DEJANDO EL UMBRAL

Me llamo Evelyn y me considero una persona tranquila, leal y soñadora. Siempre he visto la vida con demasiado ánimo y realidad. Nunca he sido cobarde ni me asusta nada que está por venir. El futuro está ahí esperándome y lo espero con serenidad.

Esta mi historia, pocos la conocen, no porque me afectó, sino porque le resté importancia. Lo vi como un caso fortuito, que me llegó y experimenté. Nada que no pudiera superarse. Fue solo un » caso» extraño sí, pero que a cualquiera le puede pasar.

Yo tenía en esa época, sólo 16 años y como toda adolescente con padres y hermanos amorosos e inmejorables, vivía feliz. Me estaba iniciando a esa edad en la vida universitaria. Realmente no podía pedirle nada más a la vida Todo en mi vida era casi perfecto o así lo creía.

Me levanté esa mañana con mucha alegría y entusiasmo. Hice frugales comidas. En la noche no quise cenar. Me aguardaban los libros de leyes y sobre todo uno de una materia muy interesante, aunque un poco complicada ya que el catedrático que impartía la materia tenía fama de exigente y de que muy pocos de sus alumnos podría aprobar con él. Yo esto lo vi como un reto, uno de esos retos que movían cada fibra de mi cuerpo. Los retos me fascinaban y con esos media día a día mis capacidades. Me gustaban los deportes extremos y los practicaba con éxito. Para mí el estudio era eso un deporte donde se evaluaba mi capacidad, para ser premiada o no. Lo cierto es que ese día me entusiasmé estudiando y luego me fui a dormir.

Llegó el otro día y todos me buscaban en mi casa. Nadie me había visto. Mi cama estaba intacta. Hasta que a mi hermano se le ocurrió que estaba en el baño y así fue: estaba tirada en el piso totalmente inconsciente y muy pero muy pálida. Se reflejaba la muerte en mi semblante.

Mis padres me llevaron a un hospital, en dónde caí en coma profundo. Analizaron mi sangre y notaron una bajada súbita de potasio. No daban seguridad de vida. Materialmente estaba muerta cerebralmente. Fui atendida por muchos médicos que no acertaban ni vislumbraban luz en este caso. No tenía reacciones. Estaba desconectada del mundo; aunque conectada a muchas y extrañas máquinas de alta tecnología. Mi alimentación y excreción era por medio de sondas. Yo era casi un vegetal. Estaba inerte.

Así pasaron los meses, llegando al tercer mes observaron que ya nada se podía hacer. Todo era infructuoso. Mis padres se negaban a retirar los aparatos que me mantenían con vida. Mi corazón aún latía. Mi padre buscó un sacerdote para mi partida a la «otra vida» según sus creencias. Lo cierto es que oraban y me untaron la Unción de enfermos. Como cosa inexplicable, comencé a sentir y ver un largo trayecto o pasillo que me acercaba cada vez más a una luz que al principio era tenue y suave. Y veía una salida que me indicaba que por ahí debía pasar.

Mi cuerpo estaba suspendido y yo desde allá, en aquel lugar sin dirección vi mi cama de hospital y mi cuerpo en ella. Veía a mi familia llorar y orar. Bruscamente desperté, mis ojos se abrieron sin brillo y mi boca se abrió para exhalar un fuerte ruido. No era un grito. Era una exclamación intangible Vi a uno de mis médicos llorando y diciendo «milagro». Jamás olvidaré esa palabra que en ese momento no entendía.

Era casi imposible salir de un coma profundo. Seguí en aquel hospital en medio de terapias, estudios extraños como el Arco Análisis, inyecciones para activar mi cerebro pero había un problema: yo no podía controlar mi posición, el habla, no podía caminar y tenía movimientos raros en mis extremidades y cabeza. Además estaba amnésica. No recordaba ni a mis padres. Mi madre me presentaba fotos de mis familiares y amigos y poco a poco recobré un poco mi marcha. Ya no me golpeaba con las paredes, ya no me balanceaba y podía sostener objetos…

Volví a mi vida de antes. Logré mi título de Abogado y comencé a trabajar y fui muy querida y respetada por mis empleados. Era una persona muy responsable y capaz y mis superiores alababan mi trabajo.

No tuve suerte en el amor, ya que me torne muy detallista y perfeccionista

En mi corazón me sentía satisfecha. Había pasado por mi mayor reto. Una lucha justamente con el destino.

Hoy entrando a una edad avanzada, con mi cabello cano y algunas arrugas surcando mi rostro me siento serena. Porque todo esto denota mi soledad. Ya muertos mis padres, no encontré nada más para continuar entre los míos. Mis hermanos ya no me demostraban ni amor ni hermandad. Tal vez mi enfermedad extraña les parecía cosa de dementes porque fueron 6 años que perdí para retomar mi vida e interactuar con mis hermanos. Me fui de mi casa , no me despedí porque dentro de mis entrañas se sentía que algo se desprendía. Fue al momento de abandonar mi amada casa paterna. Ahí deje mis recuerdos con sus alegrías y tristezas.

Ahora estoy lejos, muy alejada de todo, pero lamentablemente aquí tampoco conseguí lo que tanto busqué.

Todo se me ha hecho fuerte. Me es difícil hasta comer, pero conseguí un trabajo cuidando enfermos y ancianos y he aprendido mucho.

Hoy he avalado la naturaleza. Las aves con sus trinos me dan alegrías y siento que nunca estaré abandonada porque cada día puedo llevar un bocado a mi boca. Que tengo un techo que me cobija del frío y puedo subsistir y que nada me faltará. Dios vela por las aves, por la fauna por los hombres y dentro de sus cuidados, ahí, estoy yo. Porque el Dios Todopoderoso quiso darme una nueva oportunidad de vida. Pese a todo lo que me acontece: «Mi mundo es y será bello» hasta que llegué el momento y se acaben mis días y cruce ese umbral con felicidad.

LIMOSNA DE AMOR

¡Ilumina mis pasos! En mi senda pon la misericordia de tus ojos; tengo el alma entre sombras y entre abrojos y no sé dónde colocar mi tienda.

Calma la pequeñez de mis antojos, sé mi ángel tutelar en la contienda, dame a beber, como preciada ofrenda, el vino excelso de tus miradas tiernas.

Oye: Mi corazón es un mendigo, que llega taciturno y sin abrigo. ¡A pedirte merced para sus males!

Si tú tienes bondad, no me abandones. Que yo te pagaré con mis canciones…¡la limosna de amor que me regales!

INOCENCIA REBELDE

Por Sofía De Bourg

Dejemos que el tiempo vuele
como atados a la corriente
que nos lleve
como pequeños copos de nieve
que se densan con el relieve del camino
que nos envuelve, ábranse y créese
asendiando con fuerza
sobre la corriente, que marca en el pequeño corazón el paso del amor
que el alma lo recordó
pues la marcó con un eterno
que ni el dolor,triste agonizante desmanchará
los pasos de la existencia
que nos une a la entrada y a la salida
de lo que llamamos vida nos quitara ser su niña

¿QUIÉN SOY YO?

Ya poco o nada de mis glorias queda; hoy lejos de la lucha en que viví..

Mezo la cuna de mi niña y rueda como un susurro mi existencia aquí.

Y al recordar mi tormentosa vida y lo que entre hombres padecí,

bendigo en el silencio la » escondida senda», que al fin y al cabo preferí.

Diéronme hiel en el falaz tumulto humano hasta las bocas de Rubí;

allá calumnia, ahí grosero insulto, allá traición y falsedad allí.

Dejadme pues, en paz; nada he pedido, mas hoy en que vivo retirada aquí, mezo la cuna de mi niña y pido

Olvido irrevocable para mí!

A veces melancólica me hundo en mi noche de escombros y miserias, y caigo en un silencio tan profundo que escucho hasta el latir de mis arterias.

Más aún, oigo el paso de la vida, por la sorda caverna de mi cráneo, como un eco de lava sin salida; como un rumor de río subterráneo.

Entonces, presa de pavor y yerta como un cadáver mudo y pensativa en mi abstracción, a descifrar no acierto

Si es que dormida estoy o estoy despierta; si una muerta soy que sueña que está viva o una viva soy que sueña que está muerta.

LA MUERTE

Me gusta creer que, aunque esta vida es terrenal y efímera, hay un más allá después de concluirla y que seguiremos viviendo, pero ya de una forma distinta. Cada quien es libre de pensar o creer lo que quiera, en la reencarnación, en la transmigración o como yo, en la resurrección; incluso, puede creer que una vez terminada su vida terrenal allí queda todo.

Sea cuestión de fe o no lo que sucederá después, hay algo que sí es indiscutible y que no se puede negar, por muchos argumentos que quizá algún loco quiera comprobar; este algo que sucede y que es real, es la muerte.

Todos vamos a pasar por ella, porque nuestra vida aquí en la tierra es finita; por lo tanto, todos vamos a enfrentarla. Lo curioso es que, para el que muere, no existe la conciencia de estar muerto, muere y listo, no experimenta dolor, no sufre su partida, no lamenta dejar a los suyos. (Esto de la conciencia se puede tocar en otro momento). Pero, ¿qué sucede con el que sigue vivo?, este sí que experimenta el desgarro en su corazón de ver partir a los suyos.

Hoy más que nunca estamos viendo cómo la “Inevitable” (la muerte), quiero llamarla así, está haciendo mucho ruido en nuestros hogares, en nuestro país y en el mundo entero. Se hace presente cada vez más y más en nuestras vidas, como si su paso por ella fuera una visita placentera, con la que quisiéramos quedarnos todo el día.

Lo cierto es que, para los que seguimos vivos, la visita de la Inevitable llevándose al ser querido, nos deja en desolación y vacío, con un dolor tan profundo como a quien le ha sido arrebatado o extraído su corazón y lo han dejado seguir sin él. Y ¿por qué nos deja así? Tan perdidos, desorientados, como si hubiéramos sido atravesados por una lanza; porque sencillamente has amado, porque a esa persona, la que han separado de ti, la has amado y la amas con todo tu ser; por lo tanto, su partida te deja en ruinas, su ausencia te deja sin aliento.

Cuánto más amas, más lo sientes y es imposible no experimentar tal dolor. Pero, hay algo más fuerte que ese dolor y es el mismo amor. Sí, el mismo amor que te hace sufrir por la pérdida, es mucho más grande, más fuerte y es el que te ayuda a seguir adelante, a sanar las heridas y continuar la vida, porque puedes seguir amando.

La vida está llena de cambios, continuamente experimentamos una transformación, ya sea interior o exterior. La cuestión es que, si no aceptamos los cambios y nos aferramos a lo establecido, a lo ya hecho, es un desperdicio de vida, es una vida castrada.

Vamos a extrañar, vamos a querer que esa persona siga con nosotros, a nuestro lado; pero en realidad, esa persona nunca se ha ido, siempre ha estado con nosotros, vive en nuestro interior, el amor la mantiene cerca, pero ya no de la misma forma, ha cambiado. Y debemos creer y aceptar que es así, para seguir viviendo, para que la vida goce de sentido, para seguir amando. No es fácil, lo sé, nadie ha dicho que lo fuera. Solo el que ha experimentado el vacío que deja el ser querido lo puede comprender. Pero, ese vacío no nos deja incapaces para seguir amando, para reconstruir y empezar de nuevo. Todo depende de ti, de cómo deseas vivir.

EL SÍMBOLO

Un símbolo que llega cuando el cansancio flota,
como vapor de adelfas en la mente del bardo,

Un símbolo: terrible, luminoso y gallardo
que lleno de esquives en el silencio brota.

Un símbolo que llega de la penumbra ignota
un aleteo débil, estremecido y tardo…

Lucero que desciende del firmamento nardo
de la floresta rubia donde Pegaso trota.

¡Oh! Símbolo, extravía de tu jardín callado
y acude a mi solícito, con tu plumón dorado.

Corona mis desvelos, destruye la fatiga
que ha tiempo me anonada bajo sus negras tocas.

¡Oh! Prófugo: mis ruegos y mi ansiedad mitiga.
¿No ves cómo agonizan mis esperanzas locas?

UNA FISURA EN LA COSTUMBRE

He de prevalecer
Al prolongar la huella
A la raíz, en mí, temo.
Quietud que a la quietud llama
Permanencia, persecución,
Es esa mi preocupación
Me gusta detenerme, mucho
Pero uno solo, el viaje
Nada parece cambiar
Yo tampoco pongo de mi parte
Y allí mi tristeza
Por no querer pronunciar el paso]
Es tal el hábito amado
La celda que mi pulso, levantó.

	

EL LOCO DEL ROSTRO

Imagen: Pinterest

Hoy, como otros días, voy caminando por las calles de esta gran ciudad en un día más que lluvioso, como si el cielo eterno cayera a fuertes trombones, mojando mi alma.

Y mi rostro, el cuál por un momento está ya desencajado por toda el agua que tiene en encima, ya no me deja respirar así es que me paro por tan solo un instante y me quito esta pesada máscara que lleva mi alma; este rostro que parece más que muerto y de repente con un vendaval fue arrancada de mis manos por un viento helado como la misma muerte cayendo por el piso llevándosela, la corriente perdiéndose entre la gente que deambula en las calles de está extraña cuidad y yo pasmado sin reaccionar y pasando, volteo y me miro en una tétrica venta que para mi imaginación era horrible y solo grito de inmenso terror el cómo me veo sin ese rostro, pareciendo un verdadero monstruo y empiezo a gritar vociferando, maldiciendo, corriendo como un verdadero loco de un lado a otro y solo la gente me mira. Unos me miran y se espantan, otros se ríen y se burlan y ya de tanto gritar. Denme mi rostro que me muero, que no respiro que no vivo ni sonrío que solo soy un hombre más que vacío. Me tiro al frío piso llorando como un niño, viendo la gente pasar y reír otros tantos llorar por mi triste soledad, miro solo la lluvia caer y respiro profundamente y entiendo que el rostro que he perdido era aquel que me había atado en las cadenas de mi tristeza por estar pensando en ti, a pesar de que tú ya estés muerta y no del cuerpo si no de mi alma y por eso me siento feliz de haberlo logrado aunque hoy solo esté en las noches eternas y mi frío corazón no vuelva a latir .

«NO ES UNA CARGA, ES MI HERMANO.»

Imagen: Google

Nuestra historia se remonta a los devastadores tiempos de la 2da Guerra Mundial, durante la intervención militar Estadounidense en Nagasaki. Tiempo de terror, angustia, y desolación. Tiempo de barbarie y pánico, de muertes, desidia y soledad. Lugar donde se arrojó sin contemplación ni un poco de hermandad, la 1ra Bomba atómica.

Todo quedó a merced de un destino incierto en donde nadie ni siquiera pudiera saber que depararía toda esta lucha cruel.

Unos corresponsales de guerra enviados para cubrir diversas fuentes mundiales de noticias, arriesgaban sus propias vidas tratando de apaciguar sus mentes ante el triste panorama que se vislumbraba hasta ese momento.

Un fotógrafo llamado Joe O’Donell, mientras se entretenía limpiando la lente de su cámara apoyado en unos escombros derribados ante tanto infortunio, divisó una pequeña persona que venía tratando de caminar sobre miles de obstáculos y terrenos ahuecados y difíciles de superar. Agudizó más su mirada porque ante ese horizonte tétrico y desolado, no podía concebir que algún ser, se arriesgará a transitar aquellos terrenos inospitos.

Levantándose para observar mejor al caminante arriesgado ante tantos escombros y terrenos inestables, se propuso seguir aquel pequeño caminante. Su curiosidad pudo más que su voluntad.

En cuestión de minutos, aquel ser menudo pasa muy cerca de él y es cuando se percata que se trataba de un niño, posiblemente de escasos 10 años y nota que no va sólo.

El niño caminaba hacia el lugar de las incineraciones

Iba presuroso y más que un niño, parecía un adulto. No iba solo, llevaba en sus espaldas un niño pequeño que daba la impresión de estar dormido. Su cara estaba muy relajada, serena e inclinada.

El fotógrafo, con asombro, nota la resolución del niño quién sin muestras de cansancio seguía su cometido. O’Donell se acerca al niño y trata de ayudarlo, tomando al pequeño, que no dormía sino que estaba muerto. El niño amablemente le da las gracias por intentar ayudarle y le contesta al hombre: » No es una carga, es mi hermano».

Ésta noticia dio la vuelta al mundo con mucha tristeza y conmoción al punto que muchos años después en 1969 un grupo de músicos Británicos, los Hollies, componen una canción por ese hecho y aún cada vez que las radios y medios la dan a conocer, dejan en el ambiente un dejo de dolor y profunda tristeza.

Puedes escuchar la canción haciendo clic aquí

CARTA DE UN SUICIDA

Hoy es domingo,⁣
es un bello día…⁣
para acabar con mis llantos,⁣
para dejar de pedirle fiado el valor a la vida⁣
y después pagarle con engaños y traiciones,⁣
tratar de distraer a la soledad con una sonrisa,⁣
fingir cordura cuando tienes demencia,⁣
demostrar que tus vicios no arruinaran tu vida⁣
y al final… terminas siendo un esclavo de ellos,⁣
citarle poemas a una pared que simulas te quiere,⁣
soy un cliente más de los defectos.⁣
Por fin sonreiré a los borrachos que lisonjean sus aventuras,⁣
besare a mi perro en la boca.⁣
Tomaré anfetaminas hasta que sienta mi corazón estallar⁣
—me recostaré dibujando con mi dedo tu imagen—⁣
Saludaré a mi vecino con amabilidad,⁣
Besaré a mi madre,⁣
Abrazaré a mi hermano,⁣
Regalaré flores a mi esposa,⁣
y le daré un beso como cuando nos conocimos,⁣
pediré disculpas a todos mis amigos,⁣
quemaré los recuerdos de una vida pasada⁣
pediré perdón a mis dos únicos amores (mis hijos),⁣
pensar que cuando muera dejaré de ser un idiota,⁣
que he dejado de conocer la vergüenza⁣
y me he convertido en un mentiroso y un ladrón,⁣
cada noche muero…⁣
Soy presa de este vacío en mi interior,⁣
esta maldita garganta anudada que a cada recuerdo me hace llorar…⁣
…ya no me da pena decirlo.⁣
He roto aquellos poemas de amor⁣
Donde mi musa era una botella de cerveza y un gramo de cocaína.⁣
Alguien toca a mi puerta,⁣
es mi sombra que viene a acompañarme,⁣
ella viene triste porque la ha pisoteado todo el mundo⁣
llora porque no fue capaz de alcanzarme en aquella esquina.⁣
En confesión…⁣
yo también lloro porque he perdido toda razón de vida,⁣
que soy un maldito recolector de sueños ajenos,⁣
y me asfixian todas aquellas historias de amor⁣
que son tan patéticas como las canciones de Arjona.⁣
Mi soledad me llevó a mis vicios,⁣
y mis vicios, a la muerte.⁣
Todos podrán opinar con optimismo,⁣
pero cuando uno se siente solo…⁣
solo le queda llorar…⁣
esconderse de las cucarachas que lo asustan por las noches⁣
y las ratas que me quitan mi poca comida,⁣
trataré de estar en silencio y pensar⁣
pero lo único que se oye es a mis vecinos hacer el amor.⁣
Pinche mundo de mierda…⁣
A veces se que soy un maldito canalla…⁣
como padre he fracasado⁣
como marido he sido un fiasco⁣
como hijo una decepción para toda mi familia⁣
y como hermano una vergüenza⁣
pero hoy es domingo…⁣
tendré que levantarme temprano para lavar mi ropa muy bien,⁣
hacer de desayunar huevos con jamón⁣
y un delicioso jugo.⁣
También me he aseado más de lo normal⁣
y he boleado mis zapatos con una lágrima.⁣
Miro por la ventana⁣
el sol empieza a nacer⁣
estos negros ojos que miran un cielo azul⁣
tan bello como este día.⁣
Me recuesto nuevamente en mi cama,⁣
se escucha el cantar de los pájaros y al aullar de mis vecinos,⁣
ese viejo reloj corre tan deprisa como los microbuses de mi barrio.⁣
—el parque esta cerca—⁣
Salgo a caminar…⁣
pienso…⁣
ya estoy harto de hacer lo correcto para los demás⁣
y no lo correcto para mí,⁣
de inventar a diario un libreto para decírselo a mi familia⁣
Y actuar sobre el, como un maldito robot precargado.⁣
He pasado casi todo el día aquí sentado⁣
Admirando como forman figuras las nubes⁣
Es hora de partir…⁣
En el camino, mí boca una canción empieza a tararear,⁣
la gente me comienza a mirar,⁣
ya no deseo mas hablar,⁣
a mi regreso, se comienza a nublar…⁣
antes de llegar a casa el cielo empieza a gotear.⁣
La soledad invade mi espalda,⁣
abro mi puerta…⁣
dejo esa bolsa de pan que compre antes de sentarme en aquel parque,⁣
es hora de cambiarme para mis invitados de honor,⁣
tengo listo mi traje,⁣
mis zapatos⁣
y la colonia que le gustaba a mi esposa.⁣
Los platos los he acomodado de la mejor manera⁣
al igual que los cubiertos y copas,⁣
las velas están en su lugar…⁣
todo es perfecto,⁣
dejaré la puerta abierta.⁣
Abro esa bolsa con mucha emoción,⁣
saco una pequeña pistola…⁣
siento el frío metal con mis manos,⁣
se que aquella que me quitara todos mis defectos.⁣
Me siento en la sala a mirar televisión,⁣
…son las 5 de la tarde⁣
y la cena esta toda servida.⁣
Solo espero que venga mi mamá, mi abuela y mi hermano…⁣
Ellos son mis invitados de honor,⁣
Lo que siento, es que no les podré calentar nuevamente su cena⁣
Ahora… solo tengo que jalar el gatillo para dormir en paz⁣

Solo les pido perdón por no ser el hombre inteligente y triunfador que ustedes quisieron… solo he sido un fracaso.⁣

En ocasiones creía burlarme de la muerte⁣
Sabiendo que la muerte tiene buena memoria⁣
Pero se que hoy me sonreirá de sobremanera.⁣