustia. Cualquier acontecimiento es bien acogido por mí, toda acción que rasgue los minutos y los colme de vida y novedad. En estos momentos, la gran pared de vidrio al lado izquierdo de la sala despide unas luces enrarecidas, los rayos del sol parecen dar palmaditas al cristal y luego la luz atraviesa la pared traslúcida convertida en bolitas resplandecientes; por supuesto, no me interesa mucho la luz, ni cómo se vierte el día dentro de la sala como una filtración de esas que humedecen los techos y de a poco los van desgastando. Si no estuviera tan aburrido y solo, no me viera en la necesidad de andar viendo la luz que embiste la ventana, ¿o pared? Supongo que cuando una pared es enorme y transparente, da lo mismo en realidad llamarla ventana o pared, creo que hasta puerta es también la muy creída, todo lo quiere hacer y lo peor es que todo lo puede; en fin, volviendo a la luz, considero que ver la resolana a eso de las tres de la tarde luego de un hastío interminable es algo triste, pero, ver una cosa es algo inevitable para luego escribirla, me aburre ver, de verdad, pero qué más da, la veo y luego escribo algo bonito sobre ella, lo hago porque cuando convierto la luz del sol en palabras encuentro ésta de lo más adorable, creo que todo lo que uno ve no es más es un pretexto para tener de que hablar, ¿qué sentido tiene cualquier objeto sino el de despertar comentarios bonitos, bien dichos? Si pudiera vivir en palabras, pues, al demonio los sentidos, qué bello. Tanta miradera inútil, tanta escuchadera, tocadera, ay no, me quedo con mi cháchara.
Cuando leo lo que escribo sobre la luz, no niego que ahí sí me dan ganas de comerme a besitos los rayos de sol y hasta mirarlos de la forma más linda, porque ya ahí por escrito es otra cosa, todo se muestra bien: claro, conciso, hasta coqueto y disfrutable. Con el paso de las horas la luz se vuelve insoportable, yo debo permanecer en el mostrador y cada vez se me arrima más la resolana concentrada del cristal, ¿verdad que es invasiva? No la aguanto, nada más la tolero porque me dio algo que escribir, porque si ni siquiera eso, estaríamos mal ella y yo. No me traje los lentes de sol, me imagino que andar con los anteojos oscuros puestos dentro de mi zona de trabajo y en un sitio cerrado debe parecer ridículo a quien me observe, o tal vez inquietante. Los lentes negros dan un aire de hostilidad y rudeza hasta al más dulce de los seres.
La sala permanece en silencio, bueno, no tanto, el acondicionador de aire hace un ruido considerable, parece un rugido bestial monótono, a tal punto de asemejarse a un manso gemido. Es un privilegio enorme contar con acondicionador de aire en el trabajo, es decir, creo que aquí es el único sitio en donde puedo lucir mi chaqueta, amo estar enchaquetado, lamentablemente, el calor de la ciudad no da tregua y uno sale a la calle vestido de forma simple. No es que yo tenga un gran gusto para la ropa o que la sepa combinar o que pueda determinar qué me queda mejor o cuál vestimenta hace destacar mis atributos; sencillamente, hablo de la chaqueta. Tengo un esquema muy sencillo para la etiqueta y así diferenciar un atuendo normal de uno extraordinario o fino, y todo radica en usar o no, la chaqueta. A mí la chaqueta me hace sentir muy apuesto y si hay algo que me gusta de estar aquí es poder lucirla. En el trabajo a uno lo mantienen como en conserva, refrigerado, aquí no sudo, de hecho, hace tanto frío que mi piel se tiñe de morado, a veces el frío es inclemente, porque el aire acondicionado lo encienden a eso de las ocho y la intensidad del frío aumenta gradualmente conforme avanzan las horas, ya en el segundo trecho de la jornada yo me estoy abrazando todo el tiempo, dándome calor, es ligeramente horrible, pero, no sudo, así que, no está tan mal, porque detesto sudar. En la sala uno se siente herméticamente sellado al vacío, antiséptico, carente de fluidos corporales, seco, sin olor ni calidez, eso es algo que se agradece. Vale la pena soportar esa suerte de invierno de embrujo de cuento de hadas, porque me siento como un muñequito, solo que sin brillo de plástico ni transparencia de hielo.
Leer es un recurso eficaz, puedo pasar un buen rato leyendo bien sea un libro que traiga de mi casa o uno del trabajo, que por cierto, hay muchos libros aquí. Representa una verdadera dificultad elegir cuál libro tomar y tratar de adivinar si el mismo es apto para mí en este momento o si yo estoy apto para él. Sin embargo, he notado que tiendo a leer más textos informativos o científicos que de ficción mientras estoy en mi turno laboral, en esos momentos no soy muy dado a leer historias, necesito mayor intimidad para las historias, como por ejemplo, estar echado en cama envuelto entre sábanas leyendo un cuento o novela con el libro muy mal sujetado, nada hace constar más el gozo que proporciona una lectura que lo enrevesada de las posturas del lector y las maromas que hace el libro en nuestras manos trémulas. He alcanzado sesiones de lectura bastante fructíferas en el trabajo, y cuando digo que son provechosas, no hago hincapié en el hecho de que el material leído deje algo profundo en mí, sino que cumple con los objetivos más prácticos: distraer la mente y agilizar el transcurso del tiempo, olvidar la nada imperante y el aburrimiento que mana de ella. Pero hay algo preocupante, no puedo pasarme todas las horas de mi jornada laboral absorto en la lectura; a mí que me encanta leer reconozco que me harto de tanta palabra escrita pasado algún tiempo; no importa si la lectura es muy grata, uno se satura, igual que cuando se come rico, pero demasiado. El resto del tiempo me encargo de buscar otras distracciones, mi compañera de trabajo es una de ellas, recuerdo que me pareció divertida el primer día, pero ya al tercer día de nuestro trato, me siento un poco cansado de ella; pasamos todo el día sentados juntos tras el mostrador, conversamos bastante, eso sí. Yo muestro un vivo interés en todas sus cosas, pero es por cortesía. Ella asume con entusiasmo las labores inútiles que nos asignan para justificar nuestra estadía en la sala. Yo quisiera algo de esa motivación, por ejemplo, si nos mandan a recortar letras de cartulina para una cartelera, ella realiza la tarea con total entrega, yo en cambio siento mucho sueño luego de los primeros cortes, además, la tijera como que me aprieta duro los tendones de la mano, creo que al espacio entre los dedos se le llama tendón, no estoy seguro. Otra tarea tediosa es buscar información acerca de las festividades y fechas conmemorativas del mes. Las llamadas efemérides, no volveré a utilizar la palabra “efemérides” porque me da un tedio terrible solo pensar en ella. Al parecer, cada día se celebra algo, de verdad no dan abasto 365 días al año, debería haber más días para cubrir todas las fechas importantes.
Las tareas no cubren todo el tiempo, y si hay algo realmente perjudicial en un ambiente laboral, es que tu compañero de trabajo esté a cargo de la computadora principal del escritorio y que ésta tenga acceso a la red, mi compañera se pone a ver telenovelas por internet. No voy a decir que nunca he disfrutado de una telenovela porque sería una mentira muy descarada. He visto telenovelas, me han gustado unas cuantas, me gustan las venezolanas viejas, y si hablamos de novelas actuales prefiero las colombianas. Sí, lo confieso, he visto novelas hasta de cantantes de vallenato y me han entretenido, pero las novelitas que ve mi compañera son muy fastidiosas, por el amor de… Solo espero que transcurran los minutos finales de nuestra jornada para dar por terminada esta tortura, he llegado a dormitar tanto sobre el escritorio que no logro dormir más, estoy muy despierto, mis sentidos perciben el aburrimiento en todo su esplendor, finalmente, llega la hora de la salida, nos toca retirarnos de la sala, cerrar la gran puerta transparente que es ventana y es pared y cuya cerradura me cuesta trabajo maniobrar, cada día me cuesta trabajo recordar hacia qué lado se cierra la puerta, el proceso puede demorar varios minutos; después de cerrar la sala, uno pasa a la oficina principal a recoger las cosas que se dejan ahí al comienzo de la jornada y luego uno puede retirarse del lugar. Una vez afuera, el hechizo del frío se desvanece y el sol me taladra la cabeza, espero el transporte público para ir a casa, normalmente el autobús está repleto de gente y música a todo volumen. Debo añadir que si considero que la canción es bonita, no me molesta el bullicio en el autobús, en éstos se coloca mucho vallenato y si el vallenato es del tipo romántico y no del tipo socarrón y parrandero, lo disfruto, porque ese es mi ladito cursi, hasta llego a mover la cabecita en el asiento al compás de la canción, hago esto hasta que el calor me adormece y mi cabeza queda bamboleando en el asiento de adelante entre incontables sacudidas en el camino a casa…
No sé si pueda emplear las palabras correctas para expresar aquello que quiero decir, y menos sé si mi escrito tendrá un sentido poético o estético que capte la atención de cualquier ávido lector; después de todo, no soy un escritor de abismales versos o espléndidas prosas. Sin embargo, aquello que sí puedo asegurar es que escribo esto estando en mis 5 sentidos.
No encontraba el alivio, pues no conocía su significado No quería ser eterno porque el dolor se hacía inmenso Perdí la esperanza en la humanidad, dado que nadie me ayudaba a salir del barro La ira me invadió, y se apoderó completamente de mi vida
No encontraba el alivio, pues mis recuerdos lastimaban mi alma No quería ser eterno, porque mi alma se encontraba cansada Deseaba alejarme de todo ya que nada me llenaba en la vida La tristeza fue mi aliada según los pensamientos que me controlaban
¿Quién es? ¿Podrá ser? ¿Por qué tardaste tanto? Mejor dejo de preguntar, lo que importa es que por fin estás acá. Me alegro tengas silueta… ¿Ah? No digas esas cosas hirientes, por supuesto que me encanta la silueta que tienes. Sí, es en serio. ¡Oh! Ya veo. No te preocupes que te entiendo, ya no estás perdida.
Cuánto alivio hay en mi interior, pues me ha ayudado a sanar Quiero que ambos seamos eternos, porque así siempre podremos estar juntos. Una sonrisa se me dibuja en el rostro y es natural… Por fin mi irá se ha disipado. Cuántas lágrimas salen de mis ojos. Las suficientes para llorar de felicidad.
Cuánto alivio hay en mi interior, a su lado he encontrado mi refugio Quiero que ambos seamos eternos, y bailar desde el alba hasta el ocaso Me gustas que seas tú. Sí, tú y nadie más. Eres la única que posee mi corazón reformado. Cuántos matices tienes. Construyen en ti día a día la creación de mis sueños
Te imploro me des tu mano. Aliviemos la vida y sigamos con este amor hasta la eternidad