La colección de arte más importante del mundo

Lo que actualmente se conoce como la colección privada de arte más importante del mundo, ha quedado en manos del nuevo monarca británico Carlos III.

Su predecesora, Isabel II, en su extenso reinado no solo sumó obras a la colección real, sino que se preocupó por la restauración de piezas con cientos de años de historia dentro de la familia, e invaluables para el arte en general.

Estas obras se encuentran ubicadas en las diferentes propiedades de la corona como el Palacio de Buckingham, el Castillo de Windsor, Casa Frogmore, Clarence House, Palacio de Holyroodhouse, Hampton Court, National Gallery y Victoria and Albert Museum. Gracias a que se exhiben al público, obras de Rubens, Da Vinci, Miguel Ángel, Monet, Warhol, entre muchos otros, pueden ser admiradas por la colectividad.

Carlos III se conoce por ser admirador del arte y posee algunas obras de alta envergadura que se espera se incorporen pronto a la colección real. Según algunas fuentes cercanas al palacio, se plantea la posibilidad de incluir nuevas obras en los próximos meses.

Estaremos atentos para presentarles todas las noticias al respecto.

3 hallazgos arqueológicos perturbadores

A lo largo de la historia, han existido descubrimientos que nos han dejado pensando en qué hemos fallado al establecer una línea de tiempo que podemos considerar como el desarrollo de la humanidad, ya sea por el adelanto en su tiempo o en los detalles de su composición.⁣

Hoy te presentamos 3 casos increíbles que han sido hallados por arqueólogos:⁣

𝗣𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼 𝟯: La 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢 𝘥𝘦 𝘛𝘦𝘤𝘢𝘹𝘪𝘤-𝘊𝘢𝘭𝘪𝘹𝘵𝘭𝘢𝘩𝘶𝘢𝘤𝘢, descubierta en 1933 en el valle de Toluca, México. “Desde las primeras discusiones de este hallazgo durante el XXXIV Congreso Internacional de Americanistas en 1960, varios especialistas de la arqueología Mesoamericana (Gordon Ekholm, Jose Alcina Franch y David H. Kelley, entre otros) han considerado la cabecita de Tecaxic-Calixtlahuaca como una de las evidencias Mesoamericanas más confiables acerca de la existencia de contactos transoceánicos precolombinos.” (Romeo H. Hristov).⁣

𝗣𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼 𝟮: El 𝘮𝘦𝘤𝘢𝘯𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘥𝘦 𝘈𝘯𝘵𝘪𝘬𝘺𝘵𝘩𝘦𝘳𝘢 fue hallado en 1900 por un equipo de buceadores griegos que se encontraban buscando esponjas marinas, en la isla de Symi, en el Mediterráneo Oriental. Este artefacto adelantado a su época tiene aproximadamente 2200 años de antigüedad. Fue construido entre el 70 y 200 a. C. En 2021, los científicos de la UCL Mechanical Engineering del Reino Unido; finalmente, lograron armar la parte faltante y descubrieron que fue construido para predecir eclipses. “Si los científicos griegos antiguos podían producir estos sistemas de engranaje hace dos milenios; toda la historia de la tecnología de Occidente tendría que reescribirse” (Freeth).⁣

𝗣𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼 𝟭: 𝘎𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘲𝘶í𝘮𝘪𝘤𝘢 𝑝𝘦𝘳𝘴𝘢. En el año 1933 el arqueólogo Robert du Mesnil hizo un perturbador hallazgo en cuanto a las guerras químicas. Durante las excavaciones, se encontraron una serie de túneles que escapaban de lo común. En ellos se encontraron 19 cuerpos que parecían intentar escapar de algo. Luego de varias investigaciones, se llegó a la conclusión de que hace más de 2000 años atrás, los persas atacaron a los romanos utilizando la química.⁣

¿Cuál de estos hallazgos te gustó más? Déjanos saber en los comentarios.

EL ORFANATO

Trabajaba en una antigua construcción del siglo XIX a las afueras de la ciudad, estábamos en labores de restauración de la estructura de una vieja casa que, a juzgar por la cantidad de habitaciones y oficinas que allí habían, se trataba de un hospital, un hotel o una de tantas casas que funcionaban como centros de albergue de pequeños niños que, por circunstancias de la vida, lamentablemente quedaron huérfanos o simplemente eran abandonados por sus inescrupulosos padres queriendo librarse de sus responsabilidades. Según nos contó el profesor Dexter Ambrose, cronista e historiador, allí efectivamente funcionaba un orfanato, llamado Sterling-Mason en honor a las familias que eran las benefactoras de dicho orfanato entre los años 1850 y 1893 donde por una extraña y desconocida razón, éste fue clausurado.


Al abrir las puertas de la casa, se percibía un ambiente tétrico y espeluznante, incluso a plena luz del día, ventanas rotas, la madera de las puertas y el piso carcomida por las termitas y enmohecida por la humedad del lugar, telarañas y un fuerte hedor a excremento de palomas en todo el lugar, daban escalofríos y miedo tan sólo al pasar a través de las habitaciones; los catres y literas aún con sus sábanas y almohadas acomodadas en su lugar, donde los ratones habían hecho sus madrigueras y los baúles que guardaban las pertenencias de los pequeños permanecían cerrados, como cápsulas del tiempo que aguardaban ser abiertas. Al final del pasillo principal se encontraban las oficinas principales del orfanato, dirigido al momento de su clausura por Mr. Simon Johnson y asistido por las hermanas de la Orden de las Carmelitas Descalzas, que se abocan principalmente al cuidado de los más desposeídos, los ancianos y en este caso, a los cientos de huérfanos que allí vivían durante los 43 años de servicio del hogar.


Abrimos las puertas de la oficina principal y logramos encontrar el archivo que custodiaba con sumo recelo y cuidado, los expedientes de todos los niños y niñas, en estricto orden alfabético en dos gavetas; una, donde se encontraban los documentos de los niños que eran adoptados, y por otro lado, la gaveta más grande donde estaban los expedientes de los niños que esperaban encontrar una nueva familia. Según el estudio del profesor Ambrose, de acuerdo a lo encontrado en el archivo de niños adoptados, se pudo deducir que la gran mayoría fueron adoptados por familias pudientes no sólo de la ciudad de Nueva York, sino también de ciudades como Chicago, Boston y Detroit, mientras que eran realmente reducidos los casos en los que los niños volvían al orfanato Sterling-Mason, que se había caracterizado por enseñar valores y disciplina de manera estricta, además de proporcionar la educación básica para que los niños pudieran tener conocimientos acerca de ciencias varias al momento de su adopción o al momento de que cumplieran su mayoría de edad.


Al momento de finalizar la inspección preliminar de la estructura de la casa, nos dispusimos a realizar las labores de restauración, pedida expresamente por el Departamento de Preservación del Patrimonio Histórico del ayuntamiento, donde el Profesor Dexter Ambrose era uno de sus más importantes miembros, además de ser un gran historiador, es un hombre apasionado en los temas de la navegación y las diferentes expediciones que se han realizado alrededor de los polos. En una breve reunión que tuvimos con él, nos explicó que esta casa donde funcionaba el orfanato, era una propiedad conjunta entre las familias Sterling y Mason, que amasaron grandes fortunas en la industria del carbón y la industria ferroviaria respectivamente, y que fue adquirida en el año 1848 precisamente para iniciar el funcionamiento de dicho orfanato, administrado en primer lugar, por la esposa de uno de los magnates que se asociaron; Elizabeth Sterling, sucedida en su puesto años más tarde por su hija, Margaret Sterling-Mason. Ambas fallecieron en circunstancias aún desconocidas, asistidas siempre por las hermanas Carmelitas, y finalmente su puesto fue tomado por Simon Johnson, un profesor de escuela primaria caracterizado por su estricto carácter y su falta de tolerancia ante la indisciplina y el desorden.


En los alrededores de la casa, los jardines eran los únicos lugares donde el paso del tiempo no hizo mella; jazmines, lirios y muchas rosas aún florecían como en los tiempos pasados, donde a diario se veían a los niños correr y jugar en los espacios del hogar de cuidado, mientras eran observados por las monjas que se encargaban de velar por ellos. El parque de juegos estaba también deteriorado, aunque me llamó la atención una puerta metálica sellada al fondo del edificio con remaches y soldaduras. Intrigado, mantuve este lugar en secreto para intentar saber qué se ocultaba a la vista de quienes entraran al recinto luego de la clausura del orfanato. Juzgué que detrás de esa puerta, se encontraba la respuesta al misterio en torno al cierre del lugar. Durante las labores de restauración, me tomaba un buen tiempo para intentar abrir esa puerta, usando las herramientas de los obreros que habíamos contratado para trabajar en ese momento, sierras, cizallas, discos de corte… Nada había funcionado hasta entonces.

Durante el día, no sucedía nada fuera de lo común dentro de la casa, hasta que una noche, los vecinos llamaron a la policía argumentando escuchar ruidos provenientes del antiguo orfanato; sonidos de cadenas arrastrándose, seguido de alaridos de dolor y sufrimiento acompañados de carcajadas fueron la sinfonía del horror orquestada esa noche en particular. Este misterio se volvía más difícil de resolver. A la mañana siguiente, hablé con el profesor Ambrose sobre la puerta del fondo del pasillo, confidencialmente, por supuesto; afirmó que dicha puerta no aparecía demarcada en los planos originales del edificio y que, por consiguiente, no representa algún acceso o construcción anexa al patrimonio documentado en la propiedad. Insistí en llevarlo hasta el sitio y efectivamente, me creyó acerca de este acceso oculto, e inmediatamente, llamó a dos obreros para que pusieran manos a la obra y derribaran esa puerta. Encontramos cierta dificultad para ingresar al recinto que se hallaba tras esas paredes, bajamos a través de unas escaleras que allí se encontraban, y llegamos a una especie de sótano amplio y completamente oscuro donde la única manera de acceder era a través del paso que habíamos descubierto. Llevamos nuestras linternas para iluminar nuestros pasos, y al llegar al sótano, no encontramos evidencia alguna de que allí se realizara algo. El piso era enteramente de tierra, algo muy extraño en esta clase de construcciones de la época. El profesor Ambrose inspeccionando más de cerca, pudo encontrar irregularidades en el piso de la habitación, tales como desniveles en el suelo y unas extrañas cadenas que colgaban de las paredes, de la misma manera como se veían en las mazmorras de los castillos antiguos.


-¡Traigan de inmediato las palas y comiencen a excavar!- exclamó sin titubeos el profesor Ambrose, adelantándose a cualquier petición que yo le hubiera hecho en ese momento. Tras varios minutos excavando, encontramos una caja de hierro, que contenía en su interior varios documentos, entre ellos, una lista de los jovencitos que habían sido devueltos al orfanato, bajo la administración de Johnson, cuya firma aparecía en cada carta de devolución expedida a su oficina. Acto seguido, seguimos excavando y, lo descubierto, nos causó espanto y terror. Una carta dentro de una botella, firmada por el mismísimo Simon Johnson, confesando que él había sido parte del orfanato desde que era un pequeño bebé hasta el momento de su adopción, y que desde que tenía uso de razón, recordaba los malos tratos que, según su escrito, le propinaban las Carmelitas debido a su mal comportamiento. Afirmaba también que deseaba en ese momento de su vida llegar a ser el director del orfanato para poner en su lugar a cada una de las personas que le hicieron daño durante su estancia en ese lugar, también confesó con lujo de detalles, que secretamente mandó construir ese sótano para usarlo como cámara de tortura no sólo para hacer sufrir a quienes eran sus víctimas, sino que también a cada uno de los niños que, por ciertas circunstancias no eran adoptados. Al pie de la carta, también confesó haber asesinado a todos los maestros, a los cientos de huérfanos que allí vivían al momento de la clausura del orfanato y a las hermanas que allí servían durante su administración, mintiendo acerca del destino de las personas que mataba y que torturaba de diferentes maneras, y que al momento de escribir ese mensaje, estaba arrepentido de haber realizado tales atrocidades en ese lugar, y que, la mejor opción que tenía era acabar con su vida.


Todos, horrorizados y confundidos, nos retiramos de allí, con más dudas que respuestas, como habíamos acordado, nuestro trabajo de restauración del antiguo orfanato Sterling-Mason había finalizado, y, al cabo de varios meses, tras investigaciones, el sótano secreto había sido descubierto. De inmediato, iniciaron excavaciones donde encontraron los restos de cientos de personas que allí habían sido sepultadas, y en una habitación secreta adyacente, se encontró colgado del cuello, el cadáver reseco de Simon Johnson.

DEJANDO EL UMBRAL

Me llamo Evelyn y me considero una persona tranquila, leal y soñadora. Siempre he visto la vida con demasiado ánimo y realidad. Nunca he sido cobarde ni me asusta nada que está por venir. El futuro está ahí esperándome y lo espero con serenidad.

Esta mi historia, pocos la conocen, no porque me afectó, sino porque le resté importancia. Lo vi como un caso fortuito, que me llegó y experimenté. Nada que no pudiera superarse. Fue solo un » caso» extraño sí, pero que a cualquiera le puede pasar.

Yo tenía en esa época, sólo 16 años y como toda adolescente con padres y hermanos amorosos e inmejorables, vivía feliz. Me estaba iniciando a esa edad en la vida universitaria. Realmente no podía pedirle nada más a la vida Todo en mi vida era casi perfecto o así lo creía.

Me levanté esa mañana con mucha alegría y entusiasmo. Hice frugales comidas. En la noche no quise cenar. Me aguardaban los libros de leyes y sobre todo uno de una materia muy interesante, aunque un poco complicada ya que el catedrático que impartía la materia tenía fama de exigente y de que muy pocos de sus alumnos podría aprobar con él. Yo esto lo vi como un reto, uno de esos retos que movían cada fibra de mi cuerpo. Los retos me fascinaban y con esos media día a día mis capacidades. Me gustaban los deportes extremos y los practicaba con éxito. Para mí el estudio era eso un deporte donde se evaluaba mi capacidad, para ser premiada o no. Lo cierto es que ese día me entusiasmé estudiando y luego me fui a dormir.

Llegó el otro día y todos me buscaban en mi casa. Nadie me había visto. Mi cama estaba intacta. Hasta que a mi hermano se le ocurrió que estaba en el baño y así fue: estaba tirada en el piso totalmente inconsciente y muy pero muy pálida. Se reflejaba la muerte en mi semblante.

Mis padres me llevaron a un hospital, en dónde caí en coma profundo. Analizaron mi sangre y notaron una bajada súbita de potasio. No daban seguridad de vida. Materialmente estaba muerta cerebralmente. Fui atendida por muchos médicos que no acertaban ni vislumbraban luz en este caso. No tenía reacciones. Estaba desconectada del mundo; aunque conectada a muchas y extrañas máquinas de alta tecnología. Mi alimentación y excreción era por medio de sondas. Yo era casi un vegetal. Estaba inerte.

Así pasaron los meses, llegando al tercer mes observaron que ya nada se podía hacer. Todo era infructuoso. Mis padres se negaban a retirar los aparatos que me mantenían con vida. Mi corazón aún latía. Mi padre buscó un sacerdote para mi partida a la «otra vida» según sus creencias. Lo cierto es que oraban y me untaron la Unción de enfermos. Como cosa inexplicable, comencé a sentir y ver un largo trayecto o pasillo que me acercaba cada vez más a una luz que al principio era tenue y suave. Y veía una salida que me indicaba que por ahí debía pasar.

Mi cuerpo estaba suspendido y yo desde allá, en aquel lugar sin dirección vi mi cama de hospital y mi cuerpo en ella. Veía a mi familia llorar y orar. Bruscamente desperté, mis ojos se abrieron sin brillo y mi boca se abrió para exhalar un fuerte ruido. No era un grito. Era una exclamación intangible Vi a uno de mis médicos llorando y diciendo «milagro». Jamás olvidaré esa palabra que en ese momento no entendía.

Era casi imposible salir de un coma profundo. Seguí en aquel hospital en medio de terapias, estudios extraños como el Arco Análisis, inyecciones para activar mi cerebro pero había un problema: yo no podía controlar mi posición, el habla, no podía caminar y tenía movimientos raros en mis extremidades y cabeza. Además estaba amnésica. No recordaba ni a mis padres. Mi madre me presentaba fotos de mis familiares y amigos y poco a poco recobré un poco mi marcha. Ya no me golpeaba con las paredes, ya no me balanceaba y podía sostener objetos…

Volví a mi vida de antes. Logré mi título de Abogado y comencé a trabajar y fui muy querida y respetada por mis empleados. Era una persona muy responsable y capaz y mis superiores alababan mi trabajo.

No tuve suerte en el amor, ya que me torne muy detallista y perfeccionista

En mi corazón me sentía satisfecha. Había pasado por mi mayor reto. Una lucha justamente con el destino.

Hoy entrando a una edad avanzada, con mi cabello cano y algunas arrugas surcando mi rostro me siento serena. Porque todo esto denota mi soledad. Ya muertos mis padres, no encontré nada más para continuar entre los míos. Mis hermanos ya no me demostraban ni amor ni hermandad. Tal vez mi enfermedad extraña les parecía cosa de dementes porque fueron 6 años que perdí para retomar mi vida e interactuar con mis hermanos. Me fui de mi casa , no me despedí porque dentro de mis entrañas se sentía que algo se desprendía. Fue al momento de abandonar mi amada casa paterna. Ahí deje mis recuerdos con sus alegrías y tristezas.

Ahora estoy lejos, muy alejada de todo, pero lamentablemente aquí tampoco conseguí lo que tanto busqué.

Todo se me ha hecho fuerte. Me es difícil hasta comer, pero conseguí un trabajo cuidando enfermos y ancianos y he aprendido mucho.

Hoy he avalado la naturaleza. Las aves con sus trinos me dan alegrías y siento que nunca estaré abandonada porque cada día puedo llevar un bocado a mi boca. Que tengo un techo que me cobija del frío y puedo subsistir y que nada me faltará. Dios vela por las aves, por la fauna por los hombres y dentro de sus cuidados, ahí, estoy yo. Porque el Dios Todopoderoso quiso darme una nueva oportunidad de vida. Pese a todo lo que me acontece: «Mi mundo es y será bello» hasta que llegué el momento y se acaben mis días y cruce ese umbral con felicidad.

LIMOSNA DE AMOR

¡Ilumina mis pasos! En mi senda pon la misericordia de tus ojos; tengo el alma entre sombras y entre abrojos y no sé dónde colocar mi tienda.

Calma la pequeñez de mis antojos, sé mi ángel tutelar en la contienda, dame a beber, como preciada ofrenda, el vino excelso de tus miradas tiernas.

Oye: Mi corazón es un mendigo, que llega taciturno y sin abrigo. ¡A pedirte merced para sus males!

Si tú tienes bondad, no me abandones. Que yo te pagaré con mis canciones…¡la limosna de amor que me regales!

INOCENCIA REBELDE

Por Sofía De Bourg

Dejemos que el tiempo vuele
como atados a la corriente
que nos lleve
como pequeños copos de nieve
que se densan con el relieve del camino
que nos envuelve, ábranse y créese
asendiando con fuerza
sobre la corriente, que marca en el pequeño corazón el paso del amor
que el alma lo recordó
pues la marcó con un eterno
que ni el dolor,triste agonizante desmanchará
los pasos de la existencia
que nos une a la entrada y a la salida
de lo que llamamos vida nos quitara ser su niña

¿QUIÉN SOY YO?

Ya poco o nada de mis glorias queda; hoy lejos de la lucha en que viví..

Mezo la cuna de mi niña y rueda como un susurro mi existencia aquí.

Y al recordar mi tormentosa vida y lo que entre hombres padecí,

bendigo en el silencio la » escondida senda», que al fin y al cabo preferí.

Diéronme hiel en el falaz tumulto humano hasta las bocas de Rubí;

allá calumnia, ahí grosero insulto, allá traición y falsedad allí.

Dejadme pues, en paz; nada he pedido, mas hoy en que vivo retirada aquí, mezo la cuna de mi niña y pido

Olvido irrevocable para mí!

A veces melancólica me hundo en mi noche de escombros y miserias, y caigo en un silencio tan profundo que escucho hasta el latir de mis arterias.

Más aún, oigo el paso de la vida, por la sorda caverna de mi cráneo, como un eco de lava sin salida; como un rumor de río subterráneo.

Entonces, presa de pavor y yerta como un cadáver mudo y pensativa en mi abstracción, a descifrar no acierto

Si es que dormida estoy o estoy despierta; si una muerta soy que sueña que está viva o una viva soy que sueña que está muerta.

DESTINO INCIERTO

Muerta la fe, rendida la cabeza,

la lanza rota, el corazón sin bríos

Voy por la carretera del Hastío

sobre el viejo rocín de la tristeza.

Mi espíritu es un buen samaritano

que aúna en lazos de perenne alianza

Busca a la gente

para darles un poco de esperanzas.

No llevo rumbo, ni llevarlo quiero

ni tras de nadie voy ni a nadie espero;

ni espera nadie la llegada mía.

Como ya la ilusión no me conforta,

como todo es igual, nada me importa

morir hoy, o mañana o cualquier día.

LA MUERTE

Me gusta creer que, aunque esta vida es terrenal y efímera, hay un más allá después de concluirla y que seguiremos viviendo, pero ya de una forma distinta. Cada quien es libre de pensar o creer lo que quiera, en la reencarnación, en la transmigración o como yo, en la resurrección; incluso, puede creer que una vez terminada su vida terrenal allí queda todo.

Sea cuestión de fe o no lo que sucederá después, hay algo que sí es indiscutible y que no se puede negar, por muchos argumentos que quizá algún loco quiera comprobar; este algo que sucede y que es real, es la muerte.

Todos vamos a pasar por ella, porque nuestra vida aquí en la tierra es finita; por lo tanto, todos vamos a enfrentarla. Lo curioso es que, para el que muere, no existe la conciencia de estar muerto, muere y listo, no experimenta dolor, no sufre su partida, no lamenta dejar a los suyos. (Esto de la conciencia se puede tocar en otro momento). Pero, ¿qué sucede con el que sigue vivo?, este sí que experimenta el desgarro en su corazón de ver partir a los suyos.

Hoy más que nunca estamos viendo cómo la “Inevitable” (la muerte), quiero llamarla así, está haciendo mucho ruido en nuestros hogares, en nuestro país y en el mundo entero. Se hace presente cada vez más y más en nuestras vidas, como si su paso por ella fuera una visita placentera, con la que quisiéramos quedarnos todo el día.

Lo cierto es que, para los que seguimos vivos, la visita de la Inevitable llevándose al ser querido, nos deja en desolación y vacío, con un dolor tan profundo como a quien le ha sido arrebatado o extraído su corazón y lo han dejado seguir sin él. Y ¿por qué nos deja así? Tan perdidos, desorientados, como si hubiéramos sido atravesados por una lanza; porque sencillamente has amado, porque a esa persona, la que han separado de ti, la has amado y la amas con todo tu ser; por lo tanto, su partida te deja en ruinas, su ausencia te deja sin aliento.

Cuánto más amas, más lo sientes y es imposible no experimentar tal dolor. Pero, hay algo más fuerte que ese dolor y es el mismo amor. Sí, el mismo amor que te hace sufrir por la pérdida, es mucho más grande, más fuerte y es el que te ayuda a seguir adelante, a sanar las heridas y continuar la vida, porque puedes seguir amando.

La vida está llena de cambios, continuamente experimentamos una transformación, ya sea interior o exterior. La cuestión es que, si no aceptamos los cambios y nos aferramos a lo establecido, a lo ya hecho, es un desperdicio de vida, es una vida castrada.

Vamos a extrañar, vamos a querer que esa persona siga con nosotros, a nuestro lado; pero en realidad, esa persona nunca se ha ido, siempre ha estado con nosotros, vive en nuestro interior, el amor la mantiene cerca, pero ya no de la misma forma, ha cambiado. Y debemos creer y aceptar que es así, para seguir viviendo, para que la vida goce de sentido, para seguir amando. No es fácil, lo sé, nadie ha dicho que lo fuera. Solo el que ha experimentado el vacío que deja el ser querido lo puede comprender. Pero, ese vacío no nos deja incapaces para seguir amando, para reconstruir y empezar de nuevo. Todo depende de ti, de cómo deseas vivir.

CACHORRO DE LEÓN

            Hace un tiempo, en las sabanas africanas, específicamente en Kenia, mi compañera Alma y yo nos dirigimos hacia un lugar maravilloso, donde la fauna salvaje prosperaba de manera excepcional. En nuestra primera noche allí, vimos de forma dispersa una manada de leones, cuya hembra alfa se disponía  a cazar una joven cebra, pero, al acecho también estaba una jauría de hienas manchadas, cuya sola presencia incomodó a nuestra leona, que, desgraciadamente, cayó víctima de las hienas, quienes de manera cobarde y ruin, asesinaron a esta magnífica bestia. 

           Al día siguiente de ese desproporcionado encuentro mortal, Alma, dos hombres que nos acompañaron en el recorrido en la sabana y yo salimos en busca de una nueva manada para observar y, de esa forma, encontrar lo que estábamos buscando.

No tardamos mucho cuando vimos a lo lejos a una joven leona dando a luz por primera vez, por la época y la cercanía asumimos que se trataba de una leona que pertenecía a la manada de la leona que, desdichadamente, vimos morir la noche anterior. 

De su vientre vi salir un cachorro que a pesar de no ser tan especial o particular, tenía un aura especial que hacía que no fuera difícil de que pasara desapercibido.

Con sigilo me acerqué. -¿Qué diablos haces?  -dijo  Alma, como diciéndolo entre dientes. -Espera… quiero verlo, puedo grabar todo -respondí -Estás loco -dijo ella.

Cuando, a lo lejos divisé un joven que pertenecía a una de las muchas tribus que, siguiendo tradiciones primitivas de su cultura, daba muerte con su lanza a la cabeza visible de la manada. Me dolió ver como asesinaban a tan magnífico animal que, sin razón aparente, fue muerto y llevado a rastras por el joven y los demás miembros de la tribu.

            Mis presentimientos acerca del pequeño león eran ciertos. Estaba llamado a ser el líder que defendería a su manada incluso con su propia vida, no como lo hacían ver las películas y series de televisión que vi una vez, sino de la forma más salvaje y primitiva posible. Pasaron los meses, partimos del lugar y siempre me quedó la espina de saber qué había sucedido con mi pequeño amigo y su manada, cuando surgió nuevamente la ocasión de visitar el mismo sitio en la misma época que lo vi por primera vez.

Pasado el tiempo, regresamos al lugar donde habíamos visto ese acontecimiento tan especial y maravilloso; la manada había crecido, dado que las hermanas de nuestro cachorro habían engendrado prole propia, se me hizo extraño y a la vez tan normal no ver a nuestro amigo y por quien habíamos vuelto a ese lugar, mi instinto dio señales de un presagio que no quería que fuese realidad. 

            Recorrí la zona en el jeep de los guías del lugar, muy buenos amigos míos por cierto, cuando observé muy cerca de mi a un imponente y gigantesco felino acechando a una manada de cebras, miré detenidamente y pude mirar, completamente estupefacto y asombrado, que ese era el mismo cachorro qué Alma y yo vimos nacer. Quedé anonadado por ver el tamaño de ese león, era mucho más grande que cualquier otro león que haya visto, mi jeep se veía diminuto al lado de esa bestia, que hace unos años, se veía tan pequeño y débil a tal punto que creí que parecería bajo el inclemente sol de la sabana africana. Alma no me acompañó, nos separamos dado que debía estudiar a varias especies en peligro de extinción del sureste de Asia, pero, en esta ocasión, me acompañó mi fiel compañero Simeón, mi perro que había rescatado de la calle. Simeón se bajó apresuradamente del jeep, lo seguí e iba directamente a donde estaba mi gigantesco amigo melenudo, tal vez por curiosidad o por querer jugar con un gato gigante. Huyó espantado por el potente zarpazo qué propinó el león a una cebra, de tal manera que el equino cayó al suelo y poco pudo hacer para ofrecer resistencia ante el ataque mortal. Su madre, sus hermanas y el resto de la manada se acercaron a disfrutar del festín de carne fresca que les ofrecía su líder, cuando a lo lejos se podía distinguir claramente el chillido burlesco e infame de una manada de hienas acercándose. Las hienas, al ver de qué manada era la presa, se alejaron dado que el león había tenido una larga guerra contra ellas, la cual, dio como resultado la derrota del grupo de carroñeros. Aunque, por otro lado, la manada tenia una nueva batalla qué librar, no era contra las hienas, o los perros salvajes, no… Era ante un enemigo más poderoso que todas las fieras juntas. Los masai.

          Los feroces guerreros Masai acostumbran cazar leones como rito de pasaje para convertirse en hombres desde tiempos milenarios, y eso diezmó la población de leones en esa región, muchos fueron asesinados vilmente, incluyendo al padre de mi león. Escuché a los lugareños decir que los Masai buscarían matar al león, que quien lo hiciera se llevaría como esposa a la hija del jefe de la tribu, tal rumor me heló la sangre y me llenó de espanto. En silencio me retire del lugar y busqué por todos los medios posibles a la manada, tenía que asegurarme que nadie tocaría a ese majestuoso animal… Llegué justo a tiempo, la manada en pleno descansaba al pie de un frondoso árbol de acacia, abundantes en este lugar, mi león lucía imponente, rodeado de toda la manada, las leonas y sus cachorros, y algunos machos viejos y jóvenes que permanecían allí con ellos, con este hecho, pude constatar de que este enorme felino no era como los otros leones que había observado antes, que expulsan a los machos jóvenes o viejos de la manada, sino que, los preservaba y los tenía preparados para cualquier eventual ataque de hienas u otros elementos que pudieran representar una amenaza para su familia. Instalé rápidamente mi campamento en ese lugar, a cierta distancia de la manada, mi intención no era que me vieran como un extraño más, pero, quería prevenir un ataque inesperado, hice vigilia por varias horas, me alimentaba, descansaba y volvía a mis labores de quedarme allí, protegiendo al enorme león de su posible muerte.

        Allí permanecí durante esa noche, al tanto de lo que pudiera suceder afuera durante mi guardia, sin molestar a la manada, pero tampoco sin perderlos de vista ya que era mi propósito principal en ese momento, cuando en plena madrugada, escuché los cánticos ceremoniales de los Masai que, sin lugar a dudas, eran el inicio de mi presagio. Me levanté rápidamente, cogí mis lentes de visión nocturna y sigilosamente me acerqué al lugar donde estaban los miembros de la tribu, bailando y cantando alrededor del joven que, buscaría de cualquier manera, acabar con la vida del majestuoso felino que era motivo de mi preocupación, ese león que vi nacer y que creí que moriría por su extrema pequeñez y debilidad, y que en poco tiempo se convirtió en el máximo líder de la manada y rey de esos dominios donde él y sólo él, decidía el destino de sus congéneres y de los demás animales que allí vivían.

        Llegó el amanecer de forma abrupta, los ancianos y los cazadores más experimentados aconsejaban al jovencito sobre la forma en que debían matar al león por medio de sus lanzas, buscando emboscar a su objetivo y alejando al resto de la manada que, seguramente buscarían proteger a su líder. Según lo que pude entender, irían al fondo de un desfiladero, atrayendo al grupo de leones con la carne de una vaca que había sido sacrificada para ese fin, luego, acorralarían al gigantesco animal para que el joven Masai se encargase de darle muerte con su lanza atravesando su pecho y destruyendo su corazón. Tomé las medidas respectivas del caso para evitar a toda costa, que mi magnífico león fuese asesinado. Llevaba mi escopeta, sólo por precaución, no quería usarla para nada, aunque si hubiera sido necesario, no me hubiera costado nada vaciar su contenido sobre cualquier persona que se opusiera a mí, sin importar las consecuencias que acarrearía una situación de ese tipo. Aprovechando que los hombres de la tribu estaban entretenidos entre el jolgorio y el alboroto de la ceremonia, amarré el cadáver de la vaca por una pata a una soga, mientras que el otro extremo lo enganché a mi jeep, con sumo cuidado, me deslicé hasta mi vehículo, lo encendí, arranqué y entre tanto alboroto, la carne fue arrastrada hasta el lugar donde se encontraba la madre y el resto de leones, donde, mi mayor satisfacción fue el ver a todos alimentarse con los restos de ese animal que en manos de los Masai serviría de cebo para atraerlos a una muerte segura.

       A pesar de que frustré los planes de los cazadores, seguían empeñados en matar al enorme león que, de cariño, comencé a llamarle Atrox, por su gran parecido en su tamaño a una especie extinta de león que habitó el continente americano durante la Edad de Hielo y que, precisamente, su nombre científico es Panthera leo atrox. Nunca había visto un enorme felino de ese tamaño en estado salvaje, aunque había visto en reiteradas ocasiones varios ejemplares de “ligre”, híbridos producto del cruce entre un león macho y una tigresa que llegan a ser realmente gigantes en comparación a sus padres, ya que no paran de crecer durante su vida. Este león no era un ligre porque vi con mis propios ojos, y mi compañera Alma está de testigo, que nació de una leona, así que no me queda a duda de que se trata de un espécimen único en su tipo, que logró crecer más que el resto de sus hermanos y que el resto de los demás miembros de la manada, sin indicios de que pueda ser un raro caso de gigantismo o poseer algún otro tipo de trastorno a nivel hormonal.

         Prosiguiendo con el relato, los Masai estaban decididos a terminar con Atrox y su manada, de una vez por todas, cuando, en los alrededores de la aldea, retumbaron varios rugidos seguidos por gritos y llantos de mujeres y de los niños, donde una manada de leones se entregaba al festín de carne humana, mientras que en el cañón del desfiladero, los cazadores resultaron convertirse en presas, donde Atrox encabezó la matanza donde murieron todos los Masai, incluyendo al joven escogido para matar al enorme felino. 

       No entiendo aún por qué la manada actuó de esa manera, ¿Venganza, tal vez? ¿Tendrían algún propósito para invadir la aldea Masai y masacrar a la población más vulnerable mientras que los hombres no estaban? La guerra entre los Masai y la manada de Atrox estaba más que cantada, y yo no podía hacer nada más al respecto. Y así, nació el mito de los leones cazadores de hombres en las sabanas kenianas, una manada que, de forma imparable e inmisericorde, sembraban el terror y el miedo entre animales y seres humanos de los alrededores, encabezados siempre por el majestuoso león gigante que vi nacer.