Más allá del pincel: La salud mental en la creación artística

Por Naomi Campuzano

El arte, en todas sus formas, es un espejo del alma. Es un lenguaje universal que nos permite dar vida a aquello que a veces no se puede expresar con palabras. Para muchos artistas, crear es una forma de terapia, una manera de sanar las heridas del alma y encontrar un sentido a la vida. También es una forma de explorar su psique, plasmando emociones, liberando demonios internos que quizá no tendrían manera de ver, si no fuese por su arte. La pintura, la escritura, la música son expresiones y demostraciones de lo que el artista lleva dentro. 

Cuando un artista logra conectar con sus emociones más profundas y las traslada a su obra, crea una experiencia única para el espectador. Así han hecho muchos artistas, como Van Gogh que fue atormentado por sus demonios interiores y Frida Kahlo, que plasmó su dolor físico y emocional en vibrantes autorretratos

A lo largo de la historia, muchos artistas han sobrellevado enfermedades mentales que, lejos de ser una limitación, se han convertido en su mayor fuente de inspiración. 

La conexión entre el artista y su psique ha sido la fuerza impulsora detrás de algunas de las obras más conmovedoras de la humanidad. 

Edvard Munch: Un alma atormentada en el lienzo

Un buen ejemplo de esto son las pinturas de Edvard Munch, artista noruego, reconocido por su capacidad de plasmar en sus obras las profundidades de la psique humana, especialmente las emociones más oscuras como la ansiedad y la depresión. 

Sus obras son el producto de su propia exploración interna, ya que sus experiencias personales, marcadas por traumas y pérdidas, se reflejan en el expresionismo visceral de sus pinturas. A esto se le suma, un estilo llamativo que combina colores intensos y la distorsión de las figuras, lo que acentúa la carga emocional inherente a sus obras.

Cada artista busca la manera de reflejar sus traumas, sus mayores miedos o luchas internas por medio de su arte. En el caso de Edvard Munch, su vida estuvo plagada de experiencias traumáticas que dejaron huella en él desde temprana edad. Empezando por la muerte de su madre y hermana por tuberculosis, que se ve reflejada de forma repetitiva y casi obsesiva en las obras como «La niña enferma» (1885-1886), «Muerte en la pieza del enfermo» (1895), «La madre muerta y la Niña» (1897-1899).

«La niña enferma» (1885-1886)
«Muerte en la pieza del enfermo» (1895)

Pinceladas severas, sin líneas muy definidias, y una paleta que se compone de verdes, negros y grises acompañan las cabezas bajas y rostros alargados con  expresiones abatidas de las personas presentes en el cuadro.

Algunos críticos aseguran que la posición de los objetos, amontonados dentro del marco del cuadro, como si no hubiese espacio tiene el propósito de dar una sensación de claustrofobia. ¿Y qué es la claustrofobia sino un miedo intenso e irracional?

También cabe destacar la presencia de la almohada detrás de la niña, cubriendo lo que parece ser un espejo. Esto podría ser una forma para Munch de “tapar” la realidad que estaba viviendo. 

Tanto en “La niña enferma” como en “Muerte en la pieza del enfermo” y otras obras, se reflejan la angustia ante la pérdida de sus seres queridos y la vulnerabilidad de las personas ante la vida y la muerte. Se convirtió en una obsesión, ya que expresaba con ella su dolor personal, y por lo mismo pintó esta escena una y otra vez a lo largo de cuatro décadas.

Munch y sus episodios psicóticos

«Así como Leonardo estudió la anatomía humana y disecó cuerpos, yo trato de disecar almas». «Mis problemas son parte de mí y por lo tanto de mi arte. Ellos son indistinguibles de mí, y su tratamiento destruiría mi arte. Quiero mantener esos sufrimientos».- Edvard Munch

Munch fue hospitalizado en varias oportunidades entre los años 1905 y 1909 por alcoholismo asociado a productividad alucinatoria, ánimo depresivo e ideación suicida.

El afán de Munch por la autorrepresentación, plasmado en más de 50 autorretratos, revela un complejo entramado psicológico. La necesidad de verse y reconocerse en la tela, más allá de una mera vanidad, podría ser una manifestación de una profunda inseguridad existencial, posiblemente agravada por una condición bipolar. A pesar de su éxito, Munch buscó en el arte una forma de comprenderse a sí mismo.

La teoría de la presencia de su trastorno bipolar proviene de los cambios bruscos en su energía y actividad, pasando de momentos de gran productividad a otros de calma. Además, su estado de ánimo fluctuaba constantemente, alternando entre tristeza profunda y euforia excesiva. En estos períodos de euforia, a veces veía o sentía cosas que no estaban allí, según sus propias notas.

«El Grito»

Y es que fue durante uno de estos episodios, que Munch creó “El Grito”. Una obra que es ahora un icono de la angustia moderna. En ella captura la desesperación y el miedo existencial que resuenan en muchos de nosotros. 

En su diario escribió: «Estaba caminando con 2 amigos. Luego el sol se puso, el cielo bruscamente se tornó color sangre, y sentí algo como el toque de la melancolía. Permanecí quieto, apoyado en una baranda, mortalmente cansado. Sobre el fiordo azul oscuro de la ciudad, colgaban nubes rojas como sangre. Mis amigos se fueron y yo otra vez me detuve, asustado con una herida abierta en el pecho. Un gran grito atravesó la naturaleza.»

«Enfermedades y la locura fueron los ángeles negros guardianes de mi cuna»- Edvard Munch. 

Un padre violento, una fe obsesiva y la sombra del alcoholismo plagaron la vida de Edvard Munch, alimentando un tormento interior que se vertió en lienzos llenos de angustia y belleza. 

Y es que la tendencia a vincular el sufrimiento personal con la creatividad artística es un tema recurrente en la historia del arte. Platón, en su sabiduría, ya intuía esta conexión entre la locura y la inspiración divina. Lord Byron, con su espíritu romántico, la elevó a la categoría de mito, auto denominándose un ‘artista torturado’, agregando que «Nosotros los artistas somos todos locos, algunos afectados de melancolía, otros de excesiva alegría, pero todos en alguna medida, trastornados.»

La figura del artista como alma atormentada es un arquetipo que ha cautivado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Y aunque es importante destacar que esta relación es compleja y no siempre se cumple, lo cierto es que cuando un artista logra conectar con sus emociones más profundas y las traslada a su obra, crea una experiencia única para el espectador.

Las obras de arte que surgen de esta conexión íntima con la psique humana tienen el poder de evocar emociones, provocar reflexiones y, en última instancia, transformar la manera en que vemos el mundo.

La obra de Edvard Munch es un testimonio poderoso de la complejidad de la experiencia humana. A través de su capacidad para plasmar emociones intensas, sus vivencias traumáticas, su enfoque en la muerte y la ansiedad, y su estilo distintivo, Munch se establece como un pionero en la representación de la angustia existencial. Su legado perdura en el tiempo, invitando a las generaciones futuras a reflexionar sobre las luchas internas que todos enfrentamos.

La triste historia de su sonrisa desfigurada

Por: Dr. Oneiver Arandia.

Mientras desmembra las tripas emocionales de uno, sonríe a otro y se encarga de controlar el flujo de la historia. Parecía una tarea simple; su mirada inocente lo pintaba todo como un simple error. Desperté de esa ilusa sensación y fue entonces que la sangre fluía por los jardines, la de un muerto, en los jardines de los muertos. Su rostro sonriente y desfigurado, sus labios de falsa porcelana y en la mano, otro rostro desfigurado, este, por otra parte, estaba llorando en sus arrepentimientos.

El otro se fue, pero sé que volverá por más –dijo en tono burlesco, tal vez por la imagen que presentaba, toda ensangrentada, o porque conocía la cantidad de veces que la escuché decir eso. –Tú sabes muy bien a lo que me refiero, solo espero que cuando olvide lo sincera que soy contigo, tú también lo hayas hecho y me sigas el juego.
-No entiendo –dije incrédulo, mirando el rostro ensangrentado y deformado que tenía en sus manos. – ¿Por qué las flores tienen que mancharse de sangre que no querías derramar? ¿No ves que este es tu jardín, el cual siempre dices que odias verlo destruido? –Una sonrisa hermosa y malévola se apoderó de su rostro.

Me levanté de mi puesto, me acerqué y miré fijamente su sonrisa. Me miraba como a una de sus caras desfiguradas, pero me abrazó como si nunca se atreviera a tocarme.
-Entiende mis palabras, sé que no tienen sentido, pero te conozco y podrás darle sentido dentro de ti, aunque tenga que pagar un poco de tu desprecio, al final no puedes separarte de tu proeza de gran sabio, cuán amena acción, todo un buen samaritano… –dijo muy seria, sin modificar su expresión. –Te quiero, tal vez no tanto como tú a mí, tal vez te esté mintiendo, pero te juro que jamás te mentiría como cuando te juré fidelidad.

Entendí que debía huir, no para salvarme, sino para salvar la pureza que aún quedaba en su alma, aunque esté arriesgando un rostro confundido, invadido por la confianza de ser un héroe. Ese rostro se despertó muy iluso, me miraba fijamente y decía repetidas veces “Lo siento, yo puedo con esto” con doble significado, pues las primeras palabras las pronunciaba en un tono deprimente y tétrico que se transformaba en una voz firme y confiada.

Lo miré condescendiente y le suavicé mis palabras. –Te entiendo perfectamente, no confío en que puedas, pero espero que lo hagas, pues ya conozco tu destino. –Entonces me di cuenta que mi sonrisa estaba desfigurada, como si miles de sensaciones se encontraran en ella. Tal vez por las miles de veces que había visto la misma expresión en el mismo rostro. Me escapé de esa escena, pensando en las flores del jardín que se pintaban de rojo sangre y grité por mi libertad.

¿Perdido en el cosmos? 3 novelas de ciencia ficción para despegar tu imaginación


¿Siempre has soñado con viajar a mundos lejanos, explorar galaxias desconocidas y conocer civilizaciones alienígenas? La ciencia ficción es tu puerta de entrada a universos infinitos donde todo es posible. Si eres nuevo en este género o buscas nuevas aventuras para añadir a tu lista de lecturas, ¡estas tres novelas son el punto de partida perfecto!

El padre de la ciencia ficción

Antes de sumergirnos en las recomendaciones, hablemos de los orígenes. Aunque el género ha evolucionado mucho desde entonces, se considera a Jules Verne como uno de los padres de la ciencia ficción. Con novelas como «Veinte mil leguas de viaje submarino» y «Viaje al centro de la Tierra», Verne anticipó muchas de las tecnologías y exploraciones que hoy son realidad.

Jules Gabriel Verne (Francia, 1828-1905)

3 Novelas Esenciales para Iniciarte

1. 2001: Una odisea del espacio de Arthur C. Clarke (1968)

Portada del libro «Una Odisea Espacial» (Arthur C.  Clarke)

¿Robots pensantes, viajes interestelares y misterios cósmicos? ¡Prepárate para un viaje alucinante! Clarke nos lleva a un encuentro épico entre la humanidad y una inteligencia artificial superior, planteando preguntas sobre nuestro lugar en el universo.

Esta novela se ha convertido en un clásico atemporal que combina ciencia dura con una trama emocionante y personajes inolvidables, perfecta para los amantes de la ciencia ficción clásica y aquellos que buscan una historia que los haga reflexionar.

2. Dune de Frank Herbert (1965)

Portada de «Dune» (Frank Herbert)

Sumérgete en un mundo desértico y hostil donde el control de una especia valiosa da poder a los más fuertes. Herbert crea un universo complejo y fascinante, lleno de intrigas políticas, batallas épicas y una profunda reflexión sobre la ecología y la religión.

Dune es una obra maestra de la ciencia ficción que te mantendrá enganchado desde la primera página hasta la última, ideal para los fans de las sagas épicas y aquellos que disfrutan de historias con personajes carismáticos y mundos bien construidos.

3. Neuromante de William Gibson (1984)

Portada «Neuromante» (William Gibson)

¡Bienvenido al ciberpunk! Gibson nos transporta a un futuro distópico donde la tecnología ha cambiado radicalmente la sociedad. Hackers, corporaciones poderosas y realidades virtuales se entrelazan en una trama oscura y emocionante.

Neuromante es una novela pionera que sentó las bases del cyberpunk y sigue siendo una lectura imprescindible para cualquier fan del género, perfecta para aquellos que buscan una historia futurista, llena de acción y con una fuerte dosis de tecnología.

¿Por qué estas tres novelas?

Estas obras son consideradas clásicos de la ciencia ficción por varias razones:

* Influencia: Han inspirado a generaciones de escritores y han moldeado el género.

* Accesibilidad: Aunque son complejas, están escritas de manera que pueden ser disfrutadas por cualquier lector.

* Diversidad: Cada una ofrece una visión diferente del futuro y explora temas universales como la tecnología, el poder, la religión y la condición humana.

Adaptación cinematográfica de «Dune» (2021)

¡Despega tu imaginación!

La ciencia ficción es un género tan amplio como el universo mismo. Estas tres novelas son solo el comienzo de un viaje de aventuras y descubrimientos.

¡No te quedes con las ganas de explorar más! Comparte tus novelas de ciencia ficción favoritas en los comentarios y únete a nuestra comunidad de lectores.

Los 10 artistas latinoamericanos más influyentes del siglo XX: pintura, literatura y música


El siglo XX fue testigo de una explosión creativa en América Latina, dando lugar a una diversidad de movimientos artísticos, literarios y musicales que han dejado una huella indeleble en la historia cultural mundial. A través de sus obras, estos artistas no solo expresaron su realidad social y cultural, sino que también desafiaron convenciones y abrieron nuevos caminos para la expresión artística.

En este artículo, analizaremos a los 10 artistas latinoamericanos más influyentes de la época, considerando su impacto en el panorama cultural internacional y su legado perdurable.


1. Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-2014)

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez es considerado uno de los escritores latinoamericanos más importantes del siglo XX. Su obra maestra, «Cien años de soledad», se ha convertido en un clásico de la literatura universal, explorando temas como el amor, la muerte, la familia y la historia de Colombia. García Márquez fue pionero del realismo mágico, un género literario que combina elementos fantásticos con la realidad cotidiana.

Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1982.

Obras destacadas: «Cien años de soledad», «El amor en los tiempos del cólera», «El otoño del patriarca».


2. Frida Kahlo (México, 1907-1954)

Frida Kahlo

Frida Kahlo es posiblemente la artista latinoamericana más reconocida a nivel global. Su obra, marcada por un intenso autoanálisis y una fuerte identidad mexicana, ha inspirado a generaciones de artistas y se ha convertido en un símbolo de empoderamiento femenino. A través de sus vibrantes pinturas, Kahlo exploró temas como la identidad, el dolor, la sexualidad y la política.

Frida sufrió un grave accidente a los 18 años que la marcaría física y emocionalmente, convirtiéndose en una fuente inagotable de inspiración para su obra.

Entre sus obras destacadas están: «Las dos Fridas», «El marco» y «Henry Ford Hospital».


3. Carlos Gardel (Argentina, 1890-1935)

Carlos Gardel

Carlos Gardel fue un cantante y compositor uruguayo-argentino considerado el máximo exponente del tango. Su voz suave y sensual, junto a su habilidad para componer canciones románticas y apasionadas, lo convirtieron en una figura legendaria de la música popular latinoamericana. Gardel falleció en un accidente aéreo a la edad de 44 años.

Sus canciones más destacadas: «Por una cabeza», «Volver» y «Mi Buenos Aires querido».


4. Pablo Neruda (Chile, 1904-1973)

Pablo Neruda

Pablo Neruda es uno de los poetas más importantes del siglo XX. Su obra, marcada por su compromiso político y social, abordó temas como el amor, la naturaleza, la muerte y la revolución. Neruda fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1971.

Fue un destacado político chileno y embajador en varios países.

Se le reconoce por obras como: «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», «Canto general» y «Odas elementales».


5. Diego Rivera (México, 1886-1957)

Diego Rivera

Diego Rivera, esposo de Frida Kahlo, fue un muralista mexicano cuyas obras monumentales decoraron edificios públicos y privados en todo el país. Su estilo realista y su compromiso con las causas sociales lo convirtieron en una figura clave del movimiento muralista mexicano. Rivera utilizó sus murales para narrar la historia de México, celebrando la cultura indígena y criticando las desigualdades sociales.

Fue comisionado por Nelson Rockefeller para pintar un mural en el Rockefeller Center de Nueva York, pero la obra fue destruida debido a su contenido político.

Algunas de sus obras destacadas: «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central», «El hombre controlador del universo» y «Detroit Industry Murals».


6. Simón Díaz (Venezuela, 1928-2014)

Simón Díaz

Simón Díaz, conocido cariñosamente como «El Tío Simón», fue un destacado cantautor venezolano cuyas canciones populares cautivaron a Latinoamérica. Nacido en San Juan de los Morros en 1928, Díaz comenzó su carrera musical en la década de 1940 y rápidamente se convirtió en una figura emblemática de la música venezolana. Su estilo musical, una mezcla de géneros tradicionales como el joropo, el vals y el merengue, reflejaba la belleza y la diversidad de su país natal.

A lo largo de su prolífica carrera, Simón Díaz compuso e interpretó numerosas canciones que se convirtieron en clásicos latinoamericanos. Entre sus obras más destacadas se encuentran «Tonada de Luna Llena», «El Llano es así», «Caballo Viejo» y «El Pajarito». Sus letras, llenas de poesía y nostalgia, retrataban la vida rural venezolana, sus paisajes y su gente. Sus composiciones han sido interpretadas por grandes de la música académica, además de famosos cantantes internacionales de la talla de Plácido Domingo.


7. Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges fue uno de los escritores más importantes de la literatura argentina y latinoamericana. Su obra, marcada por su erudición y su interés por la filosofía, la literatura y la mitología, exploró temas como la identidad, el tiempo, la realidad y la ficción. Borges fue nominado al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones.

Perdió la vista a una edad temprana, lo que lo llevó a desarrollar una memoria prodigiosa.

Obras como «El Aleph», «Ficciones», «El libro de arena» quedarán para la historia de la literatura universal.


8. Milton Nascimento (Brasil, 1942-)

Milton Nascimento

Milton Nascimento es uno de los músicos más importantes de Brasil. Su estilo único, que combina elementos de la música popular brasileña con influencias jazzísticas y clásicas, lo ha convertido en una figura internacionalmente reconocida. Nascimento ha compuesto y cantado numerosas canciones emblemáticas de la música brasileña.

Ha colaborado con artistas de todo el mundo, incluyendo Miles Davis, Herbie Hancock y Sting, con temas como «Clube da esquina», «Travessia», «Ponta de Areia».


9. Violeta Parra (Chile, 1917-1967)

Violeta Parra

Violeta Parra fue una cantautora chilena que revolucionó la música popular de su país. Sus canciones, llenas de poesía y compromiso social, abordaron temas como el amor, la naturaleza, la injusticia y la lucha por los derechos de los campesinos. Parra también fue una destacada pintora y tejedora. Fundó el Instituto de Investigaciones Folklóricas de Chile.

Será recordada, principalmente, por temas como: «Gracias a la vida», «Volver a los 17», «Run run se fue».


10. Carlos Fuentes (México, 1928-2012)

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes fue uno de los escritores más importantes de la literatura mexicana y latinoamericana. Su obra, marcada por su erudición y su interés por la historia y la política, exploró temas como la identidad, la violencia y la corrupción. Fuentes fue galardonado con el Premio Cervantes en 1994. Fue embajador de México en Francia y Estados Unidos. Se le recuerda por novelas como «La muerte de Artemio Cruz», «Aura», «Gringo Viejo».


Los artistas latinoamericanos mencionados en este artículo han dejado una huella indeleble en la historia del arte, la literatura y la música. A través de sus obras, han desafiado convenciones, explorado nuevas formas de expresión y dado voz a las experiencias y las luchas de sus pueblos. Su legado continúa inspirando a artistas y espectadores de todo el mundo, demostrando la riqueza y la diversidad de la cultura latinoamericana.

Para una rosa

La alquimia es la ciencia del cambio, toma cosas, las estudia, las desarma, las transforma en otras, tiene bases e ingredientes, medidas, a veces en sus ingredientes hay flores, a veces hay rosas.

Grandes alquimistas dicen que si algo nos importa mucho es un ingrediente poderoso para la alquimia, poder, que cosa tan curiosa; hay poder en estos pétalos, hay poder en el tallo, hay poder en las espinas o en el color carmesí de ella, hay poder en su perfume, es poderosa la rosa.

Tal vez una base sea la memoria, podría cristalizar mis recuerdos de la rosa, tal vez su mirada, su risa, su voz; podría hablar de su intelecto, su brillantez, su talento, tal vez su dedicación; hablar de ella, hablar de la rosa, es hablar de la vida misma, es hablar del arte, es hablar de la memoria, es hablar del universo. La rosa es alquimia, la rosa es magia.

Las rosas en los campos rojos de nadie, las rosas que rodean la Torre Oscura, las rosas de la fantasía, dice el libro que cada rosa representa la Torre, que cada rosa es un mundo, las rosas mantienen la realidad misma, las rosas dan vida, sin la rosa el mundo cesa, decae, perece, las rosas tienen muchas formas.

Puede que esa sea la alquimia, el cambio, de rosa a persona, de persona a rosa, convertir algo hermoso en vida, en vida hermosa, en talento, en dedicación, en arte, en intelecto, en maravilla, en magia, en mujer. Que gran creación entonces, la rosa nacida en alquimia, la rosa que sostiene al mundo, la piedra angular de este universo, la base de mi arte, el elemento fundamental de mi alquimia.

La rosa está en todo, a veces también en la nada, está en el arte, está en los mundos, está en el teatro, está en la voz, está en los libros, en las historias, en los sueños y la vigilia, en este reino, en otros reinos, en el espíritu, está en ella, es ella.

Creo pues que los escritos son para una rosa, una rosa que extraño, una rosa que escucho, una rosa que veo, una rosa que pudo ser reina, una rosa que es arte. Para una rosa en el mundo, para una rosa en una tumba, para una rosa que atrae luz de tormentas, para una rosa junto a la torre, para una rosa en un castillo, en una sala común y rodeada de serpientes.

Para una rosa en una ciudad perdida, para una rosa en barco vikingo, para una rosa en un trono de hierro, para una rosa en el Imperio Final, para una rosa en el mar esmeralda. Para una rosa de un pintor de pesadillas, para una rosa en B612, para una rosa en una cabina, hablando frente a un micrófono, siendo brillante.

Para la rosa que sostiene el mundo, para la base de mi mundo, la rosa del Ensueño, la rosa en la vigilia, amar a una rosa es algo hermoso, amarla la hace única, amarla la hace importante, la vuelve el mundo. Por eso este escrito es para ella, porque no hay nada más hermoso que una rosa.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños.
08/09/2024
Para una Rosa.
Sic Parvis Magna.

El Misterio del Campanario

Autor: J.G. Rivas

En un pequeño y remoto pueblo, se alzaba una iglesia antigua con un campanario que parecía tocar el cielo. En él vivía Don Julián, el sacristán, un hombre solitario y enigmático que tenía la tarea de tocar las campanas para llamar a los fieles a misa. Era conocido por su puntualidad y su devoción, pero también por su mirada sombría y su comportamiento reservado.

Un 29 de febrero, algo macabro sucedió. Don Julián fue encontrado muerto en el campanario, su cuerpo colgando de una cuerda, con una expresión de terror en su rostro. No había ninguna explicación aparente para su muerte, y el pueblo quedó sumido en el miedo y la incertidumbre. Desde entonces, el campanario quedó en silencio, y la iglesia perdió a su misterioso sacristán.

Pero la historia no terminó ahí. Cada 29 de febrero, a medianoche, los habitantes del pueblo comenzaron a escuchar un redoble de campanas que provenía de la iglesia. Era un sonido lúgubre y escalofriante, que resonaba en la noche y llenaba el aire de una sensación de inquietud y desespero. Nadie sabía quién tocaba las campanas, pero todos sentían que era el espíritu atormentado de Don Julián, penando en el campanario y recordándoles su trágico destino.

Con el paso del tiempo, algunos valientes decidieron investigar el origen del siniestro redoble. Una noche, un grupo de jóvenes se armó de valor y subió al campanario justo antes de la medianoche. Esperaron en silencio, con el corazón latiendo con fuerza, y cuando el reloj marcó las doce, vieron cómo las campanas comenzaban a moverse solas, como si una mano invisible las estuviera tocando. Los jóvenes, aterrorizados, intentaron huir, pero algo oscuro y maligno los atrapó.

A la mañana siguiente, el pueblo despertó con una visión horrenda: los cuerpos de los jóvenes colgaban del campanario, igual que Don Julián, con expresiones de terror grabadas en sus rostros. El horror se apoderó del pueblo y la iglesia se convirtió en un lugar maldito. Nadie se atrevía a acercarse, y el redoble de campanas cada 4 años se convirtió en un recordatorio de la maldición que pesaba sobre el lugar.

La noticia se extendió rápidamente. Personas de pueblos cercanos venían a escuchar el redoble de las campanas y a experimentar el terror que emanaba del lugar. La iglesia, que había perdido a su sacristán, ahora se llenaba de visitantes que venían a presenciar el fenómeno. El misterio de Don Julián atrajo a curiosos y temerosos por igual, y el pequeño pueblo se convirtió en un lugar de leyenda oscura.

A pesar del miedo inicial, los habitantes comenzaron a ver el redoble de campanas como una maldición. Sentían que Don Julián seguía vigilándolos, su espíritu atrapado en un ciclo eterno de tormento. Cada 29 de febrero, a medianoche, el sonido de las campanas resonaba como un recordatorio de la tragedia y el horror que rodeaba la muerte del sacristán. Y así, la leyenda de Don Julián y su campanario vivió para siempre en los corazones de aquellos que escucharon su historia, una historia que se contaba de generación en generación, manteniendo viva la memoria de Don Julián y su perturbador redoble de campanas.

Muchos intentaron derrumbar la iglesia para acabar con la maldición, pero todos los esfuerzos fueron en vano. De manera inexplicable, el campanario volvía a su estado original, sin faltar una sola piedra en su construcción, como si una fuerza sobrenatural protegiera el lugar y mantuviera viva la maldición para siempre. De esta manera, los pobladores fueron abandonando ese sombrío lugar y dejando atrás el campanario y su maldición, donde cada año bisiesto se escucha el tañido de las campanas rompiendo el silencio apacible de lo que fue un pueblo alegre y acogedor.

El Camino

Un gran escritor dijo una vez «viaje antes que destino» tal frase implica que uno debe aceptar las adversidades del camino a seguir, pues si al caer y fracasar no nos levantamos entonces ese tropiezo pasa a ser el destino; como los Caballeros Radiantes, yo rechazo ese destino.

Sin embargo aquí me tienes, en este momento me tienes con el alma rota, con la luz apagada, con un clavo incrustado en el corazón. Yo el Rey de los Sueños con el alma vacía, las calles de mi reino muertas y abandonadas, con ese aire de soledad como eran las calles de Elantris, que perdieron su luz y se erosionaron con el tiempo.

Ya no hay palabras radiantes, no hay un camino a seguir, los planes se mueren, las ideas se extinguen, igual que mis esperanzas que eran nacidas de la bruma. Ahora solo hay soledad, vacío, humo, ahora llevo brazales de duelo.

Veo los jardines que plante en tu honor, las rosas, los campos rojos de nadie, extendiéndose a donde alcanza la vista, un amargo recordatorio de que no estás y jamás vas a ver estas flores. Me recuesto entre ellas, me susurran secretos, pequeñas rosas, ninguna nota que no se comparan con mi rosa, pues mi rosa es única en el mundo, pero no es mía.

Ahora lo veo, lo entiendo, no estaba hecho para ti, pues yo no soy quien termina la historia, yo no me transformo en el Héroe de las Eras, yo no me vuelvo grande, de mí no emana el aliento de los dioses; no, yo soy solo un rey solitario en un frío reino rodeado de bruma, un reino que desaparecerá como lágrimas en la lluvia.

Pero debo recordar las palabras y ese código: «viaje antes que destino», como dijo Kaladin: El paso más importante que uno puede dar, es el siguiente; y yo quería qué tú fueras todos mis siguientes pasos. Pero supongo que esta es mi travesía, dolorosa y en soledad, tal vez algún día se una a los cuentos del Arcanum Ilimitado, pero por ahora es solo el camino de un corazón roto.

Tal vez ese sea El Camino de los Reyes.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños
25/08/2024
Inspirado en la literatura del gran Brandon Sanderson.
Para una Rosa.
Sic Parvis Magna

La mentira más grande

Por: Mayra De Bourg

Tres amigos se reencuentran después de muchos años sin verse.

Pepe, Juan y Dolores.

Los tres gozaban de la fama de ser súper mentirosos y exagerados.

Pepe les propone ir a la bodega de Don Cipriano. Un hombre tosco en su trato y nada confiado.

Cipriano cuando los ve entrar al negocio, enseguida se pone en vilo para no dejarse timar por esos seres que muchas veces lo envolvieron en sus mentiras y, con falsedad, terminaban dejándolo sin mercancía.

Se llevaban lo que querían y jamás le pagaban. Se hacían los desentendidos a las quejas del hombre y siempre se salían con la suya.

Comenzó Dolores  aparentando su “dulzura» habitual y como mujer al fin, con sus palabras directas y cariñosas, hacía que Cipriano le entregara lo que quería.

—¡Mire, Cipriano, viajé por medio mundo y nunca lo pude olvidar a usted… Recordé mucho  los aguacates divinos y grandotes que vendía y que no encontré  en ningún país en donde estuve. ¡Ay, Cipriano, qué falta me hacían esos avocados! Igualitos al bello verdor de sus ojos. ¡Qué tiempos aquellos! Cuánta nostalgia y lágrimas derramé…

Cipriano cabeza abajo, se quedaba en silencio pensando, con una sonrisa dibujada en su cara. Y enseguida contestaba todo coqueto:

—Mire mijita, por tantos días,  con esa tristeza le voy a regalar estos cuatro aguacates que me trajeron ahorita para que los disfrute y venga siempre a buscarlos, siempre que los necesite.

Pepe sin saber qué inventar, festejaba la alegría de su amiga y con firme determinación dijo:

—¡Ah, no! Esta no se va a salir con la suya. —Y replicaba:— Don Cipriano, ¿todavía tiene de aquel café que antes vendía? El más sabroso que probé en mi vida, cremocito y con espuma. Ese no lo encontré jamás y una taquicardia que me reventó el corazón, me daba cuando tomaba aquellos cafés de por allá. Del tiro, me enfermé del corazón. — Poniendo su cara dramática, ya como desahuciado , hacía un gesto de marcharse.

Don Cipriano, consternado, le entregaba 6 paquetes de aquel café que vendía y se los dio a Pepe remarcándole:

—Tómeselo con fe, Don Pepe que eso lo va a curar.

Juan pensó para sus adentros: «Estos no se van a salir con la suya. ¿Qué puedo yo inventar?”

Se quedó Juan impábilo como si se le hubiera acabado el mundo. No sabía en qué pensar. ¿Qué podía pedir que no pareciese abuso?

Entonces, ni corto ni perezoso, se llenó de coraje y le habló a Cipriano con demarcada claridad.

—Don Cipriano: yo necesitaba algunas cositas, como papas, plátanos, azúcar, limón y verduras. Y si tiene pollo o carne y no lo toma a mal, desearía que me lo entregase y oportunamente se lo cancelaré cuando cambie los dólares que traje, pero que lamentablemente dejé olvidado en casa. Ando con un espolón y caminar para allá para después devolverme me hará mucho daño y el médico me permitió salir pero me remarcó que no puedo darle soltura a mis pies o de lo contrario perderé los dos.

Cipriano, hasta llorando como un manantial,  llenó una bolsa grande y le entregó a Juan todo ese sartal de víveres y mercancía, sin protestar.

El pobre Cipriano todo conmovido, despidió a los truhanes amigos todo compungido, diciendo: «Los tengo que ayudar, los tres han sufrido horrores».

Salieron Los tres amigos animosos y riéndose de ellos mismos para ver quién de ellos salió ganando…

¡Se habían los tres salido con la suya!

Faltas

Ausencia, de ti, de luz, de risa; se hace presente la asfixiante sensación de necesitar algo inalcanzable. Sueños rotos, palacios derrumbados poco a poco, a veces atamos todo a un solo pilar, una Torre Oscura en el centro del universo; la piedra angular de nuestra existencia.

Fuiste tú, tantos nombres te di: la más brillante de las estrellas, una rosa entre espinas, luz de luna, Reina de los Sueños. Ahora solo faltas, en mis salones del Ensueño no hay rastro de ti, sobra lo mucho que faltas, sobra tu silencio, sobraron los momentos que no tuvimos; solo sobra lo mucho que me faltas.

No hay nombres, no hay imágenes, no hay palabras lejanas, no está ni la más mísera señal de tu presencia; solo estoy yo, el eterno y solitario Rey de los Sueños, sentado en mi trono, viendo mi frío palacio y mi solitario reino, tan lleno de gente, de ideas y de sueños, tan desbordante de vida que se siente vacío, frío y muerto.

Aquí me quedaré, en los jardines de mi palacio en el Ensueño, un día más, entre las rosas, viendo las estrellas, bañado por la luz de la luna; rodeado de las cosas que me recuerdan a ti. No he ido a ver tus sueños, no lo haré, porque sé que yo no estaré en ellos.

Solo espero que siempre estés feliz, esto es solo una carta muerta para una sombra, prosa que jamás verás, es solo el lamento de un Rey solitario, un monarca sin su reina; son las palabras de un hombre al que simplemente le faltas.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños.
06/07/2024
Sic Parvis Magna.