El Cascanueces: Un Clásico de la Navidad que Trasciende Generaciones


El Cascanueces, un cuento de hadas que cobra vida


¿Quién no ha soñado alguna vez con que los juguetes cobran vida? Esta fantasía se hace realidad en el clásico cuento de E.T.A. Hoffmann, «El Cascanueces y el Rey de los Ratones», que ha cautivado a niños y adultos por generaciones. La adaptación más famosa, el ballet de Tchaikovsky, ha convertido a esta historia en un símbolo de la Navidad, transportándonos a un mundo mágico lleno de aventuras.

Un viaje al corazón de la Navidad

La historia nos presenta a Clara, una niña que recibe un peculiar regalo de Navidad: un cascanueces de madera. Durante la noche, el cascanueces cobra vida y la lleva a un mundo fantástico donde combaten contra un ejército de ratones liderado por el Rey Ratón. Convertida en una princesa, Clara acompaña al Cascanueces en una emocionante aventura llena de desafíos y sorpresas.

Más allá de un simple cuento

El Cascanueces es mucho más que una simple historia de Navidad. Sus símbolos y significados han sido objeto de análisis durante años. El cascanueces, por ejemplo, representa la lucha entre el bien y el mal, mientras que el Rey Ratón simboliza los miedos y las inseguridades que todos llevamos dentro.

La transformación de Clara en princesa representa el paso de la niñez a la adultez, un proceso lleno de cambios y descubrimientos. El viaje al País de los Dulces simboliza la búsqueda de la felicidad y la realización de los sueños.

Una historia de Navidad para toda la familia

El legado del Cascanueces

El Cascanueces ha dejado una huella imborrable en la cultura popular. Su música, llena de magia y emoción, se ha convertido en un clásico de la Navidad.

Las representaciones del ballet se llevan a cabo en todo el mundo, atrayendo a públicos de todas las edades.

Además, el cuento ha inspirado numerosas adaptaciones cinematográficas y literarias, demostrando su capacidad para trascender las generaciones.

El Cascanueces, un cuento para siempre

La magia del Cascanueces reside en su capacidad para evocar en nosotros la ilusión y la alegría de la infancia. Nos recuerda la importancia de creer en los sueños y de enfrentar nuestros miedos con valentía.

A pesar del paso del tiempo, El Cascanueces sigue siendo una historia actual y relevante. Sus mensajes de esperanza, amor y amistad nos acompañan a lo largo de nuestras vidas.

Para una rosa

La alquimia es la ciencia del cambio, toma cosas, las estudia, las desarma, las transforma en otras, tiene bases e ingredientes, medidas, a veces en sus ingredientes hay flores, a veces hay rosas.

Grandes alquimistas dicen que si algo nos importa mucho es un ingrediente poderoso para la alquimia, poder, que cosa tan curiosa; hay poder en estos pétalos, hay poder en el tallo, hay poder en las espinas o en el color carmesí de ella, hay poder en su perfume, es poderosa la rosa.

Tal vez una base sea la memoria, podría cristalizar mis recuerdos de la rosa, tal vez su mirada, su risa, su voz; podría hablar de su intelecto, su brillantez, su talento, tal vez su dedicación; hablar de ella, hablar de la rosa, es hablar de la vida misma, es hablar del arte, es hablar de la memoria, es hablar del universo. La rosa es alquimia, la rosa es magia.

Las rosas en los campos rojos de nadie, las rosas que rodean la Torre Oscura, las rosas de la fantasía, dice el libro que cada rosa representa la Torre, que cada rosa es un mundo, las rosas mantienen la realidad misma, las rosas dan vida, sin la rosa el mundo cesa, decae, perece, las rosas tienen muchas formas.

Puede que esa sea la alquimia, el cambio, de rosa a persona, de persona a rosa, convertir algo hermoso en vida, en vida hermosa, en talento, en dedicación, en arte, en intelecto, en maravilla, en magia, en mujer. Que gran creación entonces, la rosa nacida en alquimia, la rosa que sostiene al mundo, la piedra angular de este universo, la base de mi arte, el elemento fundamental de mi alquimia.

La rosa está en todo, a veces también en la nada, está en el arte, está en los mundos, está en el teatro, está en la voz, está en los libros, en las historias, en los sueños y la vigilia, en este reino, en otros reinos, en el espíritu, está en ella, es ella.

Creo pues que los escritos son para una rosa, una rosa que extraño, una rosa que escucho, una rosa que veo, una rosa que pudo ser reina, una rosa que es arte. Para una rosa en el mundo, para una rosa en una tumba, para una rosa que atrae luz de tormentas, para una rosa junto a la torre, para una rosa en un castillo, en una sala común y rodeada de serpientes.

Para una rosa en una ciudad perdida, para una rosa en barco vikingo, para una rosa en un trono de hierro, para una rosa en el Imperio Final, para una rosa en el mar esmeralda. Para una rosa de un pintor de pesadillas, para una rosa en B612, para una rosa en una cabina, hablando frente a un micrófono, siendo brillante.

Para la rosa que sostiene el mundo, para la base de mi mundo, la rosa del Ensueño, la rosa en la vigilia, amar a una rosa es algo hermoso, amarla la hace única, amarla la hace importante, la vuelve el mundo. Por eso este escrito es para ella, porque no hay nada más hermoso que una rosa.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños.
08/09/2024
Para una Rosa.
Sic Parvis Magna.

El Camino

Un gran escritor dijo una vez «viaje antes que destino» tal frase implica que uno debe aceptar las adversidades del camino a seguir, pues si al caer y fracasar no nos levantamos entonces ese tropiezo pasa a ser el destino; como los Caballeros Radiantes, yo rechazo ese destino.

Sin embargo aquí me tienes, en este momento me tienes con el alma rota, con la luz apagada, con un clavo incrustado en el corazón. Yo el Rey de los Sueños con el alma vacía, las calles de mi reino muertas y abandonadas, con ese aire de soledad como eran las calles de Elantris, que perdieron su luz y se erosionaron con el tiempo.

Ya no hay palabras radiantes, no hay un camino a seguir, los planes se mueren, las ideas se extinguen, igual que mis esperanzas que eran nacidas de la bruma. Ahora solo hay soledad, vacío, humo, ahora llevo brazales de duelo.

Veo los jardines que plante en tu honor, las rosas, los campos rojos de nadie, extendiéndose a donde alcanza la vista, un amargo recordatorio de que no estás y jamás vas a ver estas flores. Me recuesto entre ellas, me susurran secretos, pequeñas rosas, ninguna nota que no se comparan con mi rosa, pues mi rosa es única en el mundo, pero no es mía.

Ahora lo veo, lo entiendo, no estaba hecho para ti, pues yo no soy quien termina la historia, yo no me transformo en el Héroe de las Eras, yo no me vuelvo grande, de mí no emana el aliento de los dioses; no, yo soy solo un rey solitario en un frío reino rodeado de bruma, un reino que desaparecerá como lágrimas en la lluvia.

Pero debo recordar las palabras y ese código: «viaje antes que destino», como dijo Kaladin: El paso más importante que uno puede dar, es el siguiente; y yo quería qué tú fueras todos mis siguientes pasos. Pero supongo que esta es mi travesía, dolorosa y en soledad, tal vez algún día se una a los cuentos del Arcanum Ilimitado, pero por ahora es solo el camino de un corazón roto.

Tal vez ese sea El Camino de los Reyes.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños
25/08/2024
Inspirado en la literatura del gran Brandon Sanderson.
Para una Rosa.
Sic Parvis Magna

ESO QUE LLAMAN AMOR

  

  Nos conocimos un domingo por la tarde, en un parque cercano a mi casa, los árboles en su verde esplendor y las flores mostrando sus más vivos colores; la gente paseaba y se sentaba en los banquillos para conversar o para leer como era mi caso. Recuerdo vivamente cómo sucedió todo: ella vestía una blusa rosada y un pantalón negro que se ceñían ambos maravillosamente sobre su esbelta figura, su cabello, largo y negro resaltaba con su tez blanca cual luna llena, sus labios rosados y sus ojos verdes llamaban la atención y atraían las miradas de todos quienes pasaban a su lado esa tarde, lucía sobre su rostro un par de lentes que normalmente usaba para leer, y en sus manos llevaba un libro que yo había leído recién. 

    Justamente al mirarla, esbozó una sonrisa tímida y se sentó a mí lado, acomodó su cabello a un lado y se dispuso a leer su libro. Los nervios me traicionaron, no sabía ni qué decir o qué hacer, hasta que mentalmente, me armé de valor y decidí hablarle sobre el libro que leía. Durante toda esa tarde discutimos acerca del contenido del libro, sus personajes, la historia y también la enseñanza que cada uno de nosotros tenía sobre esa obra literaria. Atardeció, nos fuimos caminando por el parque hasta la parada del autobús y allí, sin mediar palabra alguna, sentimos de inmediato eso que llaman amor a primera vista. No podía sacarla de mi cabeza, estábamos tan sumergidos en nuestra conversación que ni siquiera tuvimos oportunidad de presentarnos mutuamente, no supe su nombre hasta mucho después, así que esperé toda una semana hasta que llegara el domingo, y teniendo siempre la esperanza de verla de nuevo en el mismo lugar donde la conocí. Llegó el tan esperado día; domingo, luego de las dos de la tarde, la esperé durante un buen rato, y, cuando pensé que no volvería, la vi llegar. Tan hermosa y tan llena de vida como hace una semana atrás. – ¡Hola! – Hola, ¿eres el chico del domingo pasado, con el que había hablado sobre el libro que estaba leyendo? – Ehhhh, sí. Soy el mismo. ¿Cómo olvidarme de una linda chica que jamás me dijo su nombre, a pesar de que hablamos durante un buen rato? – Samantha Gibson, muchísimo gusto. Perdón por no haberte dicho antes mi nombre, no entiendo el por qué no te lo había mencionado, suelo ser un poco olvidadiza… Puedes llamarme Sam, si gustas. – Un placer, Sam. Mi nombre es Tom Hudgens. ¿Me crees si te digo que también se me había olvidado presentarme el pasado domingo? – Son cosas que suelen suceder, como te dije soy olvidadiza a veces, y más cuando tengo cosas en mi mente. También parece que tuvimos el mismo plan, quise venir al parque con la intención de verte de nuevo… – No lo sé, sentí la necesidad de venir hasta acá, algo me decía que tal vez podría encontrarte y… Hablar contigo una vez más. 

    Ella se ruborizó, intentó disimularlo, pero su palidez la delató descaradamente, el rubor de sus mejillas combinaba con el rojo de sus labios y el color de su vestido que le quedaba a las mil delicias. Nunca había sentido algo así por alguien, y ella con su sonrisa, me hacía entender indirectamente que podía corresponder a mis sentimientos. La forma en la que nuestras miradas se cruzaban, la sensación de confianza y seguridad que existía de parte y parte hacía cada vez más evidente que nos unía algo más que un simple gusto literario. Veía en sus ojos un brillo especial y en su cuerpo podía notarse que sentía nervios al acercarme a ella. Todos los domingos quedábamos en vernos, Sam hacía que todo tuviese sentido para mí y yo hacía que ella se sintiera segura, protegida y querida. Así fue pasando el tiempo, todos los días nos hablábamos y como ya se había hecho costumbre, los domingos nos veíamos en el parque a la misma hora y en el mismo lugar. 

    Sin darnos cuenta habían pasado ya algunos meses; los dos nos quisimos tanto, el amor que nos teníamos era tan grande que, pensamos en oficializar nuestra relación amorosa uniéndonos en compromiso. Ella me dijo que había comprado un hermoso vestido azul y un par de tacones que combinaban a la perfección, haciendo ver su hermoso cuerpo de una forma espectacular, y me había dado a entender que lo usaría en un momento especial para nosotros. Esa semana se me hizo eterna como la primera vez que fui a buscarla en el parque esperando que llegara el momento de nuestra cita, me esmeré en extremo para que todo saliera muy bien, había comprado una caja de chocolates y un ramo de rosas para agasajarla en su llegada, había hecho una reservación en un restaurante de comida italiana y tenía pensado en llevarla al mirador de la ciudad para ver la luna llena y las estrellas para pedirle que nos casáramos, pero… 

    Nunca llegó. Con el corazón roto, la llamé a su casa, a su teléfono celular, y no hubo respuesta alguna. Sus padres ya me habían conocido y ya habían dado el visto bueno a nuestro noviazgo. En vista de que no tuve respuesta alguna a mis llamadas decidí visitarlos para saber qué había pasado con Samantha, así que salí lo más pronto que pude de mi casa en mi motocicleta, y al llegar a casa de Samantha, me recibió el guardia de seguridad. – Buenas tardes, soy Tom Hudgens, el novio de Sam, ¿Se encuentra en casa? – Buenas tardes, señor Hudgens, le informo que no hay nadie en casa, los señores se encuentran con la joven Samantha en el hospital. – ¿Qué? ¿Qué ha pasado con ella, se encuentra bien? – Disculpe, señor Hudgens, eso no puedo decirlo, no estoy autorizado para dar esa información, puede ir al hospital y hablar directamente con ella o con sus padres. Que tenga una buena tarde y una vez más, mil disculpas, lo siento mucho. 

    No escuché ninguna otra palabra más de parte del guardia que me había recibido en la puerta. Me fui al hospital inmediatamente, pero cuando llegué, ya era demasiado tarde. Samantha había sucumbido a una extraña enfermedad que la fulminó en pocos días. La muerte había tocado a su puerta, y, con lágrimas en mis ojos, la despedí con el dolor más grande que pude haber sentido en mi vida, y le pedí a sus padres que me dieran, a modo de recuerdo, ese vestido azul que no pudo estrenar. Y es todo lo que tengo qué decir sobre eso. 

Alivio y eternidad

No sé si pueda emplear las palabras correctas para expresar aquello que quiero decir, y menos sé si mi escrito tendrá un sentido poético o estético que capte la atención de cualquier ávido lector; después de todo, no soy un escritor de abismales versos o espléndidas prosas. Sin embargo, aquello que sí puedo asegurar es que escribo esto estando en mis 5 sentidos.

No encontraba el alivio, pues no conocía su significado
No quería ser eterno porque el dolor se hacía inmenso
Perdí la esperanza en la humanidad, dado que nadie me ayudaba a salir del barro
La ira me invadió, y se apoderó completamente de mi vida

No encontraba el alivio, pues mis recuerdos lastimaban mi alma
No quería ser eterno, porque mi alma se encontraba cansada
Deseaba alejarme de todo ya que nada me llenaba en la vida
La tristeza fue mi aliada según los pensamientos que me controlaban

¿Quién es? ¿Podrá ser? ¿Por qué tardaste tanto? Mejor dejo de preguntar, lo que importa es que por fin estás acá.
Me alegro tengas silueta… ¿Ah? No digas esas cosas hirientes, por supuesto que me encanta la silueta que tienes. Sí, es en serio.
¡Oh! Ya veo. No te preocupes que te entiendo, ya no estás perdida.

Cuánto alivio hay en mi interior, pues me ha ayudado a sanar
Quiero que ambos seamos eternos, porque así siempre podremos estar juntos.
Una sonrisa se me dibuja en el rostro y es natural… Por fin mi irá se ha disipado.
Cuántas lágrimas salen de mis ojos. Las suficientes para llorar de felicidad.

Cuánto alivio hay en mi interior, a su lado he encontrado mi refugio
Quiero que ambos seamos eternos, y bailar desde el alba hasta el ocaso
Me gustas que seas tú. Sí, tú y nadie más. Eres la única que posee mi corazón reformado.
Cuántos matices tienes. Construyen en ti día a día la creación de mis sueños

Te imploro me des tu mano. Aliviemos la vida y sigamos con este amor hasta la eternidad

Por: Alan Alejandro