POR ESTEBAN ARENAS

Hoy no supe confiar nombre
al continuo asalto.
aquel que me frecuenta
cuando callo y me siembro
en arena silenciosa.
Hoy señalé infinidad de intentos,
La flecha entre las manos,
Nunca concilió puntos rojos a la distancia.
La teja, sobre los ojos,
más pesada resultó,
cuando borrar ansió,
un serio asunto
escondido, en la otra laguna.
