«NO ES UNA CARGA, ES MI HERMANO.»

Imagen: Google

Nuestra historia se remonta a los devastadores tiempos de la 2da Guerra Mundial, durante la intervención militar Estadounidense en Nagasaki. Tiempo de terror, angustia, y desolación. Tiempo de barbarie y pánico, de muertes, desidia y soledad. Lugar donde se arrojó sin contemplación ni un poco de hermandad, la 1ra Bomba atómica.

Todo quedó a merced de un destino incierto en donde nadie ni siquiera pudiera saber que depararía toda esta lucha cruel.

Unos corresponsales de guerra enviados para cubrir diversas fuentes mundiales de noticias, arriesgaban sus propias vidas tratando de apaciguar sus mentes ante el triste panorama que se vislumbraba hasta ese momento.

Un fotógrafo llamado Joe O’Donell, mientras se entretenía limpiando la lente de su cámara apoyado en unos escombros derribados ante tanto infortunio, divisó una pequeña persona que venía tratando de caminar sobre miles de obstáculos y terrenos ahuecados y difíciles de superar. Agudizó más su mirada porque ante ese horizonte tétrico y desolado, no podía concebir que algún ser, se arriesgará a transitar aquellos terrenos inospitos.

Levantándose para observar mejor al caminante arriesgado ante tantos escombros y terrenos inestables, se propuso seguir aquel pequeño caminante. Su curiosidad pudo más que su voluntad.

En cuestión de minutos, aquel ser menudo pasa muy cerca de él y es cuando se percata que se trataba de un niño, posiblemente de escasos 10 años y nota que no va sólo.

El niño caminaba hacia el lugar de las incineraciones

Iba presuroso y más que un niño, parecía un adulto. No iba solo, llevaba en sus espaldas un niño pequeño que daba la impresión de estar dormido. Su cara estaba muy relajada, serena e inclinada.

El fotógrafo, con asombro, nota la resolución del niño quién sin muestras de cansancio seguía su cometido. O’Donell se acerca al niño y trata de ayudarlo, tomando al pequeño, que no dormía sino que estaba muerto. El niño amablemente le da las gracias por intentar ayudarle y le contesta al hombre: » No es una carga, es mi hermano».

Ésta noticia dio la vuelta al mundo con mucha tristeza y conmoción al punto que muchos años después en 1969 un grupo de músicos Británicos, los Hollies, componen una canción por ese hecho y aún cada vez que las radios y medios la dan a conocer, dejan en el ambiente un dejo de dolor y profunda tristeza.

Puedes escuchar la canción haciendo clic aquí

Deja un comentario