¡VAMOS, QUE NO ESTAMOS SOLOS!

Por Khos

¡Que sí, que sí!, que todos hemos pasado por la misma experiencia o al menos una parecida. No me vengas a decir que, en algún momento de tu vida, sobre todo cuando estabas en peligro o solo, no sentiste que alguien te salvó.

Sí, que ALGUIEN o ALGO te salvó, te gritó, te empujó, te hizo sentir un impulso que no sabes explicar, pero que, si no fuera por ello, hoy no estarías leyendo estas letras.
¡Ah!, Sí lo recuerdas ¿Verdad? Aquella mañana cuando ibas en la bici camino a la bodega a comprar las chuches para llevarte de dulces hasta vomitar; de repente levantaste la mirada y te encontraste con un camión de mudanzas frente a tus narices y ¡zas!, como quien fue golpeado por un búfalo, caíste encima de la acera rociado por la brisa que dejaba el vehículo al pasar de largo. ¿Qué sucedió en esas milésimas de segundos? ¿Por qué no alcanzó a tocarte ni con el retrovisor?

No, no, no, ¡mentiras!, fue aquel día cuando en la fiesta de cumpleaños de vaya a saber quién, bebiste hasta no saber ni tu nombre; luego de eso condujiste hasta tu casa. ¿Recuerdas lo que sucedió en el camino? ¡¡¡Qué vas a recordar!!! Ah, pero si recuerdas una sensación extraña.

¡Vaya sensación!, seguro en tu embriaguez dijiste en voz alta: ¿quién está ahí? Sin embargo, no había nadie más que tu propia sombra.

Qué experiencias tan extrañas, quiénes son los que te cuidan, los que te ponen a salvo. Porque algo es seguro: ¡NO ESTAMOS SOLOS!

Imagen de Pexels

No es posible

No es posible que hagamos las pases.

Tu desdén malhirió mi quimera;

Ya se fue la ilusión hechicera

Que nos trajo tan dulces enlaces.

No me explico, no sé lo que haces.

No creí nunca, nunca que fuera

Como una sutil madriguera tu alma llena de voces falaces.

Un veneno de amor me ofreciste

Y matando mis goces tan pulcros,

Me has dejado muy sola y muy triste.

Es tu pecho cruel camposanto donde yacen los hondos sepulcros

de los sueños que yo quise tanto…