Mary Shelley: La madre de la ciencia ficción y su legado perdurable

Mary Shelley, nacida Mary Wollstonecraft Godwin el 30 de agosto de 1797, es una figura icónica de la literatura inglesa y mundial. Reconocida principalmente por su novela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo, publicada en 1818, Shelley ha dejado una huella imborrable en la historia de la literatura, anticipando temas que siguen siendo relevantes en la actualidad.

Una vida marcada por la tragedia y la creatividad

Mary Shelley nació en el seno de una familia de intelectuales radicales. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una filósofa y defensora de los derechos de las mujeres, mientras que su padre, William Godwin, fue un filósofo y escritor anarquista. Lamentablemente, Mary Wollstonecraft falleció a los pocos días del nacimiento de su hija, dejando a la pequeña huérfana de madre.

A pesar de la tragedia, Mary recibió una educación sólida y tuvo acceso a una amplia biblioteca. A los 16 años, se enamoró perdidamente de Percy Bysshe Shelley, un poeta romántico casado y con hijos. La pareja huyó juntos a Europa, enfrentando numerosos desafíos y prejuicios sociales.

El origen de Frankenstein: una noche de tormenta

En 1816, Mary Shelley, Percy Shelley y Lord Byron se encontraron en Villa Diodati, a orillas del lago Ginebra. Una noche de tormenta, el grupo decidió contar historias de terror. Fue durante esta noche que a Mary se le ocurrió la idea para Frankenstein. La novela narra la historia de Victor Frankenstein, un joven científico que crea una criatura a partir de partes de cadáveres y la anima a la vida. La criatura, rechazada por la sociedad, se convierte en un monstruo que busca venganza contra su creadora.

Frankenstein: más allá de una simple historia de terror

Frankenstein es mucho más que una simple historia de terror. La novela explora temas profundos y complejos como la naturaleza de la vida, los límites de la ciencia, la responsabilidad moral, el aislamiento y el deseo de ser aceptado. La criatura de Frankenstein, a menudo malinterpretada y demonizada, es un personaje trágico que suscita empatía en el lector.

A través de la figura de la criatura, Shelley plantea interrogantes sobre la condición humana y cuestiona la arrogancia de aquellos que pretenden jugar a ser dioses. La novela también es una crítica a la sociedad de su época, que a menudo marginaba y excluía a aquellos que eran diferentes.

El legado de Mary Shelley

La influencia de Mary Shelley en la literatura es innegable. Frankenstein ha sido adaptada innumerables veces al cine, al teatro y a otros medios, y ha inspirado a generaciones de escritores. La novela ha sido considerada un precursor de la ciencia ficción y del género gótico.

Además de Frankenstein, Shelley escribió otras novelas, ensayos y relatos cortos. Sus obras exploran una amplia gama de temas, desde el amor y la pérdida hasta la política y la filosofía.

Mary Shelley: una figura feminista

Mary Shelley fue una mujer adelantada a su tiempo. A pesar de vivir en una sociedad que limitaba las oportunidades de las mujeres, logró destacar como escritora y pensadora. Sus obras abordan temas feministas y cuestionan las normas de género establecidas.

La figura de Mary Shelley ha sido reivindicada en los últimos años, y cada vez son más las voces que reconocen su importancia como escritora y como mujer. Su legado sigue vivo y continúa inspirando a nuevas generaciones de lectores.

Mary Shelley es una figura fundamental en la historia de la literatura. Su novela Frankenstein es una obra maestra que sigue siendo relevante en la actualidad. A través de sus escritos, Shelley nos invita a reflexionar sobre la condición humana, la ciencia y la sociedad. Su legado es una prueba de que la imaginación y la creatividad no tienen límites, incluso en los momentos más oscuros.

La mentira más grande

Por: Mayra De Bourg

Tres amigos se reencuentran después de muchos años sin verse.

Pepe, Juan y Dolores.

Los tres gozaban de la fama de ser súper mentirosos y exagerados.

Pepe les propone ir a la bodega de Don Cipriano. Un hombre tosco en su trato y nada confiado.

Cipriano cuando los ve entrar al negocio, enseguida se pone en vilo para no dejarse timar por esos seres que muchas veces lo envolvieron en sus mentiras y, con falsedad, terminaban dejándolo sin mercancía.

Se llevaban lo que querían y jamás le pagaban. Se hacían los desentendidos a las quejas del hombre y siempre se salían con la suya.

Comenzó Dolores  aparentando su “dulzura» habitual y como mujer al fin, con sus palabras directas y cariñosas, hacía que Cipriano le entregara lo que quería.

—¡Mire, Cipriano, viajé por medio mundo y nunca lo pude olvidar a usted… Recordé mucho  los aguacates divinos y grandotes que vendía y que no encontré  en ningún país en donde estuve. ¡Ay, Cipriano, qué falta me hacían esos avocados! Igualitos al bello verdor de sus ojos. ¡Qué tiempos aquellos! Cuánta nostalgia y lágrimas derramé…

Cipriano cabeza abajo, se quedaba en silencio pensando, con una sonrisa dibujada en su cara. Y enseguida contestaba todo coqueto:

—Mire mijita, por tantos días,  con esa tristeza le voy a regalar estos cuatro aguacates que me trajeron ahorita para que los disfrute y venga siempre a buscarlos, siempre que los necesite.

Pepe sin saber qué inventar, festejaba la alegría de su amiga y con firme determinación dijo:

—¡Ah, no! Esta no se va a salir con la suya. —Y replicaba:— Don Cipriano, ¿todavía tiene de aquel café que antes vendía? El más sabroso que probé en mi vida, cremocito y con espuma. Ese no lo encontré jamás y una taquicardia que me reventó el corazón, me daba cuando tomaba aquellos cafés de por allá. Del tiro, me enfermé del corazón. — Poniendo su cara dramática, ya como desahuciado , hacía un gesto de marcharse.

Don Cipriano, consternado, le entregaba 6 paquetes de aquel café que vendía y se los dio a Pepe remarcándole:

—Tómeselo con fe, Don Pepe que eso lo va a curar.

Juan pensó para sus adentros: «Estos no se van a salir con la suya. ¿Qué puedo yo inventar?”

Se quedó Juan impábilo como si se le hubiera acabado el mundo. No sabía en qué pensar. ¿Qué podía pedir que no pareciese abuso?

Entonces, ni corto ni perezoso, se llenó de coraje y le habló a Cipriano con demarcada claridad.

—Don Cipriano: yo necesitaba algunas cositas, como papas, plátanos, azúcar, limón y verduras. Y si tiene pollo o carne y no lo toma a mal, desearía que me lo entregase y oportunamente se lo cancelaré cuando cambie los dólares que traje, pero que lamentablemente dejé olvidado en casa. Ando con un espolón y caminar para allá para después devolverme me hará mucho daño y el médico me permitió salir pero me remarcó que no puedo darle soltura a mis pies o de lo contrario perderé los dos.

Cipriano, hasta llorando como un manantial,  llenó una bolsa grande y le entregó a Juan todo ese sartal de víveres y mercancía, sin protestar.

El pobre Cipriano todo conmovido, despidió a los truhanes amigos todo compungido, diciendo: «Los tengo que ayudar, los tres han sufrido horrores».

Salieron Los tres amigos animosos y riéndose de ellos mismos para ver quién de ellos salió ganando…

¡Se habían los tres salido con la suya!

Rómulo Gallegos: El Novelista y Político que Plasmó la Identidad Venezolana


Rómulo Gallegos Freire, nacido en Caracas el 2 de agosto de 1884, fue un escritor y político venezolano que se consolidó como una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Su obra, impregnada de un profundo realismo social y psicológico, exploró la idiosincrasia del llanero venezolano, el enfrentamiento entre tradición y modernidad, y la lucha por la justicia social en un país marcado por las desigualdades.

Vida y juventud

Gallegos creció en el seno de una familia humilde en Caracas, donde desde temprana edad se sintió atraído por la escritura y la política. Cursó estudios de Filosofía, Literatura y Matemáticas en la Universidad Central de Venezuela, donde también se inició en la actividad docente.

La faceta literaria

Obras de Rómulo Gallegos

En 1914, publicó su primera novela, «Reinaldo», una obra que lo consagró como escritor y marcó el inicio de una prolífica carrera literaria. A lo largo de su trayectoria, Gallegos escribió novelas, cuentos y ensayos, destacando entre sus obras más reconocidas:

* «Doña Bárbara» (1929): Una novela épica que narra la lucha entre civilización y barbarie en la Venezuela llanera, con Doña Bárbara como símbolo de la fuerza destructiva y Santos Luzardo como representante del progreso y la justicia social.

* «Canaima» (1935): Una novela que explora la belleza salvaje de la selva amazónica y la vida de los indígenas pemones, resaltando sus valores ancestrales y su lucha por preservar su territorio.

* «Los hermanos secuestrados» (1954): Una novela que retrata la realidad política de Venezuela durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, a través de la historia de dos hermanos que se enfrentan a la represión y la injusticia.

* «La rebelión de los ángeles» (1936): Una novela que profundiza en la psicología humana y las relaciones de poder, utilizando como escenario una escuela en Caracas.

La faceta política

La vida de Rómulo Gallegos estuvo marcada por su activismo político. Desde su juventud, militó en contra de las dictaduras y a favor de la democracia en Venezuela. En 1936, fue nombrado Ministro de Educación por el gobierno de López Contreras, cargo que ocupó brevemente debido a sus ideas progresistas y su oposición al régimen.

En 1947, Gallegos fue elegido presidente de Venezuela, pero su mandato fue interrumpido abruptamente por un golpe de estado militar en 1948. Tras el golpe, se vio obligado a exiliarse durante nueve años, principalmente en México. Durante su exilio, continuó escribiendo y denunciando la dictadura venezolana.

Retorno y fallecimiento

Gallegos regresó a Venezuela en 1958, tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. Se dedicó a la escritura y a la vida pública, siendo electo senador en 1961. Falleció en Caracas el 5 de abril de 1969, dejando un legado cultural y político invaluable para Venezuela y América Latina.

Rómulo Gallegos fue un hombre excepcional que supo combinar con maestría su pasión por la literatura con su compromiso social y político. Su obra literaria, profunda y trascendente, lo convirtió en uno de los pilares fundamentales de la narrativa hispanoamericana del siglo XX.

Su legado político, aunque truncado por las dictaduras, lo recuerda como un defensor incansable de la democracia, la justicia social y la libertad. Gallegos nos dejó una obra maestra que nos invita a reflexionar sobre la identidad venezolana, la lucha por la justicia y la importancia de la cultura como herramienta de transformación social.

Siri Hustvedt: Una Voz Femenina en la Literatura Contemporánea

Siri Hustvedt, nacida en Estados Unidos en 1955, es una figura destacada en el panorama literario contemporáneo. Su obra, que abarca novelas, ensayos y poesía, se caracteriza por una profunda reflexión sobre la identidad, la conciencia, la psicología y la condición humana.

Una Trayectoria Multifacética

Hustvedt comenzó su carrera literaria con un poemario, pero pronto se destacó por sus novelas, donde explora temas complejos con una prosa elegante y accesible. En sus obras, a menudo combina elementos de la psicología, la neurociencia y la filosofía, creando narrativas ricas y multidimensionales.

Algunos de sus títulos más reconocidos incluyen:

* El mundo deslumbrante: Una novela que explora el mundo del arte y la identidad femenina, a través de la historia de una pintora y sus múltiples máscaras.

* Los ojos del sueño: Una obra que profundiza en los misterios de la conciencia y la percepción, a través de la historia de un neurocientífico y una mujer que sufre de alucinaciones.

* La mujer temblorosa: Un ensayo personal donde Hustvedt reflexiona sobre su experiencia con la migraña y cómo esta enfermedad ha influido en su vida y su obra.

Temas Recurrentes en su Obra

* La identidad: Hustvedt explora la construcción de la identidad a través de las relaciones, las experiencias y las narrativas personales.

* La conciencia: La autora se interesa por los límites y posibilidades de la mente, y cómo la conciencia moldea nuestra percepción del mundo.

* La condición femenina: Hustvedt aborda temas como el género, el poder y la representación de las mujeres en la sociedad.

* La ciencia y la literatura: La autora combina su interés por la ciencia con su pasión por la literatura, creando narrativas que exploran la intersección entre ambas disciplinas.

Una Escritora Comprometida

Además de su destacada carrera literaria, Hustvedt es una intelectual comprometida con los debates culturales y sociales de su tiempo. Sus ensayos y artículos han sido publicados en prestigiosas revistas como The New York Review of Books y The London Review of Books.

Siri Hustvedt es una voz imprescindible en la literatura contemporánea, una escritora que invita a la reflexión y a la exploración de los misterios de la mente y del ser humano.

«Cuanto más leo, más cambio. Cuanto más variada es mi lectura, más capaz soy de percibir el mundo desde miles de perspectivas distintas. En mí habitan las voces de otros, muchos de ellos muertos hace ya mucho tiempo. Los muertos hablan, gritan, susurran, se expresan a través de la música de su poesía y de su prosa. Leer es una forma creativa de escuchar que modifica al lector. Los libros se recuerdan conscientemente a través de imágenes y palabras, pero también están presentes en los espacios extraños y cambiantes de nuestro inconsciente. Otros que, por lo que sea, no tienen fuerza de cambiarnos la vida, suelen olvidarse por completo. Sin embargo, los que permanecen, pasan a formar parte de nosotros, parte de ese misterioso mecanismo de la mente humana capaz de convertir los pequeños símbolos escritos sobre una página en una vívida realidad».

– Siri Hustvedt

El Vendedor de Huesos

Revisando los tantos relatos tomados de los registros policiales del pequeño pueblo donde crecí, di con una historia bastante interesante para contarles. A continuación el relato en primera persona.

“La vida era tranquila y predecible. Mi padre, Don Manuel, y yo trabajábamos en la funeraria familiar, un negocio que había pasado de generación en generación. Nunca imaginé que mi vida cambiaría tanto hasta el día en que a mi teléfono celular llegó un mensaje de un número desconocido.

Dicho mensaje contenía una propuesta inusual: un comprador anónimo ofrecía una gran suma de dinero a cambio de un esqueleto humano completo. Al principio, mi padre y yo nos mostramos reacios, pero la tentación del dinero fácil era demasiado grande. Decidí aceptar la oferta a sus espaldas, pensando que sería un único negocio, y aunque pensaba retirarme luego de ese primer trabajo, decidí continuar con tan escalofriante labor para obtener un beneficio extra para mi bolsillo.

Por las noches, iba con un vehículo especialmente preparado para llevar los restos desenterrados a un albergue alejado de la ciudad donde meticulosamente, me dedicaba a limpiar cada hueso con especial dedicación para obtener una pieza atractiva a la vista de los potenciales compradores. Manos, pies, columnas vertebrales, y muchos cráneos fueron piezas de intercambio por cheques de hasta seis cifras fruto de mi oscuro y tenebroso emprendimiento. Pronto, más y más ofertas comenzaron a llegar, cada una más lucrativa que la anterior. Me vi envuelto en un oscuro mundo de tráfico de huesos humanos, utilizando mi conocimiento y el acceso 24/7 a los cementerios cercanos para satisfacer la creciente demanda.

Con el tiempo, me convertí en un hombre rico, pero a un alto costo. Cientos de pedidos unos más macabros que otros me dieron una buena posición económica en menos de lo que podía imaginar. Sin embargo, la culpa y el miedo comenzaron a consumir mi alma. Cada noche, los rostros de los muertos me visitaban en mis sueños, recordándome el precio de mi fortuna. Mi padre al enterarse de mi negocio, se distanció de mí, incapaz de soportar la carga moral de mis acciones.

Un día, recibí una oferta que no pude rechazar: un comprador estaba dispuesto a pagar una suma exorbitante por un cadáver muy específico. Debía ser el cuerpo sin vida de una joven que haya fallecido sin sufrir daño alguno. Esperé el tiempo necesario, revisando a diario la lista de la morgue del hospital para tener acceso a algún cadáver que cumpla con los parámetros de mi cliente. El día llegó. Una jovencita de unos 22 o 23 años había muerto de una extraña enfermedad, justo lo que estaba esperando. Sin embargo, este último negocio resultó ser una trampa. La policía, alertada por mis sospechosas actividades, me arrestó en el acto y sin tener la oportunidad de defenderme pasaría el resto de mis días encerrado en prisión.

En la cárcel, tuve mucho tiempo para reflexionar sobre mis decisiones. Me di cuenta de que el dinero no podía comprar la paz ni borrar mis pecados. Pero algo más comenzó a suceder. Las noches en la celda se volvieron insoportables. Los rostros de los muertos ya no solo aparecían en mis sueños; ahora los veía en cada sombra, en cada rincón oscuro de mi celda. En medio del silencio, parecía escuchar las voces de los fallecidos retumbando en mi mente, reclamándome el por qué interrumpí su descanso eterno para enriquecerme a costa de profanar sus cuerpos.

Una noche, desperté con un frío sudor, sintiendo una presencia en la habitación. Al abrir los ojos, vi a un esqueleto completo, de pie al lado de mi cama. Sus huesos crujían de forma aterradora como ramas secas mientras se acercaba lentamente, acompañado del tétrico sonido de cadenas arrastrándose. Intenté gritar, pero ningún sonido salió de mi boca. El esqueleto extendió su mano huesuda y, con una voz que parecía provenir de las profundidades del infierno, susurró: “Ahora, tú serás parte de mi colección”.

Desde ese momento, la celda del sepulturero quedó vacía. Los guardias cuentan que sólo encontraron un montón de huesos sobre el camastro que servía de cama, perfectamente ordenados, como si alguien los hubiera colocado allí con sumo cuidado. La leyenda del traficante de huesos se convirtió en una advertencia para aquellos que se atrevían a jugar con la muerte al comerciar con los restos de seres humanos que han pasado a mejor vida al fallecer.

Descubrimiento ancestral: Petroglifos y pictogramas revelan una cultura milenaria en Canaima

En el corazón del majestuoso Parque Nacional Canaima, en Venezuela, un equipo de arqueólogos ha realizado un descubrimiento que reescribe la historia de la región: petroglifos y pictogramas de hasta 7.000 años de antigüedad. Estos hallazgos inéditos nos abren una ventana a una cultura desconocida que habitó la Gran Sabana venezolana hace miles de años.

Un viaje al pasado en las rocas

Las imponentes formaciones rocosas del Parque Canaima guardaban un tesoro escondido: figuras geométricas, líneas de puntos, símbolos y patrones grabados en las piedras. Estos petroglifos y pictogramas, algunos con pigmentos aún visibles, narran historias y revelan las creencias y prácticas de una civilización que floreció en la región hace miles de años.

Evidencias de una cultura sofisticada

Junto a los petroglifos y pictogramas, se han encontrado vestigios líticos y cerámicos que complementan la narrativa de esta cultura ancestral. Herramientas de piedra tallada, vasijas y fragmentos de cerámica cuidadosamente elaborados dan fe de una sociedad organizada y con un alto grado de desarrollo tecnológico y artístico.

Un hito en la arqueología venezolana

Este descubrimiento sin precedentes es un hito en la arqueología venezolana. Se estima que estos petroglifos y pictogramas podrían ser los más antiguos encontrados en el país, lo que significa que reescribimos la historia de la región y ampliamos nuestro conocimiento sobre las culturas que habitaron la Gran Sabana.

Canaima: Un posible centro cultural

La abundancia y complejidad de los petroglifos y pictogramas hallados en Canaima sugieren que este lugar pudo ser un centro cultural y religioso de gran importancia para la civilización ancestral. Las imponentes cascadas, los tepuyes y la exuberante naturaleza del parque habrían tenido un profundo significado simbólico para esta cultura.

Un futuro prometedor para la investigación

El descubrimiento abre un sinfín de posibilidades para la investigación arqueológica en la región. Se espera que en el futuro se realicen excavaciones y análisis en profundidad que permitan comprender mejor la cultura que creó estos petroglifos y pictogramas. Además, se busca declarar la zona del hallazgo como patrimonio nacional para protegerla y garantizar su conservación para las generaciones futuras.

Un llamado a la acción

Este descubrimiento es un recordatorio de la invaluable riqueza cultural que alberga nuestro país. Es fundamental que se inviertan recursos en la investigación arqueológica para seguir desvelando los misterios de nuestro pasado y preservar nuestro patrimonio cultural para las generaciones venideras. Canaima, con sus imponentes tepuyes y ahora sus milenarios petroglifos, se consolida como un lugar de gran importancia no solo por su belleza natural, sino también por su valor histórico y cultural.

Faltas

Ausencia, de ti, de luz, de risa; se hace presente la asfixiante sensación de necesitar algo inalcanzable. Sueños rotos, palacios derrumbados poco a poco, a veces atamos todo a un solo pilar, una Torre Oscura en el centro del universo; la piedra angular de nuestra existencia.

Fuiste tú, tantos nombres te di: la más brillante de las estrellas, una rosa entre espinas, luz de luna, Reina de los Sueños. Ahora solo faltas, en mis salones del Ensueño no hay rastro de ti, sobra lo mucho que faltas, sobra tu silencio, sobraron los momentos que no tuvimos; solo sobra lo mucho que me faltas.

No hay nombres, no hay imágenes, no hay palabras lejanas, no está ni la más mísera señal de tu presencia; solo estoy yo, el eterno y solitario Rey de los Sueños, sentado en mi trono, viendo mi frío palacio y mi solitario reino, tan lleno de gente, de ideas y de sueños, tan desbordante de vida que se siente vacío, frío y muerto.

Aquí me quedaré, en los jardines de mi palacio en el Ensueño, un día más, entre las rosas, viendo las estrellas, bañado por la luz de la luna; rodeado de las cosas que me recuerdan a ti. No he ido a ver tus sueños, no lo haré, porque sé que yo no estaré en ellos.

Solo espero que siempre estés feliz, esto es solo una carta muerta para una sombra, prosa que jamás verás, es solo el lamento de un Rey solitario, un monarca sin su reina; son las palabras de un hombre al que simplemente le faltas.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños.
06/07/2024
Sic Parvis Magna.

Huellas en el camino.


Salí presurosa aquella mañana, que comenzaba a despuntar con la tenue luz del alba.

Por la ventana veía el espacio sin movimiento. Ni un solo ruido escuchaba que no fuese la fresca brisa, fría y húmeda del amanecer.

Tomé mi gran bolso cargado con todo aquello que me daría sustento. Mi vida estaba incierta y día a día me alimentaba muy poco. Una sola comida al día, eso me bastaba.

Sin reparar en aquella soledad que me acompañaba, marché por las calles desoladas, buscando la parada del autobús que me llevaría a mi destino. Allí me esperaba la solución a mis múltiples problemas.

Era una buena artesana, con la arcilla moldeaba y plasmaba realidades. Mis pequeñas pinturas, aún frescas, eran mi mayor orgullo por sus brillantes colores y matices que plasmaban mi realidad.

Por fin tomé el vehículo que iba casi sin pasajeros y comencé a remontar el camino, hacia aquel hermoso cerro, que rodeaba la ciudad donde vivía.

Se tornó el camino intrincado con laderas estrechas y bosques de una vegetación que olía a manzanillas y pinos. Era tan grato a mi olfato que me hacía cerrar los ojos y aspirar profundamente para no perder aquel aroma. A través de las ventanillas observaba el verdor del monte. Maizales, árboles con jugosas frutas y un solar lleno de girasoles, aún con flores cerradas, porque los rayos del sol no se asomaban.

Llegué al pueblito donde había mucha gente preparando sus mesas para exhibir sus productos: verduras frescas, frutas exóticas, relicarios, alpargatas, maracas y tambores con gruesos y templados cueros. Tantas cosas agradables encerraba aquel cerro majestuoso y sereno.

Muchos turistas y excursionistas de montaña se interesaban en mi trabajo. Compraban mis cuadros y adornos pintados a mano. Yo me sentía alegre y satisfecha. Ya tenía unos cuantos dólares que me ayudarían a seguir sobreviviendo y pagando mis deudas.

Se acercaba la noche y aquel espacio estaba nublado con densa neblina que se apoderaba de todo y caía a la tierra como si bajara para besarla.

Con algo de aprehensión, tomé mi bolso vacío y caminé velozmente para tomar el transporte que me esperaba para bajar de aquel sitio. La ciudad callada y fría me aguardaba. En el vehículo todo iba en silencio y nadie comentaba sus vivencias de aquel día.

Por fin, llegué al edificio donde vivía, pero había una oscuridad siniestra. No se observaba por allí ningún vecino. Me dio la impresión de que todo el edificio estaba abandonado. Llegué al ascensor, marqué mi piso pero las puertas no se abrían. Decidí ir por las escaleras. Por la penumbra en los pisos, veia unas sogas que se movían. No alcanzaba a divisar lo que era. Lo cierto es que algo se enredó en mi tobillo, y, apretaba mi pierna con mucha fuerza. Sacudí mi pie y vi un sinfín de víboras que me perseguían con sus fauces abiertas.

Perdí el equilibrio y llegué a mi piso. Miré hacia atrás, escuché ruidos extraños y pude ver que eran hombres horribles con mantos negros. Se arrastraban por el suelo. Llegué a mi puerta y esos seres extraños gritaban y me tocaban. Pasé por un corredor interminable cuando, temblando, miré hacia atrás, vi como una espada flotante, me amenazaba…

¡Dios, cuánta angustia! Vi mi vida acabada. Un salto convulsivo, se apoderó de mí… Quería gritar, mas mi voz no salía… No podía emitir ningún sonido. Esbocé una sonrisa.

¡Oh, Dios! Caí de mi cama. Desperté.

La sombra del miedo

Relato de Andrés Álvarez Petersen

Era una noche oscura y tormentosa. Un hombre caminaba por las calles vacías de la ciudad, envuelto en un abrigo negro. Su rostro estaba pálido y sudoroso, y sus ojos reflejaban el terror que sentía en su interior.

Había escapado de su casa, donde había presenciado una escena horrible. Su esposa e hijos habían sido asesinados por unos intrusos armados que habían entrado a robar y a sembrar el caos. El hombre había logrado esconderse en el sótano, pero no pudo hacer nada para salvar a su familia.

Ahora, vagaba sin rumbo, buscando un lugar seguro donde refugiarse. Pero sabía que no lo encontraría. El mundo entero era un lugar hostil y peligroso donde reinaba el miedo. El miedo a la violencia, a la enfermedad, a la pobreza, a la soledad, a la muerte.

El hombre recordó su vida pasada, cuando era feliz y tenía esperanzas. Había estudiado, trabajado, amado, soñado. Pero todo se había ido al traste. La crisis económica, la guerra, la corrupción, la injusticia. Todo había contribuido a crear un clima de terror que se había apoderado de las mentes y los corazones de las personas.

El hombre se detuvo frente a una iglesia. Pensó en entrar y rezar, pero se lo impidió el recuerdo de los escándalos que habían salpicado a la institución religiosa. Abusos, encubrimientos, hipocresía. ¿Dónde estaba Dios en medio de tanto horror?

El hombre siguió caminando, sin rumbo ni destino. Se cruzó con algunos mendigos, que le pidieron limosna con voz temblorosa. El hombre les ignoró. No tenía nada que darles. Ni dinero, ni comida, ni consuelo.

De repente, oyó unos pasos detrás de él. Se giró y vio a cuatro hombres encapuchados que le apuntaban con pistolas. El hombre sintió un escalofrío. Sabía que iban a matarle.

— ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren? — preguntó el hombre con voz débil.

— Somos los hijos del miedo —respondió uno de los hombres —. Y queremos tu vida.

— ¿Por qué? ¿Qué les he hecho? — suplicó el hombre.

— Nada — dijo otro de los hombres —. Solo queremos divertirnos.

Los cuatro hombres rieron con malicia y dispararon al hombre. El hombre cayó al suelo, bañado en sangre. Su último pensamiento fue: «El miedo es el peor de los males».

La belleza de lo intraducible en español

El español es uno de los idiomas más complejos y ricos del mundo. Sus matices y tonalidades permiten expresar de manera única emociones y situaciones que no encuentran un equivalente literal en otros idiomas. Es por eso que en este artículo nos sumergimos en la belleza de las palabras sin traducción.⁣

Comencemos por «sobremesa», una palabra que se refiere al momento después de una comida en la que las personas permanecen sentadas compartiendo historias, risas y anécdotas, sin apuro alguno. Este término es muy utilizado en España y Latinoamérica, pero no tiene una traducción directa en otros idiomas. ⁣

Otra palabra sin traducción es «estrenar», que se refiere a la sensación de usar por primera vez algo, como un nuevo par de zapatos, un coche o una casa. Esta palabra no solo se refiere al objeto en sí, sino también a la emoción y la ilusión que se genera en el acto de estrenar. ⁣

También podemos mencionar el término «desvelado», que se usa para describir el estado de alguien que se pasó la noche sin dormir. A diferencia de otras palabras que se refieren a la falta de sueño, «desvelado» implica un elemento activo, algo que se hizo durante la noche, como trabajar, estudiar o disfrutar de una fiesta. ⁣

Otra palabra interesante es «consuegro», que define a los padres de una pareja que se casó o está en pareja. Es decir, si tu hijo se casó, tu esposa o tu esposo son los «consuegros» de los padres de tu nuera o yerno. Este término solo existe en español y es utilizado en países de habla hispana. ⁣

Estas son solo algunas de las muchas palabras en español que no tienen traducción literal en otros idiomas. Su belleza radica en la capacidad que tienen para expresar sentimientos y situaciones con gran precisión y detalle, como pocas veces se logra en otros idiomas. La riqueza de la lengua española es una maravilla que debemos valorar y celebrar. ¿Cuál otra incluirías?⁣