He de prevalecer Al prolongar la huella A la raíz, en mí, temo. Quietud que a la quietud llama Permanencia, persecución, Es esa mi preocupación Me gusta detenerme, mucho Pero uno solo, el viaje Nada parece cambiar Yo tampoco pongo de mi parte Y allí mi tristeza Por no querer pronunciar el paso] Es tal el hábito amado La celda que mi pulso, levantó.
Hoy, como otros días, voy caminando por las calles de esta gran ciudad en un día más que lluvioso, como si el cielo eterno cayera a fuertes trombones, mojando mi alma.
Y mi rostro, el cuál por un momento está ya desencajado por toda el agua que tiene en encima, ya no me deja respirar así es que me paro por tan solo un instante y me quito esta pesada máscara que lleva mi alma; este rostro que parece más que muerto y de repente con un vendaval fue arrancada de mis manos por un viento helado como la misma muerte cayendo por el piso llevándosela, la corriente perdiéndose entre la gente que deambula en las calles de está extraña cuidad y yo pasmado sin reaccionar y pasando, volteo y me miro en una tétrica venta que para mi imaginación era horrible y solo grito de inmenso terror el cómo me veo sin ese rostro, pareciendo un verdadero monstruo y empiezo a gritar vociferando, maldiciendo, corriendo como un verdadero loco de un lado a otro y solo la gente me mira. Unos me miran y se espantan, otros se ríen y se burlan y ya de tanto gritar. Denme mi rostro que me muero, que no respiro que no vivo ni sonrío que solo soy un hombre más que vacío. Me tiro al frío piso llorando como un niño, viendo la gente pasar y reír otros tantos llorar por mi triste soledad, miro solo la lluvia caer y respiro profundamente y entiendo que el rostro que he perdido era aquel que me había atado en las cadenas de mi tristeza por estar pensando en ti, a pesar de que tú ya estés muerta y no del cuerpo si no de mi alma y por eso me siento feliz de haberlo logrado aunque hoy solo esté en las noches eternas y mi frío corazón no vuelva a latir .
Nuestra historia se remonta a los devastadores tiempos de la 2da Guerra Mundial, durante la intervención militar Estadounidense en Nagasaki. Tiempo de terror, angustia, y desolación. Tiempo de barbarie y pánico, de muertes, desidia y soledad. Lugar donde se arrojó sin contemplación ni un poco de hermandad, la 1ra Bomba atómica.
Todo quedó a merced de un destino incierto en donde nadie ni siquiera pudiera saber que depararía toda esta lucha cruel.
Unos corresponsales de guerra enviados para cubrir diversas fuentes mundiales de noticias, arriesgaban sus propias vidas tratando de apaciguar sus mentes ante el triste panorama que se vislumbraba hasta ese momento.
Un fotógrafo llamado Joe O’Donell, mientras se entretenía limpiando la lente de su cámara apoyado en unos escombros derribados ante tanto infortunio, divisó una pequeña persona que venía tratando de caminar sobre miles de obstáculos y terrenos ahuecados y difíciles de superar. Agudizó más su mirada porque ante ese horizonte tétrico y desolado, no podía concebir que algún ser, se arriesgará a transitar aquellos terrenos inospitos.
Levantándose para observar mejor al caminante arriesgado ante tantos escombros y terrenos inestables, se propuso seguir aquel pequeño caminante. Su curiosidad pudo más que su voluntad.
En cuestión de minutos, aquel ser menudo pasa muy cerca de él y es cuando se percata que se trataba de un niño, posiblemente de escasos 10 años y nota que no va sólo.
El niño caminaba hacia el lugar de las incineraciones
Iba presuroso y más que un niño, parecía un adulto. No iba solo, llevaba en sus espaldas un niño pequeño que daba la impresión de estar dormido. Su cara estaba muy relajada, serena e inclinada.
El fotógrafo, con asombro, nota la resolución del niño quién sin muestras de cansancio seguía su cometido. O’Donell se acerca al niño y trata de ayudarlo, tomando al pequeño, que no dormía sino que estaba muerto. El niño amablemente le da las gracias por intentar ayudarle y le contesta al hombre: » No es una carga, es mi hermano».
Ésta noticia dio la vuelta al mundo con mucha tristeza y conmoción al punto que muchos años después en 1969 un grupo de músicos Británicos, los Hollies, componen una canción por ese hecho y aún cada vez que las radios y medios la dan a conocer, dejan en el ambiente un dejo de dolor y profunda tristeza.
Las cosas no veré Por mi mismo Preguntas no erijo A los nombres escritos Me entrego a la sola acción Cual voz de listado Y sumisa oreja.
El ruido, aleteando Por los lados me cruza Sordo me encuentro ante él Frágil sugestión, fallido encargo, sus hileras, marco Por ello, mis decisiones titilan.
Hoy es domingo, es un bello día… para acabar con mis llantos, para dejar de pedirle fiado el valor a la vida y después pagarle con engaños y traiciones, tratar de distraer a la soledad con una sonrisa, fingir cordura cuando tienes demencia, demostrar que tus vicios no arruinaran tu vida y al final… terminas siendo un esclavo de ellos, citarle poemas a una pared que simulas te quiere, soy un cliente más de los defectos. Por fin sonreiré a los borrachos que lisonjean sus aventuras, besare a mi perro en la boca. Tomaré anfetaminas hasta que sienta mi corazón estallar —me recostaré dibujando con mi dedo tu imagen— Saludaré a mi vecino con amabilidad, Besaré a mi madre, Abrazaré a mi hermano, Regalaré flores a mi esposa, y le daré un beso como cuando nos conocimos, pediré disculpas a todos mis amigos, quemaré los recuerdos de una vida pasada pediré perdón a mis dos únicos amores (mis hijos), pensar que cuando muera dejaré de ser un idiota, que he dejado de conocer la vergüenza y me he convertido en un mentiroso y un ladrón, cada noche muero… Soy presa de este vacío en mi interior, esta maldita garganta anudada que a cada recuerdo me hace llorar… …ya no me da pena decirlo. He roto aquellos poemas de amor Donde mi musa era una botella de cerveza y un gramo de cocaína. Alguien toca a mi puerta, es mi sombra que viene a acompañarme, ella viene triste porque la ha pisoteado todo el mundo llora porque no fue capaz de alcanzarme en aquella esquina. En confesión… yo también lloro porque he perdido toda razón de vida, que soy un maldito recolector de sueños ajenos, y me asfixian todas aquellas historias de amor que son tan patéticas como las canciones de Arjona. Mi soledad me llevó a mis vicios, y mis vicios, a la muerte. Todos podrán opinar con optimismo, pero cuando uno se siente solo… solo le queda llorar… esconderse de las cucarachas que lo asustan por las noches y las ratas que me quitan mi poca comida, trataré de estar en silencio y pensar pero lo único que se oye es a mis vecinos hacer el amor. Pinche mundo de mierda… A veces se que soy un maldito canalla… como padre he fracasado como marido he sido un fiasco como hijo una decepción para toda mi familia y como hermano una vergüenza pero hoy es domingo… tendré que levantarme temprano para lavar mi ropa muy bien, hacer de desayunar huevos con jamón y un delicioso jugo. También me he aseado más de lo normal y he boleado mis zapatos con una lágrima. Miro por la ventana el sol empieza a nacer estos negros ojos que miran un cielo azul tan bello como este día. Me recuesto nuevamente en mi cama, se escucha el cantar de los pájaros y al aullar de mis vecinos, ese viejo reloj corre tan deprisa como los microbuses de mi barrio. —el parque esta cerca— Salgo a caminar… pienso… ya estoy harto de hacer lo correcto para los demás y no lo correcto para mí, de inventar a diario un libreto para decírselo a mi familia Y actuar sobre el, como un maldito robot precargado. He pasado casi todo el día aquí sentado Admirando como forman figuras las nubes Es hora de partir… En el camino, mí boca una canción empieza a tararear, la gente me comienza a mirar, ya no deseo mas hablar, a mi regreso, se comienza a nublar… antes de llegar a casa el cielo empieza a gotear. La soledad invade mi espalda, abro mi puerta… dejo esa bolsa de pan que compre antes de sentarme en aquel parque, es hora de cambiarme para mis invitados de honor, tengo listo mi traje, mis zapatos y la colonia que le gustaba a mi esposa. Los platos los he acomodado de la mejor manera al igual que los cubiertos y copas, las velas están en su lugar… todo es perfecto, dejaré la puerta abierta. Abro esa bolsa con mucha emoción, saco una pequeña pistola… siento el frío metal con mis manos, se que aquella que me quitara todos mis defectos. Me siento en la sala a mirar televisión, …son las 5 de la tarde y la cena esta toda servida. Solo espero que venga mi mamá, mi abuela y mi hermano… Ellos son mis invitados de honor, Lo que siento, es que no les podré calentar nuevamente su cena Ahora… solo tengo que jalar el gatillo para dormir en paz Solo les pido perdón por no ser el hombre inteligente y triunfador que ustedes quisieron… solo he sido un fracaso. En ocasiones creía burlarme de la muerte Sabiendo que la muerte tiene buena memoria Pero se que hoy me sonreirá de sobremanera.
Ella se fue Escapó un día por una ventana Yendo sola a su propio destierro Y dejó de existir para los vivos
Ella se fue Tan lejos que nadie podía encontrarla Más allá de lo que ningún ser humano había ido
Ella se fue Y dejó los recuerdos en un cajón Y los amores en las rosas Se fue tan lejos...
Caminaba por las estrellas Hasta que una de ellas Le hizo tropezar y lloró profundamente Pero el brillo del sol le devolvió la vacía sonrisa Porque desde hace mucho tiempo Ella se había ido
Seguro te has comido todo el cuento y has asentido sin vacilación a todas aquellas palabrerías que afirman que hay algo más allá de tus narices; que dada ciertas experiencias llamadas “extraordinarias” que parecen inexplicables, se puede asegurar que alguien te acompaña, te cuida o te salva. ¡Puras sandeces!
¿No te das cuenta que todo es una mera casualidad?, que las cosas suceden porque sí, porque se dan circunstancias que se combinan y no se pueden evitar; que, aunque parezcan extrañas, no tienen un trasfondo o una explicación sobrenatural o espiritual, sencillamente suceden, coinciden en tiempo y espacio. ¡Vaya hombre, no sublimes todo! Que te vas a quedar en el abismo.
– Vale, vale, todos es una casualidad, todo tiene una explicación lógica, no hay que espiritualizarlo todo. Pero, ¿si esa casualidad es causada?…
– Hace unos cuantos años, ocurrió que iba con un par de amigas de una región a otra, unas 8 horas de camino en el auto. Nos turnábamos para manejar, nos agarró la noche y por fanfarronerías acepté conducir en la oscuridad de aquellas vías vacías y carentes de luz. Con una vista un poco nictalópica (ceguera nocturna) tomé el volante y decidí manejar mostrando total seguridad en mí misma, sin temor alguno.
– Por fortuna, uno de esos carros de cargas o transporte, iba delante de mí iluminándome el camino; avanzaba a su paso para no perder la bondad de su luz. Una buena casualidad coincidir en la vía con este tipo de vehículo ¿no crees?, estaba muy agradecida en medio de la tensión que vivía en mi interior.
– Como era de esperarse, el vehículo se desvió dando por concluida la misma ruta que yo seguía, dejándome a merced de la poca luminosidad que me ofrecía mi carro. Mi corazón empezó a latir fuertemente y mis ojos a expandirse cual búho en la noche, esperando su presa. Mis amigas bien relajadas, disfrutando de la música, sumergidas en sus pensamientos.
– El temor se apodera de mí, reduzco la velocidad y empiezo a suplicar internamente que podamos llegar al destino con bien. Unos kilómetros más adelante vislumbro una luz, empieza a verse todo más claro, muchos carros ¿qué extraño? Una cola interminable, me pregunto qué habrá pasado.
– Avanzando a una velocidad más o menos parecida a la que llevaba, transcurrieron 2 horas. (Al menos estaba más tranquila, iba acompañada de muchos carros y con más luz). Por fin, llegamos a la ciudad, ¡luces por todos lados!. Los vehículos que me acompañaron se dispersaron.
Bueno, bueno, y ¿qué tiene que ver todo eso con que sea una casualidad causada?