El Vendedor de Huesos

Revisando los tantos relatos tomados de los registros policiales del pequeño pueblo donde crecí, di con una historia bastante interesante para contarles. A continuación el relato en primera persona.

“La vida era tranquila y predecible. Mi padre, Don Manuel, y yo trabajábamos en la funeraria familiar, un negocio que había pasado de generación en generación. Nunca imaginé que mi vida cambiaría tanto hasta el día en que a mi teléfono celular llegó un mensaje de un número desconocido.

Dicho mensaje contenía una propuesta inusual: un comprador anónimo ofrecía una gran suma de dinero a cambio de un esqueleto humano completo. Al principio, mi padre y yo nos mostramos reacios, pero la tentación del dinero fácil era demasiado grande. Decidí aceptar la oferta a sus espaldas, pensando que sería un único negocio, y aunque pensaba retirarme luego de ese primer trabajo, decidí continuar con tan escalofriante labor para obtener un beneficio extra para mi bolsillo.

Por las noches, iba con un vehículo especialmente preparado para llevar los restos desenterrados a un albergue alejado de la ciudad donde meticulosamente, me dedicaba a limpiar cada hueso con especial dedicación para obtener una pieza atractiva a la vista de los potenciales compradores. Manos, pies, columnas vertebrales, y muchos cráneos fueron piezas de intercambio por cheques de hasta seis cifras fruto de mi oscuro y tenebroso emprendimiento. Pronto, más y más ofertas comenzaron a llegar, cada una más lucrativa que la anterior. Me vi envuelto en un oscuro mundo de tráfico de huesos humanos, utilizando mi conocimiento y el acceso 24/7 a los cementerios cercanos para satisfacer la creciente demanda.

Con el tiempo, me convertí en un hombre rico, pero a un alto costo. Cientos de pedidos unos más macabros que otros me dieron una buena posición económica en menos de lo que podía imaginar. Sin embargo, la culpa y el miedo comenzaron a consumir mi alma. Cada noche, los rostros de los muertos me visitaban en mis sueños, recordándome el precio de mi fortuna. Mi padre al enterarse de mi negocio, se distanció de mí, incapaz de soportar la carga moral de mis acciones.

Un día, recibí una oferta que no pude rechazar: un comprador estaba dispuesto a pagar una suma exorbitante por un cadáver muy específico. Debía ser el cuerpo sin vida de una joven que haya fallecido sin sufrir daño alguno. Esperé el tiempo necesario, revisando a diario la lista de la morgue del hospital para tener acceso a algún cadáver que cumpla con los parámetros de mi cliente. El día llegó. Una jovencita de unos 22 o 23 años había muerto de una extraña enfermedad, justo lo que estaba esperando. Sin embargo, este último negocio resultó ser una trampa. La policía, alertada por mis sospechosas actividades, me arrestó en el acto y sin tener la oportunidad de defenderme pasaría el resto de mis días encerrado en prisión.

En la cárcel, tuve mucho tiempo para reflexionar sobre mis decisiones. Me di cuenta de que el dinero no podía comprar la paz ni borrar mis pecados. Pero algo más comenzó a suceder. Las noches en la celda se volvieron insoportables. Los rostros de los muertos ya no solo aparecían en mis sueños; ahora los veía en cada sombra, en cada rincón oscuro de mi celda. En medio del silencio, parecía escuchar las voces de los fallecidos retumbando en mi mente, reclamándome el por qué interrumpí su descanso eterno para enriquecerme a costa de profanar sus cuerpos.

Una noche, desperté con un frío sudor, sintiendo una presencia en la habitación. Al abrir los ojos, vi a un esqueleto completo, de pie al lado de mi cama. Sus huesos crujían de forma aterradora como ramas secas mientras se acercaba lentamente, acompañado del tétrico sonido de cadenas arrastrándose. Intenté gritar, pero ningún sonido salió de mi boca. El esqueleto extendió su mano huesuda y, con una voz que parecía provenir de las profundidades del infierno, susurró: “Ahora, tú serás parte de mi colección”.

Desde ese momento, la celda del sepulturero quedó vacía. Los guardias cuentan que sólo encontraron un montón de huesos sobre el camastro que servía de cama, perfectamente ordenados, como si alguien los hubiera colocado allí con sumo cuidado. La leyenda del traficante de huesos se convirtió en una advertencia para aquellos que se atrevían a jugar con la muerte al comerciar con los restos de seres humanos que han pasado a mejor vida al fallecer.

Descubrimiento ancestral: Petroglifos y pictogramas revelan una cultura milenaria en Canaima

En el corazón del majestuoso Parque Nacional Canaima, en Venezuela, un equipo de arqueólogos ha realizado un descubrimiento que reescribe la historia de la región: petroglifos y pictogramas de hasta 7.000 años de antigüedad. Estos hallazgos inéditos nos abren una ventana a una cultura desconocida que habitó la Gran Sabana venezolana hace miles de años.

Un viaje al pasado en las rocas

Las imponentes formaciones rocosas del Parque Canaima guardaban un tesoro escondido: figuras geométricas, líneas de puntos, símbolos y patrones grabados en las piedras. Estos petroglifos y pictogramas, algunos con pigmentos aún visibles, narran historias y revelan las creencias y prácticas de una civilización que floreció en la región hace miles de años.

Evidencias de una cultura sofisticada

Junto a los petroglifos y pictogramas, se han encontrado vestigios líticos y cerámicos que complementan la narrativa de esta cultura ancestral. Herramientas de piedra tallada, vasijas y fragmentos de cerámica cuidadosamente elaborados dan fe de una sociedad organizada y con un alto grado de desarrollo tecnológico y artístico.

Un hito en la arqueología venezolana

Este descubrimiento sin precedentes es un hito en la arqueología venezolana. Se estima que estos petroglifos y pictogramas podrían ser los más antiguos encontrados en el país, lo que significa que reescribimos la historia de la región y ampliamos nuestro conocimiento sobre las culturas que habitaron la Gran Sabana.

Canaima: Un posible centro cultural

La abundancia y complejidad de los petroglifos y pictogramas hallados en Canaima sugieren que este lugar pudo ser un centro cultural y religioso de gran importancia para la civilización ancestral. Las imponentes cascadas, los tepuyes y la exuberante naturaleza del parque habrían tenido un profundo significado simbólico para esta cultura.

Un futuro prometedor para la investigación

El descubrimiento abre un sinfín de posibilidades para la investigación arqueológica en la región. Se espera que en el futuro se realicen excavaciones y análisis en profundidad que permitan comprender mejor la cultura que creó estos petroglifos y pictogramas. Además, se busca declarar la zona del hallazgo como patrimonio nacional para protegerla y garantizar su conservación para las generaciones futuras.

Un llamado a la acción

Este descubrimiento es un recordatorio de la invaluable riqueza cultural que alberga nuestro país. Es fundamental que se inviertan recursos en la investigación arqueológica para seguir desvelando los misterios de nuestro pasado y preservar nuestro patrimonio cultural para las generaciones venideras. Canaima, con sus imponentes tepuyes y ahora sus milenarios petroglifos, se consolida como un lugar de gran importancia no solo por su belleza natural, sino también por su valor histórico y cultural.

Faltas

Ausencia, de ti, de luz, de risa; se hace presente la asfixiante sensación de necesitar algo inalcanzable. Sueños rotos, palacios derrumbados poco a poco, a veces atamos todo a un solo pilar, una Torre Oscura en el centro del universo; la piedra angular de nuestra existencia.

Fuiste tú, tantos nombres te di: la más brillante de las estrellas, una rosa entre espinas, luz de luna, Reina de los Sueños. Ahora solo faltas, en mis salones del Ensueño no hay rastro de ti, sobra lo mucho que faltas, sobra tu silencio, sobraron los momentos que no tuvimos; solo sobra lo mucho que me faltas.

No hay nombres, no hay imágenes, no hay palabras lejanas, no está ni la más mísera señal de tu presencia; solo estoy yo, el eterno y solitario Rey de los Sueños, sentado en mi trono, viendo mi frío palacio y mi solitario reino, tan lleno de gente, de ideas y de sueños, tan desbordante de vida que se siente vacío, frío y muerto.

Aquí me quedaré, en los jardines de mi palacio en el Ensueño, un día más, entre las rosas, viendo las estrellas, bañado por la luz de la luna; rodeado de las cosas que me recuerdan a ti. No he ido a ver tus sueños, no lo haré, porque sé que yo no estaré en ellos.

Solo espero que siempre estés feliz, esto es solo una carta muerta para una sombra, prosa que jamás verás, es solo el lamento de un Rey solitario, un monarca sin su reina; son las palabras de un hombre al que simplemente le faltas.

Enmanuel Ferrer Briceño. El Lobo que Escribe. Rey de los Sueños.
06/07/2024
Sic Parvis Magna.

ESO QUE LLAMAN AMOR

  

  Nos conocimos un domingo por la tarde, en un parque cercano a mi casa, los árboles en su verde esplendor y las flores mostrando sus más vivos colores; la gente paseaba y se sentaba en los banquillos para conversar o para leer como era mi caso. Recuerdo vivamente cómo sucedió todo: ella vestía una blusa rosada y un pantalón negro que se ceñían ambos maravillosamente sobre su esbelta figura, su cabello, largo y negro resaltaba con su tez blanca cual luna llena, sus labios rosados y sus ojos verdes llamaban la atención y atraían las miradas de todos quienes pasaban a su lado esa tarde, lucía sobre su rostro un par de lentes que normalmente usaba para leer, y en sus manos llevaba un libro que yo había leído recién. 

    Justamente al mirarla, esbozó una sonrisa tímida y se sentó a mí lado, acomodó su cabello a un lado y se dispuso a leer su libro. Los nervios me traicionaron, no sabía ni qué decir o qué hacer, hasta que mentalmente, me armé de valor y decidí hablarle sobre el libro que leía. Durante toda esa tarde discutimos acerca del contenido del libro, sus personajes, la historia y también la enseñanza que cada uno de nosotros tenía sobre esa obra literaria. Atardeció, nos fuimos caminando por el parque hasta la parada del autobús y allí, sin mediar palabra alguna, sentimos de inmediato eso que llaman amor a primera vista. No podía sacarla de mi cabeza, estábamos tan sumergidos en nuestra conversación que ni siquiera tuvimos oportunidad de presentarnos mutuamente, no supe su nombre hasta mucho después, así que esperé toda una semana hasta que llegara el domingo, y teniendo siempre la esperanza de verla de nuevo en el mismo lugar donde la conocí. Llegó el tan esperado día; domingo, luego de las dos de la tarde, la esperé durante un buen rato, y, cuando pensé que no volvería, la vi llegar. Tan hermosa y tan llena de vida como hace una semana atrás. – ¡Hola! – Hola, ¿eres el chico del domingo pasado, con el que había hablado sobre el libro que estaba leyendo? – Ehhhh, sí. Soy el mismo. ¿Cómo olvidarme de una linda chica que jamás me dijo su nombre, a pesar de que hablamos durante un buen rato? – Samantha Gibson, muchísimo gusto. Perdón por no haberte dicho antes mi nombre, no entiendo el por qué no te lo había mencionado, suelo ser un poco olvidadiza… Puedes llamarme Sam, si gustas. – Un placer, Sam. Mi nombre es Tom Hudgens. ¿Me crees si te digo que también se me había olvidado presentarme el pasado domingo? – Son cosas que suelen suceder, como te dije soy olvidadiza a veces, y más cuando tengo cosas en mi mente. También parece que tuvimos el mismo plan, quise venir al parque con la intención de verte de nuevo… – No lo sé, sentí la necesidad de venir hasta acá, algo me decía que tal vez podría encontrarte y… Hablar contigo una vez más. 

    Ella se ruborizó, intentó disimularlo, pero su palidez la delató descaradamente, el rubor de sus mejillas combinaba con el rojo de sus labios y el color de su vestido que le quedaba a las mil delicias. Nunca había sentido algo así por alguien, y ella con su sonrisa, me hacía entender indirectamente que podía corresponder a mis sentimientos. La forma en la que nuestras miradas se cruzaban, la sensación de confianza y seguridad que existía de parte y parte hacía cada vez más evidente que nos unía algo más que un simple gusto literario. Veía en sus ojos un brillo especial y en su cuerpo podía notarse que sentía nervios al acercarme a ella. Todos los domingos quedábamos en vernos, Sam hacía que todo tuviese sentido para mí y yo hacía que ella se sintiera segura, protegida y querida. Así fue pasando el tiempo, todos los días nos hablábamos y como ya se había hecho costumbre, los domingos nos veíamos en el parque a la misma hora y en el mismo lugar. 

    Sin darnos cuenta habían pasado ya algunos meses; los dos nos quisimos tanto, el amor que nos teníamos era tan grande que, pensamos en oficializar nuestra relación amorosa uniéndonos en compromiso. Ella me dijo que había comprado un hermoso vestido azul y un par de tacones que combinaban a la perfección, haciendo ver su hermoso cuerpo de una forma espectacular, y me había dado a entender que lo usaría en un momento especial para nosotros. Esa semana se me hizo eterna como la primera vez que fui a buscarla en el parque esperando que llegara el momento de nuestra cita, me esmeré en extremo para que todo saliera muy bien, había comprado una caja de chocolates y un ramo de rosas para agasajarla en su llegada, había hecho una reservación en un restaurante de comida italiana y tenía pensado en llevarla al mirador de la ciudad para ver la luna llena y las estrellas para pedirle que nos casáramos, pero… 

    Nunca llegó. Con el corazón roto, la llamé a su casa, a su teléfono celular, y no hubo respuesta alguna. Sus padres ya me habían conocido y ya habían dado el visto bueno a nuestro noviazgo. En vista de que no tuve respuesta alguna a mis llamadas decidí visitarlos para saber qué había pasado con Samantha, así que salí lo más pronto que pude de mi casa en mi motocicleta, y al llegar a casa de Samantha, me recibió el guardia de seguridad. – Buenas tardes, soy Tom Hudgens, el novio de Sam, ¿Se encuentra en casa? – Buenas tardes, señor Hudgens, le informo que no hay nadie en casa, los señores se encuentran con la joven Samantha en el hospital. – ¿Qué? ¿Qué ha pasado con ella, se encuentra bien? – Disculpe, señor Hudgens, eso no puedo decirlo, no estoy autorizado para dar esa información, puede ir al hospital y hablar directamente con ella o con sus padres. Que tenga una buena tarde y una vez más, mil disculpas, lo siento mucho. 

    No escuché ninguna otra palabra más de parte del guardia que me había recibido en la puerta. Me fui al hospital inmediatamente, pero cuando llegué, ya era demasiado tarde. Samantha había sucumbido a una extraña enfermedad que la fulminó en pocos días. La muerte había tocado a su puerta, y, con lágrimas en mis ojos, la despedí con el dolor más grande que pude haber sentido en mi vida, y le pedí a sus padres que me dieran, a modo de recuerdo, ese vestido azul que no pudo estrenar. Y es todo lo que tengo qué decir sobre eso. 

Huellas en el camino.


Salí presurosa aquella mañana, que comenzaba a despuntar con la tenue luz del alba.

Por la ventana veía el espacio sin movimiento. Ni un solo ruido escuchaba que no fuese la fresca brisa, fría y húmeda del amanecer.

Tomé mi gran bolso cargado con todo aquello que me daría sustento. Mi vida estaba incierta y día a día me alimentaba muy poco. Una sola comida al día, eso me bastaba.

Sin reparar en aquella soledad que me acompañaba, marché por las calles desoladas, buscando la parada del autobús que me llevaría a mi destino. Allí me esperaba la solución a mis múltiples problemas.

Era una buena artesana, con la arcilla moldeaba y plasmaba realidades. Mis pequeñas pinturas, aún frescas, eran mi mayor orgullo por sus brillantes colores y matices que plasmaban mi realidad.

Por fin tomé el vehículo que iba casi sin pasajeros y comencé a remontar el camino, hacia aquel hermoso cerro, que rodeaba la ciudad donde vivía.

Se tornó el camino intrincado con laderas estrechas y bosques de una vegetación que olía a manzanillas y pinos. Era tan grato a mi olfato que me hacía cerrar los ojos y aspirar profundamente para no perder aquel aroma. A través de las ventanillas observaba el verdor del monte. Maizales, árboles con jugosas frutas y un solar lleno de girasoles, aún con flores cerradas, porque los rayos del sol no se asomaban.

Llegué al pueblito donde había mucha gente preparando sus mesas para exhibir sus productos: verduras frescas, frutas exóticas, relicarios, alpargatas, maracas y tambores con gruesos y templados cueros. Tantas cosas agradables encerraba aquel cerro majestuoso y sereno.

Muchos turistas y excursionistas de montaña se interesaban en mi trabajo. Compraban mis cuadros y adornos pintados a mano. Yo me sentía alegre y satisfecha. Ya tenía unos cuantos dólares que me ayudarían a seguir sobreviviendo y pagando mis deudas.

Se acercaba la noche y aquel espacio estaba nublado con densa neblina que se apoderaba de todo y caía a la tierra como si bajara para besarla.

Con algo de aprehensión, tomé mi bolso vacío y caminé velozmente para tomar el transporte que me esperaba para bajar de aquel sitio. La ciudad callada y fría me aguardaba. En el vehículo todo iba en silencio y nadie comentaba sus vivencias de aquel día.

Por fin, llegué al edificio donde vivía, pero había una oscuridad siniestra. No se observaba por allí ningún vecino. Me dio la impresión de que todo el edificio estaba abandonado. Llegué al ascensor, marqué mi piso pero las puertas no se abrían. Decidí ir por las escaleras. Por la penumbra en los pisos, veia unas sogas que se movían. No alcanzaba a divisar lo que era. Lo cierto es que algo se enredó en mi tobillo, y, apretaba mi pierna con mucha fuerza. Sacudí mi pie y vi un sinfín de víboras que me perseguían con sus fauces abiertas.

Perdí el equilibrio y llegué a mi piso. Miré hacia atrás, escuché ruidos extraños y pude ver que eran hombres horribles con mantos negros. Se arrastraban por el suelo. Llegué a mi puerta y esos seres extraños gritaban y me tocaban. Pasé por un corredor interminable cuando, temblando, miré hacia atrás, vi como una espada flotante, me amenazaba…

¡Dios, cuánta angustia! Vi mi vida acabada. Un salto convulsivo, se apoderó de mí… Quería gritar, mas mi voz no salía… No podía emitir ningún sonido. Esbocé una sonrisa.

¡Oh, Dios! Caí de mi cama. Desperté.

La sombra del miedo

Relato de Andrés Álvarez Petersen

Era una noche oscura y tormentosa. Un hombre caminaba por las calles vacías de la ciudad, envuelto en un abrigo negro. Su rostro estaba pálido y sudoroso, y sus ojos reflejaban el terror que sentía en su interior.

Había escapado de su casa, donde había presenciado una escena horrible. Su esposa e hijos habían sido asesinados por unos intrusos armados que habían entrado a robar y a sembrar el caos. El hombre había logrado esconderse en el sótano, pero no pudo hacer nada para salvar a su familia.

Ahora, vagaba sin rumbo, buscando un lugar seguro donde refugiarse. Pero sabía que no lo encontraría. El mundo entero era un lugar hostil y peligroso donde reinaba el miedo. El miedo a la violencia, a la enfermedad, a la pobreza, a la soledad, a la muerte.

El hombre recordó su vida pasada, cuando era feliz y tenía esperanzas. Había estudiado, trabajado, amado, soñado. Pero todo se había ido al traste. La crisis económica, la guerra, la corrupción, la injusticia. Todo había contribuido a crear un clima de terror que se había apoderado de las mentes y los corazones de las personas.

El hombre se detuvo frente a una iglesia. Pensó en entrar y rezar, pero se lo impidió el recuerdo de los escándalos que habían salpicado a la institución religiosa. Abusos, encubrimientos, hipocresía. ¿Dónde estaba Dios en medio de tanto horror?

El hombre siguió caminando, sin rumbo ni destino. Se cruzó con algunos mendigos, que le pidieron limosna con voz temblorosa. El hombre les ignoró. No tenía nada que darles. Ni dinero, ni comida, ni consuelo.

De repente, oyó unos pasos detrás de él. Se giró y vio a cuatro hombres encapuchados que le apuntaban con pistolas. El hombre sintió un escalofrío. Sabía que iban a matarle.

— ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren? — preguntó el hombre con voz débil.

— Somos los hijos del miedo —respondió uno de los hombres —. Y queremos tu vida.

— ¿Por qué? ¿Qué les he hecho? — suplicó el hombre.

— Nada — dijo otro de los hombres —. Solo queremos divertirnos.

Los cuatro hombres rieron con malicia y dispararon al hombre. El hombre cayó al suelo, bañado en sangre. Su último pensamiento fue: «El miedo es el peor de los males».

La belleza de lo intraducible en español

El español es uno de los idiomas más complejos y ricos del mundo. Sus matices y tonalidades permiten expresar de manera única emociones y situaciones que no encuentran un equivalente literal en otros idiomas. Es por eso que en este artículo nos sumergimos en la belleza de las palabras sin traducción.⁣

Comencemos por «sobremesa», una palabra que se refiere al momento después de una comida en la que las personas permanecen sentadas compartiendo historias, risas y anécdotas, sin apuro alguno. Este término es muy utilizado en España y Latinoamérica, pero no tiene una traducción directa en otros idiomas. ⁣

Otra palabra sin traducción es «estrenar», que se refiere a la sensación de usar por primera vez algo, como un nuevo par de zapatos, un coche o una casa. Esta palabra no solo se refiere al objeto en sí, sino también a la emoción y la ilusión que se genera en el acto de estrenar. ⁣

También podemos mencionar el término «desvelado», que se usa para describir el estado de alguien que se pasó la noche sin dormir. A diferencia de otras palabras que se refieren a la falta de sueño, «desvelado» implica un elemento activo, algo que se hizo durante la noche, como trabajar, estudiar o disfrutar de una fiesta. ⁣

Otra palabra interesante es «consuegro», que define a los padres de una pareja que se casó o está en pareja. Es decir, si tu hijo se casó, tu esposa o tu esposo son los «consuegros» de los padres de tu nuera o yerno. Este término solo existe en español y es utilizado en países de habla hispana. ⁣

Estas son solo algunas de las muchas palabras en español que no tienen traducción literal en otros idiomas. Su belleza radica en la capacidad que tienen para expresar sentimientos y situaciones con gran precisión y detalle, como pocas veces se logra en otros idiomas. La riqueza de la lengua española es una maravilla que debemos valorar y celebrar. ¿Cuál otra incluirías?⁣

ChatGPT ahora aparece como autor de libros en Amazon. ¿Qué dicen los autores humanos de esto?

Por Naomi Campuzano

Una de las primeras carreras que se vio afectada por la nueva AI es la de los dibujantes e ilustradores digitales y muchos alzaron la voz contra lo que es, en su opinión profesional, un plagio total de sus habilidades artísticas.

Ahora, estamos viendo libros que se venden en Amazon y otras editoriales presentando textos enteros escritos en solo horas y en muchos de ellos figura ChatGPT como autor o co-autor. 

De acuerdo con lo publicado por Reuters.com, son más de 200 libros los presentes en Amazon hasta ahora, sin ningun tipo de regulación ya que, si bien la corporación estadounidense prohíbe el plagio, no tiene normativas claras con respecto al uso de aplicaciones como ChatGPT u OpenAi. 

Ahora bien, ¿Cómo funciona realmente esta aplicación? 

Xataka.com menciona en su articulo que se trata de un sistema de chat, una inteligencia artificial desarrollada por la empresa OpenAI, que contiene “más de 175 millones de parámetros, y entrenado con grandes cantidades de texto para realizar tareas relacionadas con el lenguaje, desde la traducción hasta la generación de texto.”

Si bien, ya existen otros modelos, ChatGPT está “entrenado” no solo para mantener conversaciones, sino para entender y responder con precisión a lo que se le pregunte. Esto incluye respuestas acertadas y coherentes y generación de parrafos completos, según la informacion y datos que reciba del usuario. 

Por lo mismo, es relativamente fácil utilizarlo como apoyo ampliando ideas que un escritor, por ejemplo, pueda tener para una historia. Ahora, es importante entender que los parámetros de ChatGPT son recolectados de internet. 

Un buen ejemplo de esto lo compartió el autor de la saga de fantasía medieval Eragon, Christopher Paolini. Él comentó en Twitter, el pasado 22 de marzo, como pidió al chatgpt4 “esbozar una trama de una historia de fantasía sobre un hombre que encontró un huevo de dragón (al estilo de Frank Herbert)”. 

Quienes leyeron los libros podrán recordar que se trata de la misma trama de Eragon, en donde un chico encuentra una piedra preciosa de color azul que luego eclosiona para mostrar un pequeño dragón. El autor termina su tweet comentando que el sistema “literalmente usó Saphira como el nombre del dragón”. 

Si bien es un sistema super avanzado que siempre está “aprendiendo”, también es evidente cómo la IA toma sus datos de internet para ampliar y responder a las preguntas que recibe. Entonces, siendo así ¿Cómo puede ser considerado como autor de un libro, si está tomando datos de otros autores? 

Y ¿Qué significa esto para los autores? 

“Esto es algo de lo que realmente debemos preocuparnos, estos libros inundarán el mercado y muchos autores se quedarán sin trabajo”, dijo Mary Rasenberger, directora ejecutiva del grupo de escritores Authors Guild. 

Y es que vendedores de libros físicos y electrónicos como Amazon, no contempla en sus políticas que los autores estén obligados a revelar el uso la IA, asi que realmente no sería posible, al menos hasta ahora, saber con seguridad que tantos libros existen escritos por la IA y vendidos bajo el nombre de una persona. 

Aun así, no todo es tan facil para la IA o los escritores que la emplean; tal como menciona Reuters en un email recibido por Mark Dawson, autor inglés que publica sus propias novelas y es conocido por la serie de suspense John Milton. En el email, el autor cataloga las novelas de la IA como aburridas. 

«El mérito juega un papel en cómo se recomiendan los libros a otros lectores. Si un libro recibe malas críticas porque la escritura es aburrida, se hundirá rápidamente hasta el fondo».

Por su parte, Mary Rasenberger mencionó que “debe haber transparencia por parte de los autores y las plataformas sobre cómo se crean estos libros o terminarás con muchos libros de baja calidad”. 

Siendo que, la IA recolecta la información de otros textos para crear una trama en minutos, es fácil ver como pronto habrá muchos “libros de baja calidad” y “aburridos”, si todos tienen básicamente el mismo origen. Y es que, mientras que ChatGPT es una poderosa herramienta que puede convertirse en un excelente asistente, no puede ser considerado como una fuente creativa, sino como un motor de reciclaje. 

La capacidad de crear algo nuevo, de expandir la idea de un chico que encuentra una piedra en un héroe que vuela con un dragón, eso solo puede venir de los humanos y el inmenso océano de experiencias, sueños, miedos, emociones que cada uno expresa en sus escritos. Cada mente es un mundo y como dice Carl Sagan: «La imaginación frecuentemente nos llevará a mundos que jamás fueron. Pero sin ella, no iremos a ningún lado».

The Super Mario Bros Movie: ¿A qué se debe su increíble éxito?

“The Super Mario Bros. Movie”
Dir: Aaron Horvath y Michael Jelenic
Año: 2023.
Por Alejandro Rincón

Hablar de Mario es hablar de uno de los videojuegos más populares en los últimos 40 años. Sí, este año el súper héroe icónico de Nintendo arriba a sus 40 años. Coincidencia o no, en este 2023 se estrenó la segunda película cinematográfica del superhéroe luego de 30 años de su live-action el cual fue un fracaso en taquilla.


“The Super Mario Bros. Movie” logró lo que para muchos de nosotros fue una sorpresa, ser una de las películas más taquilleras en lo que va de año… La película protagonizada por Chris Pratt, Jack Black y Anya Taylor Joy se ha convertido en la película de videojuegos más taquillera en la historia superando los 500 millones US$.

Pero conociendo los antecedentes en cuanto a los fracasos de las películas basadas en videojuegos nos preguntamos, ¿a qué se debe este éxito?

La película dirigida por Aaron Horvath y Michael Jelenic cuenta con un notable trabajo de animación, muy bien detallado en la ambientación y de sus personajes dándole vida, muy fiel a los videojuegos.

Es una película para niños que abarca todas las edades precisamente porque la mayoría de los adultos, jóvenes y niños hemos jugado en algún momento alguno de sus juegos sin mencionar que estamos hablando de uno de los superhéroes de videojuegos más populares en la cultura popular.

Y esto es lo que vi reflejado al verla en el cine, tanto padres, jóvenes y niños disfrutando cada momento de la película ya que hace referencias de sus videojuegos más famosos.
Su reparto no se queda atrás, si bien recibió críticas al inicio sobre todo por la elección de Chris Pratt para hacer la voz de Mario y no Charles Martinet, se debe resaltar el buen trabajo de los actores encabezados por Pratt, Black y Taylor Joy.


Jack Black y su icónica interpretación de “Peaches” también dio su grano de arena en este éxito haciéndola trending por toda la internet. Confirmando lo legendario que es Jack Black (que no se note lo fan de Tenacious D jeje).


Podría decir que hubo muchos elementos que coincidieron para que hoy por hoy “The Super Mario Bros. Movie” sea un éxito en taquilla y que sin duda nos abre la idea de que pueda haber una segunda parte.

En lo personal me pareció una película bastante bien realizada, entretenida y que para los que conocen sus juegos sin duda van a recordar ese niño que una vez fuimos y estuvimos sentados jugando cada uno de sus ediciones. Una película infantil que definitivamente te va a entretener y divertir, sin mirar más allá de eso.

Me gustaría conocer sus opiniones referentes a que les pareció esta película.

5 curiosidades de William Shakespeare

William Shakespeare nació en abril de 1564. Pese a que no se conoce la fecha exacta de su nacimiento, se presume que coincide con la de su muerte, un 23 de abril, ya que los registros indican que fue bautizado el día 26 de abril, que en aquella época se realizaba a los 3 días de vida del recién nacido.

Reconocido por sus obras Romeo y Julieta, Otelo, Hamlet, entre otras magistrales piezas. Sin embargo, este genio poeta y dramaturgo inglés también fue actor.

Hoy compartimos algunas curiosidades sobre su vida. ¿Conoces algún otro detalle interesante para compartir con nosotros? Nos encantaría leerte.