Seguro te has comido todo el cuento y has asentido sin vacilación a todas aquellas palabrerías que afirman que hay algo más allá de tus narices; que dada ciertas experiencias llamadas “extraordinarias” que parecen inexplicables, se puede asegurar que alguien te acompaña, te cuida o te salva. ¡Puras sandeces!
¿No te das cuenta que todo es una mera casualidad?, que las cosas suceden porque sí, porque se dan circunstancias que se combinan y no se pueden evitar; que, aunque parezcan extrañas, no tienen un trasfondo o una explicación sobrenatural o espiritual, sencillamente suceden, coinciden en tiempo y espacio. ¡Vaya hombre, no sublimes todo! Que te vas a quedar en el abismo.
– Vale, vale, todos es una casualidad, todo tiene una explicación lógica, no hay que espiritualizarlo todo. Pero, ¿si esa casualidad es causada?…
– Hace unos cuantos años, ocurrió que iba con un par de amigas de una región a otra, unas 8 horas de camino en el auto. Nos turnábamos para manejar, nos agarró la noche y por fanfarronerías acepté conducir en la oscuridad de aquellas vías vacías y carentes de luz. Con una vista un poco nictalópica (ceguera nocturna) tomé el volante y decidí manejar mostrando total seguridad en mí misma, sin temor alguno.
– Por fortuna, uno de esos carros de cargas o transporte, iba delante de mí iluminándome el camino; avanzaba a su paso para no perder la bondad de su luz. Una buena casualidad coincidir en la vía con este tipo de vehículo ¿no crees?, estaba muy agradecida en medio de la tensión que vivía en mi interior.
– Como era de esperarse, el vehículo se desvió dando por concluida la misma ruta que yo seguía, dejándome a merced de la poca luminosidad que me ofrecía mi carro. Mi corazón empezó a latir fuertemente y mis ojos a expandirse cual búho en la noche, esperando su presa. Mis amigas bien relajadas, disfrutando de la música, sumergidas en sus pensamientos.
– El temor se apodera de mí, reduzco la velocidad y empiezo a suplicar internamente que podamos llegar al destino con bien. Unos kilómetros más adelante vislumbro una luz, empieza a verse todo más claro, muchos carros ¿qué extraño? Una cola interminable, me pregunto qué habrá pasado.
– Avanzando a una velocidad más o menos parecida a la que llevaba, transcurrieron 2 horas. (Al menos estaba más tranquila, iba acompañada de muchos carros y con más luz). Por fin, llegamos a la ciudad, ¡luces por todos lados!. Los vehículos que me acompañaron se dispersaron.
Bueno, bueno, y ¿qué tiene que ver todo eso con que sea una casualidad causada?
– No sé, ¡dímelo tú!.


Lo encuentro un poco abstracto, pero a ese contenido abstracto solo podemos darle respuesta cada uno de nosotros con base en nuestras experiencias
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Gracias por tu comentario amigo Guille. Tu opinión vale. ..un fuerte abrazo!!
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¿Será que todas las entradas de Khoska me dejarán con ganas de leer más? ¡Me encanta!
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Qué bueno que te guste 🤗. Quizá alguna entrada sea completa. Más directa y concreta. Pero limitaría al lector a dejar volar la imaginación jijiji
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