
En la tristeza se sumerge
mi alma llena de penas,
en la noche me cobijo,
y las lágrimas son mi condena
El dolor es un vacío,
un abismo que me invade,
la tristeza es un demonio,
que mi corazón abre
En medio de la oscuridad,
un destello me guía,
como amatista en mi soledad,
que me alumbra cada día
Este cristal brillante,
me demuestra que las amarguras,
son solo momentos distantes
que pronto serán fortaleza
Y así mi corazón se purifica,
encuentra la claridad del día,
salvándome de la turbulencia
alegrando mi alma de sus pesares
Por D. Vera.




