…Pasado… ¡Me ahogas! ¡Basta ya! ¿Quién te resiste? Bien sé que tú me hiciste. Nada hay en mí, Pasado, donde no hayas posado, tu zarpazo o tus besos. Con tus juegos traviesos me has nutrido, formado y deformado. tierno Pasado. Por desgracia, —o por suerte— no puedo ya de mi carne y de mi sangre desprenderte. Soy tu fin, tu morada… ¡Sea! Reside en mí , si te empeñas y expón de mi ardiente cerebro en un rincón tus tablas y memorias. ¡Haz balance de todas tus victorias, de mis viejos amores inventario! Trabaja bien, y a fuerza de buen archivero y notario, graba en mi corazón ajado y triste las viejas escrituras que trajiste. Para mejor engatusarme crea ópticas, ilusiones y falsea la imagen y maquilla con pintura decorado y figura; cubre con purpurina, dorada y fina, el sueño y la aventura; insiste, pasteles. Prosigue tu tarea triste y macabra de rotulador y de embalsamador. Mas prosíguela, al menos, bajo el signo de la sombra Por esto yo los consigno, a ti y a tus despojos, de mi pecho en el fondo. De mis ojos todo lo que te evoque alejaré. Cajones vaciaré con malos trastos, y al fuego arrojaré cartas y documentos y retratos. De mis cofres te exhumó y te convierto en humo. Te expulso. Te despido. Te arrojo de tu nido. Que evalúes exijo tu hediondo escondrijo. Quiero ofrecer a las deidades mudas las paredes desnudas, los estantes vacíos. Adiós, libros, adiós, amigos y míos: me disgustàis, porque me habéis gustado. Poemas que he leído demasiado: de mi vera os rechazo Y aunque vivo quedé mi corazón bajo el derribo sepultado, yo al menos libertad gozaré, y, ya sin nombre, sin edad, libre al fin del pasado, desnudo y sin cuidado en mis salas desiertas, hacia ti podré ir ¡Oh, Porvenir! con tus manos abiertas.