DESTINO INCIERTO

Muerta la fe, rendida la cabeza,

la lanza rota, el corazón sin bríos

Voy por la carretera del Hastío

sobre el viejo rocín de la tristeza.

Mi espíritu es un buen samaritano

que aúna en lazos de perenne alianza

Busca a la gente

para darles un poco de esperanzas.

No llevo rumbo, ni llevarlo quiero

ni tras de nadie voy ni a nadie espero;

ni espera nadie la llegada mía.

Como ya la ilusión no me conforta,

como todo es igual, nada me importa

morir hoy, o mañana o cualquier día.