Ámate, es gratis

¿Te habrá pasado esto alguna vez?

Mendigar cariño, aguantar insultos, desprecios e incluso infidelidades de personas a quien amabas, sentirte «nada» por no haberle caído bien a alguien, realizar acciones impropias tomando riesgos para satisfacer a otro, decirte cosas y sentirte acomplejad@ por lo que eres y como eres… y así otras más en la que te has dicho «no valgo nada», «¿por qué hice ésto y lo otro?».

…Y ahí estás, pensando en eso,  pero recuerda algo:

Muchos pagamos muy caro esos errores,  pero siempre habrá un punto en nuestra vida que frene tantas situaciones negativas. Hoy es un gran día para decir, basta, ya no más.

Dos cosas son necesarias: Confiar en Dios que todo irá bien y amarnos a nosotros mismos.

El tiempo para consolidar el amor propio es hoy, es ya, es siempre.

Regálate pequeños detalles (tu dulce favorito, escucha y canta tu canción preferida, baila y ríete de verdad) que engranden el corazón, palabras hermosas que endulcen el alma, momentos especiales que nutran tu ser.

Tómate un momento para apreciar lo increíble que eres. Quien mira afuera, sueña; quien mira adentro, despierta. Ámate, es gratis.

Alejandro Andrade
@alejoandrade007

Las redes sociales y yo

Por: Ana Sofía De Bourg P.

Tengo tantas cosas en mi cabeza que no sé por dónde comenzar.

Veo a las redes sociales como un instrumento antagónico ante todo lo que en sí representa o cómo se puede hacer uso de ellas.

Por un lado, están para transmitir información de cualquier tipo. También sirven como instrumento de trabajo, de investigación, de estudios a distancia, con lo cual las personas sabrían cómo distribuir su tiempo para realizar cualquiera de esas tareas, así como mantener un nivel de ingresos acorde a sus necesidades o poder obtener conocimiento de acuerdo al estudio seleccionado.

Por otro lado, está el «lado oscuro» de las redes sociales. Es cuando se utilizan como medio de satisfacer asuntos personales: búsqueda de pareja , de trabajo, de algún servicio, pero también algún uso que se tomaría como inmoral, tales como pedofilia, prostitución, drogas, extorsión, etc. A veces todas estas modalidades se hacen con sutileza para no levantar sospechas, pero otras veces… se hace de forma descarada, inmoral, aberrante… sin tomar en cuenta que son muchas las personas que tienen acceso a ese tipo de redes de comunicación.

Yo, por mi parte, entiendo la velocidad con la que va en caída el mundo, ante tanta perversidad, sabiendo que las nuevas generaciones ya no saben comunicarse con sus padres; que cada día la brecha generacional es mayor, que los padres no encuentran tiempo ni palabras para que los hijos comprendan lo difícil que será la continuación de la raza humana cuando sus hijos ya no tengan nada que ofrecer a sus propios hijos, cuando los tengan, y entonces es cuando el mundo se sumerja en un caos en donde la moralidad, las leyes y las buenas costumbres ya no existan.

Esto es el momento de aclarar tantas interrogantes que están sin respuestas.

Es ahí donde hay que buscar respuestas a situaciones que ni los padres ni los hijos han podido comprender por más esfuerzo que se haga, con la búsqueda de la verdad, tratando de llenar un vacío de algo que no se entiende, siempre se regresa a lo mismo… Así se crea un círculo vicioso que no termina ni nos lleva a la comprensión de la existencia como existencia misma.