NaNoWriMo en el 2024: ¿La IA será tu nuevo coautor?

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En un mundo cada vez más conectado y turbulento, sentarse a escribir una novela en un mes puede parecer una tarea titánica. Aunado a esto, escribir es un viaje de autodescubrimiento, una forma de arte que nos lleva a explorar los lados más oscuros de nuestra mente y a expandir los límites de nuestra imaginación. Al escribir, sacamos a la luz facetas ocultas de nosotros mismos, un proceso que nos transforma y enriquece, al igual que a nuestras historias.

Por lo mismo, escribir requiere de mucha disciplina y saber enfrentar y superar aquellos mecanismos que suelen ponernos trabas, como la procrastinación y las dudas sobre nuestra creatividad. Es una batalla constante contra el miedo al fracaso y la búsqueda incansable de la voz propia.

Si bien la escritura es una experiencia enriquecedora y única, requiere de disciplina. Enfrentarnos a las páginas en blanco día tras día, a las frases repetidas y a los bloqueos creativos requiere de resiliencia y adaptación. Sin embargo, también nos lleva a aprender sobre nuestras debilidades, descubriendo así un potencial creativo que quizás desconocíamos.

La creatividad solo la puede nutrir y expandir. No es posible copiarla, la creatividad es única de cada individuo porque se alimenta de los sueños, creencias y vivencias de cada escritor.

Y ahora se acerca noviembre.

Logo NaNoWriMo

Es por esto que muchos autores se apoyan en eventos anuales como el NaNoWrimo, el cual  invita a escribir una novela de 50.000 palabras en un solo mes, noviembre.

Con NaNoWrimo, (o en inglés: National Novel Writing Month), un escritor puede establecer un objetivo que quizá no sería capaz de alcanzar en días normales, cuando no tienen la presión de una fecha límite o entrega.

Al establecer un objetivo ambicioso como escribir 50.000 palabras en un mes, los participantes se ven motivados a desarrollar una disciplina de escritura regular. También pueden disfrutar el proceso de escribir con la conciencia de que verán el resultado final en un futuro muy cercano.

Aún mejor, es la posibilidad de conectar con una comunidad global de escritores, lo que muchas veces es una fuente de inspiración y motivación invaluable.
El dicho ‘la práctica hace al maestro’ cobra vida durante el NaNoWrimo. Sin embargo, este año parece venir con controversias.

Y es que la organización hizo recientemente una publicación que, si bien fue editada el pasado seis de septiembre, decía expresamente que la misma “no apoya explícitamente ningún enfoque específico de la escritura, ni condena explícitamente ningún enfoque, incluido el uso de la IA.”

¿Qué significa para los escritores?

¿Te animarías a escribir una novela de 50.000 palabras en un mes?

En otras palabras, se trata de una postura neutral. Sin embargo, en su misma publicación, más adelante, afirmaban que condenar el uso de la IA sería “ignorar las cuestiones clasistas y capacitistas que rodean el uso de la tecnología”.

Aquí es donde surge la principal discordia entre los autores y la razón por la que la organización fue fuertemente criticada Si bien el uso de la tecnología es una decisión individual, si es posible en un evento como este, pedirle al Chat GPt o a cualquier otro sistema, que desarrolle una escena a partir de una idea, ¿Dónde queda el reto que puede ayudar a escritores a crear su novela?

Si un sistema puede escribir en dos minutos, quinientas o mil palabras que ha tomado de otras obras en internet, ¿Dónde queda la posibilidad de desarrollar la creatividad?

Si el uso de la tecnología permite completar un reto en dos o tres días, ¿Cuál es el propósito de NaNoWrimo entonces? Al tomar una posición neutral con respecto al uso de la IA, la organización eliminó por completo el reto que presenta NanoWrimo para los escritores.

Ahora bien, ¿Es acertado etiquetar de «clasista» o «capacitista» a quienes cuestionan el uso de herramientas de IA como Chat GPT en la literatura?

NaNoWriMo es una organización de 25 años de antigüedad con personal que lleva mucho tiempo en la comunidad de escritores. Sin embargo, ante la presión ejercida por las críticas, procedieron a rectificar su publicación inicial, la cual ahora establece:

“NaNoWriMo no apoya ni condena explícitamente ningún enfoque de la escritura, incluido el uso de herramientas que aprovechan la IA. Reconocemos que se ha hecho daño a la escritura y a las comunidades creativas a manos de malos actores en el espacio de la IA generativa, y que las cuestiones éticas y los riesgos planteados por algunos aspectos de esta tecnología son reales.

El hecho de que la IA sea una categoría tecnológica amplia y compleja (que engloba tanto la IA no generativa como la generativa, aplicada de diversas formas a diversos usos) contribuye a nuestra creencia de que la IA es simplemente demasiado grande y variada como para apoyar o condenarla categóricamente.”

El uso de la inteligencia artificial se ha extendido a la literatura contemporánea

En una carta a su comunidad agregaron que  “adoptar una postura de neutralidad no significaba abandonar las legítimas preocupaciones de los escritores sobre la IA. Fue un reconocimiento de que NaNoWriMo no puede mantener una comunidad civilizada e inclusiva si permitimos la intolerancia selectiva. Creemos absolutamente que la IA debe ser discutida y que su uso ético debe ser defendido.”

La organización también admitió haber cometido errores en  su “expresión inicial de esta posición,” y “simplificaron su lenguaje” a uno que reflejase mejor su postura fundamental.

Cabe destacar que retractaron su afirmación, mencionando que no creen que “las personas preocupadas por la IA sean clasistas o capacitistas.” Sin embargo, lo cierto es que, tanto en el comunicado como en la carta a la comunidad, la organización mantiene su posición neutral, explicando que NanoWrimo “no debería estar a la vanguardia de esta conversación.”

Siendo una de las organizaciones que impulsan la escritura creativa, ésta posición deja mucho que desear.

En última instancia, la decisión de cómo aprovechar las herramientas tecnológicas en la escritura es personal.

Sin embargo, es fundamental recordar que la verdadera maestría en la escritura se logra con la práctica constante. No hay atajos ni fórmulas mágicas. La tecnología puede ser una herramienta valiosa, pero solo el escritor, con su creatividad y conocimiento, puede transformar las palabras en arte. Ningún sistema de inteligencia artificial puede reemplazar la originalidad y la profundidad que solo un ser humano puede aportar.