Más allá del pincel: La salud mental en la creación artística

Por Naomi Campuzano

El arte, en todas sus formas, es un espejo del alma. Es un lenguaje universal que nos permite dar vida a aquello que a veces no se puede expresar con palabras. Para muchos artistas, crear es una forma de terapia, una manera de sanar las heridas del alma y encontrar un sentido a la vida. También es una forma de explorar su psique, plasmando emociones, liberando demonios internos que quizá no tendrían manera de ver, si no fuese por su arte. La pintura, la escritura, la música son expresiones y demostraciones de lo que el artista lleva dentro. 

Cuando un artista logra conectar con sus emociones más profundas y las traslada a su obra, crea una experiencia única para el espectador. Así han hecho muchos artistas, como Van Gogh que fue atormentado por sus demonios interiores y Frida Kahlo, que plasmó su dolor físico y emocional en vibrantes autorretratos

A lo largo de la historia, muchos artistas han sobrellevado enfermedades mentales que, lejos de ser una limitación, se han convertido en su mayor fuente de inspiración. 

La conexión entre el artista y su psique ha sido la fuerza impulsora detrás de algunas de las obras más conmovedoras de la humanidad. 

Edvard Munch: Un alma atormentada en el lienzo

Un buen ejemplo de esto son las pinturas de Edvard Munch, artista noruego, reconocido por su capacidad de plasmar en sus obras las profundidades de la psique humana, especialmente las emociones más oscuras como la ansiedad y la depresión. 

Sus obras son el producto de su propia exploración interna, ya que sus experiencias personales, marcadas por traumas y pérdidas, se reflejan en el expresionismo visceral de sus pinturas. A esto se le suma, un estilo llamativo que combina colores intensos y la distorsión de las figuras, lo que acentúa la carga emocional inherente a sus obras.

Cada artista busca la manera de reflejar sus traumas, sus mayores miedos o luchas internas por medio de su arte. En el caso de Edvard Munch, su vida estuvo plagada de experiencias traumáticas que dejaron huella en él desde temprana edad. Empezando por la muerte de su madre y hermana por tuberculosis, que se ve reflejada de forma repetitiva y casi obsesiva en las obras como «La niña enferma» (1885-1886), «Muerte en la pieza del enfermo» (1895), «La madre muerta y la Niña» (1897-1899).

«La niña enferma» (1885-1886)
«Muerte en la pieza del enfermo» (1895)

Pinceladas severas, sin líneas muy definidias, y una paleta que se compone de verdes, negros y grises acompañan las cabezas bajas y rostros alargados con  expresiones abatidas de las personas presentes en el cuadro.

Algunos críticos aseguran que la posición de los objetos, amontonados dentro del marco del cuadro, como si no hubiese espacio tiene el propósito de dar una sensación de claustrofobia. ¿Y qué es la claustrofobia sino un miedo intenso e irracional?

También cabe destacar la presencia de la almohada detrás de la niña, cubriendo lo que parece ser un espejo. Esto podría ser una forma para Munch de “tapar” la realidad que estaba viviendo. 

Tanto en “La niña enferma” como en “Muerte en la pieza del enfermo” y otras obras, se reflejan la angustia ante la pérdida de sus seres queridos y la vulnerabilidad de las personas ante la vida y la muerte. Se convirtió en una obsesión, ya que expresaba con ella su dolor personal, y por lo mismo pintó esta escena una y otra vez a lo largo de cuatro décadas.

Munch y sus episodios psicóticos

«Así como Leonardo estudió la anatomía humana y disecó cuerpos, yo trato de disecar almas». «Mis problemas son parte de mí y por lo tanto de mi arte. Ellos son indistinguibles de mí, y su tratamiento destruiría mi arte. Quiero mantener esos sufrimientos».- Edvard Munch

Munch fue hospitalizado en varias oportunidades entre los años 1905 y 1909 por alcoholismo asociado a productividad alucinatoria, ánimo depresivo e ideación suicida.

El afán de Munch por la autorrepresentación, plasmado en más de 50 autorretratos, revela un complejo entramado psicológico. La necesidad de verse y reconocerse en la tela, más allá de una mera vanidad, podría ser una manifestación de una profunda inseguridad existencial, posiblemente agravada por una condición bipolar. A pesar de su éxito, Munch buscó en el arte una forma de comprenderse a sí mismo.

La teoría de la presencia de su trastorno bipolar proviene de los cambios bruscos en su energía y actividad, pasando de momentos de gran productividad a otros de calma. Además, su estado de ánimo fluctuaba constantemente, alternando entre tristeza profunda y euforia excesiva. En estos períodos de euforia, a veces veía o sentía cosas que no estaban allí, según sus propias notas.

«El Grito»

Y es que fue durante uno de estos episodios, que Munch creó “El Grito”. Una obra que es ahora un icono de la angustia moderna. En ella captura la desesperación y el miedo existencial que resuenan en muchos de nosotros. 

En su diario escribió: «Estaba caminando con 2 amigos. Luego el sol se puso, el cielo bruscamente se tornó color sangre, y sentí algo como el toque de la melancolía. Permanecí quieto, apoyado en una baranda, mortalmente cansado. Sobre el fiordo azul oscuro de la ciudad, colgaban nubes rojas como sangre. Mis amigos se fueron y yo otra vez me detuve, asustado con una herida abierta en el pecho. Un gran grito atravesó la naturaleza.»

«Enfermedades y la locura fueron los ángeles negros guardianes de mi cuna»- Edvard Munch. 

Un padre violento, una fe obsesiva y la sombra del alcoholismo plagaron la vida de Edvard Munch, alimentando un tormento interior que se vertió en lienzos llenos de angustia y belleza. 

Y es que la tendencia a vincular el sufrimiento personal con la creatividad artística es un tema recurrente en la historia del arte. Platón, en su sabiduría, ya intuía esta conexión entre la locura y la inspiración divina. Lord Byron, con su espíritu romántico, la elevó a la categoría de mito, auto denominándose un ‘artista torturado’, agregando que «Nosotros los artistas somos todos locos, algunos afectados de melancolía, otros de excesiva alegría, pero todos en alguna medida, trastornados.»

La figura del artista como alma atormentada es un arquetipo que ha cautivado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Y aunque es importante destacar que esta relación es compleja y no siempre se cumple, lo cierto es que cuando un artista logra conectar con sus emociones más profundas y las traslada a su obra, crea una experiencia única para el espectador.

Las obras de arte que surgen de esta conexión íntima con la psique humana tienen el poder de evocar emociones, provocar reflexiones y, en última instancia, transformar la manera en que vemos el mundo.

La obra de Edvard Munch es un testimonio poderoso de la complejidad de la experiencia humana. A través de su capacidad para plasmar emociones intensas, sus vivencias traumáticas, su enfoque en la muerte y la ansiedad, y su estilo distintivo, Munch se establece como un pionero en la representación de la angustia existencial. Su legado perdura en el tiempo, invitando a las generaciones futuras a reflexionar sobre las luchas internas que todos enfrentamos.

NaNoWriMo en el 2024: ¿La IA será tu nuevo coautor?

Cortesía Freepik

En un mundo cada vez más conectado y turbulento, sentarse a escribir una novela en un mes puede parecer una tarea titánica. Aunado a esto, escribir es un viaje de autodescubrimiento, una forma de arte que nos lleva a explorar los lados más oscuros de nuestra mente y a expandir los límites de nuestra imaginación. Al escribir, sacamos a la luz facetas ocultas de nosotros mismos, un proceso que nos transforma y enriquece, al igual que a nuestras historias.

Por lo mismo, escribir requiere de mucha disciplina y saber enfrentar y superar aquellos mecanismos que suelen ponernos trabas, como la procrastinación y las dudas sobre nuestra creatividad. Es una batalla constante contra el miedo al fracaso y la búsqueda incansable de la voz propia.

Si bien la escritura es una experiencia enriquecedora y única, requiere de disciplina. Enfrentarnos a las páginas en blanco día tras día, a las frases repetidas y a los bloqueos creativos requiere de resiliencia y adaptación. Sin embargo, también nos lleva a aprender sobre nuestras debilidades, descubriendo así un potencial creativo que quizás desconocíamos.

La creatividad solo la puede nutrir y expandir. No es posible copiarla, la creatividad es única de cada individuo porque se alimenta de los sueños, creencias y vivencias de cada escritor.

Y ahora se acerca noviembre.

Logo NaNoWriMo

Es por esto que muchos autores se apoyan en eventos anuales como el NaNoWrimo, el cual  invita a escribir una novela de 50.000 palabras en un solo mes, noviembre.

Con NaNoWrimo, (o en inglés: National Novel Writing Month), un escritor puede establecer un objetivo que quizá no sería capaz de alcanzar en días normales, cuando no tienen la presión de una fecha límite o entrega.

Al establecer un objetivo ambicioso como escribir 50.000 palabras en un mes, los participantes se ven motivados a desarrollar una disciplina de escritura regular. También pueden disfrutar el proceso de escribir con la conciencia de que verán el resultado final en un futuro muy cercano.

Aún mejor, es la posibilidad de conectar con una comunidad global de escritores, lo que muchas veces es una fuente de inspiración y motivación invaluable.
El dicho ‘la práctica hace al maestro’ cobra vida durante el NaNoWrimo. Sin embargo, este año parece venir con controversias.

Y es que la organización hizo recientemente una publicación que, si bien fue editada el pasado seis de septiembre, decía expresamente que la misma “no apoya explícitamente ningún enfoque específico de la escritura, ni condena explícitamente ningún enfoque, incluido el uso de la IA.”

¿Qué significa para los escritores?

¿Te animarías a escribir una novela de 50.000 palabras en un mes?

En otras palabras, se trata de una postura neutral. Sin embargo, en su misma publicación, más adelante, afirmaban que condenar el uso de la IA sería “ignorar las cuestiones clasistas y capacitistas que rodean el uso de la tecnología”.

Aquí es donde surge la principal discordia entre los autores y la razón por la que la organización fue fuertemente criticada Si bien el uso de la tecnología es una decisión individual, si es posible en un evento como este, pedirle al Chat GPt o a cualquier otro sistema, que desarrolle una escena a partir de una idea, ¿Dónde queda el reto que puede ayudar a escritores a crear su novela?

Si un sistema puede escribir en dos minutos, quinientas o mil palabras que ha tomado de otras obras en internet, ¿Dónde queda la posibilidad de desarrollar la creatividad?

Si el uso de la tecnología permite completar un reto en dos o tres días, ¿Cuál es el propósito de NaNoWrimo entonces? Al tomar una posición neutral con respecto al uso de la IA, la organización eliminó por completo el reto que presenta NanoWrimo para los escritores.

Ahora bien, ¿Es acertado etiquetar de «clasista» o «capacitista» a quienes cuestionan el uso de herramientas de IA como Chat GPT en la literatura?

NaNoWriMo es una organización de 25 años de antigüedad con personal que lleva mucho tiempo en la comunidad de escritores. Sin embargo, ante la presión ejercida por las críticas, procedieron a rectificar su publicación inicial, la cual ahora establece:

“NaNoWriMo no apoya ni condena explícitamente ningún enfoque de la escritura, incluido el uso de herramientas que aprovechan la IA. Reconocemos que se ha hecho daño a la escritura y a las comunidades creativas a manos de malos actores en el espacio de la IA generativa, y que las cuestiones éticas y los riesgos planteados por algunos aspectos de esta tecnología son reales.

El hecho de que la IA sea una categoría tecnológica amplia y compleja (que engloba tanto la IA no generativa como la generativa, aplicada de diversas formas a diversos usos) contribuye a nuestra creencia de que la IA es simplemente demasiado grande y variada como para apoyar o condenarla categóricamente.”

El uso de la inteligencia artificial se ha extendido a la literatura contemporánea

En una carta a su comunidad agregaron que  “adoptar una postura de neutralidad no significaba abandonar las legítimas preocupaciones de los escritores sobre la IA. Fue un reconocimiento de que NaNoWriMo no puede mantener una comunidad civilizada e inclusiva si permitimos la intolerancia selectiva. Creemos absolutamente que la IA debe ser discutida y que su uso ético debe ser defendido.”

La organización también admitió haber cometido errores en  su “expresión inicial de esta posición,” y “simplificaron su lenguaje” a uno que reflejase mejor su postura fundamental.

Cabe destacar que retractaron su afirmación, mencionando que no creen que “las personas preocupadas por la IA sean clasistas o capacitistas.” Sin embargo, lo cierto es que, tanto en el comunicado como en la carta a la comunidad, la organización mantiene su posición neutral, explicando que NanoWrimo “no debería estar a la vanguardia de esta conversación.”

Siendo una de las organizaciones que impulsan la escritura creativa, ésta posición deja mucho que desear.

En última instancia, la decisión de cómo aprovechar las herramientas tecnológicas en la escritura es personal.

Sin embargo, es fundamental recordar que la verdadera maestría en la escritura se logra con la práctica constante. No hay atajos ni fórmulas mágicas. La tecnología puede ser una herramienta valiosa, pero solo el escritor, con su creatividad y conocimiento, puede transformar las palabras en arte. Ningún sistema de inteligencia artificial puede reemplazar la originalidad y la profundidad que solo un ser humano puede aportar.

ChatGPT ahora aparece como autor de libros en Amazon. ¿Qué dicen los autores humanos de esto?

Por Naomi Campuzano

Una de las primeras carreras que se vio afectada por la nueva AI es la de los dibujantes e ilustradores digitales y muchos alzaron la voz contra lo que es, en su opinión profesional, un plagio total de sus habilidades artísticas.

Ahora, estamos viendo libros que se venden en Amazon y otras editoriales presentando textos enteros escritos en solo horas y en muchos de ellos figura ChatGPT como autor o co-autor. 

De acuerdo con lo publicado por Reuters.com, son más de 200 libros los presentes en Amazon hasta ahora, sin ningun tipo de regulación ya que, si bien la corporación estadounidense prohíbe el plagio, no tiene normativas claras con respecto al uso de aplicaciones como ChatGPT u OpenAi. 

Ahora bien, ¿Cómo funciona realmente esta aplicación? 

Xataka.com menciona en su articulo que se trata de un sistema de chat, una inteligencia artificial desarrollada por la empresa OpenAI, que contiene “más de 175 millones de parámetros, y entrenado con grandes cantidades de texto para realizar tareas relacionadas con el lenguaje, desde la traducción hasta la generación de texto.”

Si bien, ya existen otros modelos, ChatGPT está “entrenado” no solo para mantener conversaciones, sino para entender y responder con precisión a lo que se le pregunte. Esto incluye respuestas acertadas y coherentes y generación de parrafos completos, según la informacion y datos que reciba del usuario. 

Por lo mismo, es relativamente fácil utilizarlo como apoyo ampliando ideas que un escritor, por ejemplo, pueda tener para una historia. Ahora, es importante entender que los parámetros de ChatGPT son recolectados de internet. 

Un buen ejemplo de esto lo compartió el autor de la saga de fantasía medieval Eragon, Christopher Paolini. Él comentó en Twitter, el pasado 22 de marzo, como pidió al chatgpt4 “esbozar una trama de una historia de fantasía sobre un hombre que encontró un huevo de dragón (al estilo de Frank Herbert)”. 

Quienes leyeron los libros podrán recordar que se trata de la misma trama de Eragon, en donde un chico encuentra una piedra preciosa de color azul que luego eclosiona para mostrar un pequeño dragón. El autor termina su tweet comentando que el sistema “literalmente usó Saphira como el nombre del dragón”. 

Si bien es un sistema super avanzado que siempre está “aprendiendo”, también es evidente cómo la IA toma sus datos de internet para ampliar y responder a las preguntas que recibe. Entonces, siendo así ¿Cómo puede ser considerado como autor de un libro, si está tomando datos de otros autores? 

Y ¿Qué significa esto para los autores? 

“Esto es algo de lo que realmente debemos preocuparnos, estos libros inundarán el mercado y muchos autores se quedarán sin trabajo”, dijo Mary Rasenberger, directora ejecutiva del grupo de escritores Authors Guild. 

Y es que vendedores de libros físicos y electrónicos como Amazon, no contempla en sus políticas que los autores estén obligados a revelar el uso la IA, asi que realmente no sería posible, al menos hasta ahora, saber con seguridad que tantos libros existen escritos por la IA y vendidos bajo el nombre de una persona. 

Aun así, no todo es tan facil para la IA o los escritores que la emplean; tal como menciona Reuters en un email recibido por Mark Dawson, autor inglés que publica sus propias novelas y es conocido por la serie de suspense John Milton. En el email, el autor cataloga las novelas de la IA como aburridas. 

«El mérito juega un papel en cómo se recomiendan los libros a otros lectores. Si un libro recibe malas críticas porque la escritura es aburrida, se hundirá rápidamente hasta el fondo».

Por su parte, Mary Rasenberger mencionó que “debe haber transparencia por parte de los autores y las plataformas sobre cómo se crean estos libros o terminarás con muchos libros de baja calidad”. 

Siendo que, la IA recolecta la información de otros textos para crear una trama en minutos, es fácil ver como pronto habrá muchos “libros de baja calidad” y “aburridos”, si todos tienen básicamente el mismo origen. Y es que, mientras que ChatGPT es una poderosa herramienta que puede convertirse en un excelente asistente, no puede ser considerado como una fuente creativa, sino como un motor de reciclaje. 

La capacidad de crear algo nuevo, de expandir la idea de un chico que encuentra una piedra en un héroe que vuela con un dragón, eso solo puede venir de los humanos y el inmenso océano de experiencias, sueños, miedos, emociones que cada uno expresa en sus escritos. Cada mente es un mundo y como dice Carl Sagan: «La imaginación frecuentemente nos llevará a mundos que jamás fueron. Pero sin ella, no iremos a ningún lado».